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Ciudadanos se adiestran y logran emprender sus propios negocios (horizontal-x3)
Hasta el mes pasado, unas 162,000 personas en la Isla trabajaron por cuenta propia, según estadísticas del Departamento de Trabajo. (Jorge Ramirez Portela)

En momentos de estrechez económica y alto nivel de desempleo, hay quien podría pensar que desarrollar un negocio en estos tiempos sería dar un salto al vacío.

Sin embargo, aunque suene a fantasía, la clave para reducir la pobreza, crear empleos  y levantar la economía del país está en el empresarismo, en el desarrollo de nuevos negocios que creen nuevos empleos.

“Para reducir la pobreza y la desigualdad tienes que encender el motor productivo del país”, dijo  Dennis Román, presidente del Centro para Puerto Rico y de la Fundación Sila M. Calderón. “El empresarismo en Puerto Rico tiene que seguir creciendo para lograr masa crítica que devuelva al país su clase empresarial local a gran escala”,   agregó el ejecutivo.

Hasta el mes pasado, unas 162,000 personas en la Isla trabajaron por cuenta propia, según estadísticas del Departamento de Trabajo. Esa cifra representa 8,000 autoempleos menos que en julio del 2015, pero 5,000 más comparado con agosto del 2014. Mientras, en agosto 2015, unas 130,000 personas estaban desempleadas.

Motor de empleos

Una de las características más relevantes del empresarismo, destacó Román, es su potencial de creación de empleo y de estimular el desarrollo económico.

En Chile, por ejemplo,  el 45% de los empleos  lo aportan las pequeñas y medianas empresas, cifra que asciende a 65% si se suma el autoempleo que proviene de la microempresa. “Una porción más pequeña es aportada por los negocios grandes y las empresas multinacionales”, dijo  Román, al agregar que la  economía de China también originó en el microempresarismo.  

Pero no hay que mirar tan lejos. En Puerto Rico más del 80% de los empleos creados son producto de los micro, pequeños y medianos negocios, manifestó Rubén Piñero, presidente del Centro Unido de Detallistas. 

“Definitivamente en el mundo, no solo en Puerto Rico, se ha demostrado que los empresarios micro y medianos son los que han desarrollado la fuerza necesaria para llevar la economía a ser sustentable”, apuntó.

Golpe al empresarismo  

Pero la historia del empresarismo no siempre ha sido exitosa. Román recordó que ese motor productivo en Puerto Rico ha empequeñecido, en parte, con la entrada de las megatiendas. Cabe recordar la desaparición de las tiendas González Padín, Velasco, y las farmacias Moscoso.

En los centros urbanos también muchas tiendas desaparecieron pues la actividad comercial del pueblo se movió a los centros comerciales.

“Seguir esperando a que vengan las grandes corporaciones a mover la economía del país nos va a tomar mucho tiempo. Vamos a trabajar nosotros mismos, vamos a levantarnos desde abajo porque si queremos combatir pobreza y tener una sociedad productiva,  todo el mundo tiene estar que estar insertado”, destacó Román.

Impulso al empresarismo 

Precisamente, el Centro para Puerto Rico tiene como misión fomentar y crear una sociedad productiva promoviendo el desarrollo de jóvenes, mujeres y  hombres  emprendedores, así como el desarrollo comunitario. 

A través de programas de empresarismo, esta entidad sin fines de lucro busca desarrollar empresas autosostenibles que ayuden a  reducir la dependencia que tienen las comunidades en las  ayudas del gobierno.  De hecho, esa dependencia ha aumentado pues  según el Censo, un 38.6% de los hogares en el 2014 recibía alguna  beneficencia gubernamental.

Entre los programas que ofrece el Centro para Puerto Rico figuran Capacitación para el Desarrollo de Iniciativas Empresariales y Comunitarias, Formación Empresarial para la Mujer  y la Formación Empresarial para Jóvenes Adultos. Otro  que empezará  es Impulso Empresarial. 

Desde el 2009, estos programas han llevado a  crear o fortalecer 349 microempresas, y han creado o fortalecido 559 empleos.  De estos programas han salido dueños de “food trucks”, negocios de confección de alimentos,  elaboración de productos orgánicos,  negocios de desarrollo de aplicaciones tecnológicas, venta de servicios de salud, destacó Sara  Tolosa, directora de Programas y Servicios del Centro para Puerto Rico. “Incluso,  hemos tenido médicos, arquitectos, que están reinventándose y montando su negocio”, sostuvo.

Ejemplo de superación 

Isidra Martínez,  de 51 años y residente de San Juan, es una de esos valientes microempresarios que está en proceso de aportar a la economía del país con la pronta apertura de su negocio de cuido de ancianos,  Casa Hogar Victoria en  Río Piedras. 

Martínez, de nacionalidad dominicana, contó que tiene experiencia  como comerciante ya que por 20 años,  tuvo un negocio dedicado a llenar documentos de inmigración. En el 2013, lo cerró cayendo ella en una crisis económica que la llevó a trabajar como empleada en un hogar de ancianos. 

Allí, le nació el anhelo de reinventarse en ese campo. “Siempre quise tener un negocio porque  me gusta ser independiente, además me gusta trabajar con los viejitos”, dijo.

Aunque tiene experiencia comercial,  ella acudió al Centro para Puerto Rico para readiestrarse bajo el programa Formación Empresarial para la Mujer. Luego de 16 talleres de capacitación en  unos seis meses  se graduó del programa.

 “Allí pude aprender de leyes, cómo manejar un negocio, hacer el presupuesto, un plan de negocio. Me preparé bien”, sostuvo Martínez. Para hacer realidad su  negocio, remodeló la primera planta de su residencia y la convirtió en un atractivo y amplio hospedaje con capacidad para 10 personas. Ella está lista para comenzar.

“Lo que estoy esperando es que me lleguen los viejtos”,  dijo la madre de dos hijos, quien es una  de las   644  participantes  en ese  programa.

 “Con estos programas de empresarismo estamos transformando vidas, brindando oportunidades para que estas personas puedan progresar, reinventarse, lograr independencia económica, sustentar sus familias, y lograr sus sueños”, destacó Tolosa.

Arduo el camino

Pero el camino del empresarismo tiene grandes retos. Los temores, la aversión al riesgo,  el  lograr formalizar el negocio y enfrentar las necesidades de financiamiento, muchas  veces  torna pedregoso ese caminar empresarial. 

De hecho, Román mencionó que en  el Informe Nacional Global Entrepreneurship Monitor (GEM) Puerto Rico 2013,  un 53% de la población encuestada en el estudio considera que tiene el conocimiento y la habilidad para emprender un  nuevo negocio, pero solo  el 28.3% considera que hay buenas oportunidades para emprenderlo.   “Es aquí donde la red de apoyo técnico, los asesores y mentores del Centro para Puerto Rico juegan un papel importante en la continuidad de las empresas emergentes”, sostuvo.

Puerto Rico, a juicio de los entrevistados, tiene que seguir impulsando una cultura de  empresarismo creando, según Román, nueva legislación para estimular  la creación de pequeños y medianos negocios. La empresa privada también tiene que capacitar y realinear el ecosistema empresarial. 

Aunque para Piñero,  las universidades han tomado conciencia de ello,  en el campo gubernamental hay agencias que aún no son cónsonas con esa cultura y obstaculizan los procesos como es el área de la permisología, que debe ser menos tortuosa.


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