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PONCE – Una plaga de iguanas intentó desplazar el legado que nuestros indios en la comunidad Tibes, de esta ciudad, pero no lograron el objetivo de socavar los bateyes.

Las iguanas comenzaron a socavar el área indígena, pero los empleados tuvieron que armarse con tierra y organizar una ofensiva para a diario rellenar cada uno de los rincones que estas utilizaban de escondite.

“Pudimos resolver la situación rellenado los huecos que habían hecho en la tierra”, dijo Irma Zayas Alvarado, administradora del centro ceremonial, quien destacó que la situación se acrecentó en los meses de verano.

Explicó que aun son visitados por las iguanas, aunque en menor cantidad. Se les puede ver en los árboles y recorriendo el área, pero desistieron de escavar bajo las piedras de los bateyes.

En el Centro Ceremonial Indígena Tibes, al norte de la ciudad, hay evidencia que el lugar fue habitado por las culturas precolombinas igneri y pretaína.

En el lugar, donde se encuentran parte de unas 130 osamentas pertenecientes a la cultura igneri, fueron descubiertos siete bateyes, dos plazas ceremoniales y una gran cantidad de cemíes, amuletos y vasijas de nuestros ancestros. Esas tierras se distinguen por la cantidad de árboles y plantas nativas.

Las iguanas se han convertido en una plaga en el país y la zona sur no es la excepción. Un recorrido por varias carreteras y avenidas de la Perla del Sur evidencia el trágico final de muchas de ellas. 


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