El cirujano general de Estados Unidos, Jerome M. Adams, visitó el Hospital Universitario, en Centro Médico, y el Centro Comprensivo de Cáncer. (semisquare-x3)
El cirujano general de Estados Unidos, Jerome M. Adams, visitó el Hospital Universitario, en Centro Médico, y el Centro Comprensivo de Cáncer. (Teresa Canino)

Un día antes de la visita del presidente Donald J. Trump, el cirujano general de los Estados Unidos, Jerome M. Adams, vino a la isla para conocer de primera mano los trabajos realizados por un millar de doctores y otro personal que el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, en inglés) de Estados Unidos envió para asistir con la emergencia provocada por el huracán María.

Al concluir su misión de reconocimiento, interrumpida por un accidente aéreo ocurrido en el aeropuerto de Isla Grande, Adams se llevó consigo múltiples encomiendas de Centro Médico: desde enviar una unidad para el cuidado de pacientes pediátricos hasta suplir medicamentos para el control de la diabetes y la hipertensión, ambas condiciones de alta prevalencia en el país.

“Sabemos que hay retos de comunicación y de viaje, pero trabajamos día a día para superarlos”, dijo Adams a El Nuevo Día, cuyo viaje se planificó por días y se concretó ayer.

Su visita tenía dos propósitos: constatar la logística articulada por HHS para asegurar el cuidado que reciben los pacientes tras la crisis provocada por María, y tomar medidas proactivas para evitar que se cree alguna situación de salud pública de marca mayor.

“Quiero que la gente de Puerto Rico sepa que no nos hemos olvidado de ellos, que trabajamos 24 horas, siete días a la semana en el continente y aquí para tratar de traer la ayuda que necesitan”, subrayó el médico.

En acción desde el día 1

De acuerdo con Adams, el día en que el huracán María azotó a Puerto Rico, ya había 92 oficiales del HHS en la isla y, tan pronto terminó el evento atmosférico, ese personal “levantó de cero” una operación para prestar asistencia en el Centro Médico, así como en otros puntos de la isla.

Desde entonces, aproximadamente 800 oficiales, en su mayoría médicos que forman parte del National Disaster Medical System (NMDS), han llegado para proveer cuidado a los pacientes. Otros 100 llegarían ayer.

Al presente, el HHS ha establecido operaciones para llevar cuidado de salud en Utuado, Caguas y otros municipios. El objetivo, dijo Adams, es continuar allegando recursos a la isla.

Para asegurar el servicio a los pacientes, el HHS ha tenido que hacer una radiografía casi exacta de cómo traer suministros a la isla, lo que ha requerido entender la logística de envío marítimo desde el estado de la Florida al puerto de San Juan para, de ahí, descifrar cómo distribuir tales recursos en el Centro Médico y el resto del país.

En los primeros días después del embate de María, el foco de la agencia federal fue suministrar combustible para que los hospitales operaran sus generadores. Ahora, tratan de identificar qué medicamentos o equipos son cruciales para servir a la población. La Guardia Nacional asiste en el transporte de los suplidos.

“Siento que hemos hecho progreso, aunque nunca será lo suficientemente rápido para nosotros ni para ellos. Pero, estamos aquí paraver cómo podemos proveer la asistencia cada vez más rápido para que Puerto Rico pueda recuperarse y alzarse nuevamente”, indicó Adams.

Faltan medicamentos

Los primeros minutos del recorrido de Adams confirmaron los múltiples reportes de El Nuevo Día.

Las profesionales de la salud Lesa Ansell y Vicki Thibodeaux, entre otros oficiales, ofrecieron un diagnóstico de la situación. Urge una unidad de asistencia para el cuidado de pacientes pediátricos y equipos como máquinas de succión para que las condiciones de los infantes no se conviertan en neumonías.

Faltan medicamentos como Diovan, Benicar, Losartán e insulina, entre otros, y urge definir en qué dosis deben suministrarse a la isla. Esto, porque su aplicación es distinta a su uso en pacientes a nivel continental, según expertos.

Ayer, El Nuevo Día reveló que una operación de voluntarios en Estados Unidos, a través de la Fundación del Hospital Pediátrico, es la que ha hecho posible que dicha institución adscrita al Departamento de Salud pueda acceder a buena parte de los medicamentos que necesita esa instalación.

Los estudiantes del RCM

Ansell, quien se describió como una persona que usa consistentemente los datos, elogió la dedicación del personal que trabaja en el Centro Médico y destacó que los estudiantes de Medicina han servido de intérpretes entre el personal de HHS y los pacientes, lo que facilita un mejor cuidado.

Empero, los oficiales subrayaron que el gobierno no les provee informes acerca de los casos que se atienden, lo que permitiría tomar medidas proactivas para evitar que surjan epidemias o brotes.

De igual forma, Adams mostró interés en obtener información acerca de los servicios a pacientes de VIH, cosa que tampoco habían recibido hasta ayer.

“Desde la perspectiva de salud, este es un caso sin precedente”, dijo Adams.

De acuerdo con el galeno, en otros desastres como el huracán Katrina, que destrozó el estado de Luisiana hace 12 años, se pudo articular una respuesta para trasladar pacientes en autobús a otros lugares para recibir asistencia médica.

“No podemos hacer eso aquí, tenemos que construir un albergue desde cero para que la gente pueda acudir a él”, dijo Adams.

“Va a ser un largo camino, pero nos complacen las alianzas que estamos logrando, pero no hasta que podamos ir más rápido”, agregó el cirujano general.

En Puerto Rico, sin embargo, Adams se ha dado cuenta de que ha resultado muy complejo llegar al centro de la isla para ofrecer asistencia.

A preguntas de este diario en torno a las fallas que tuvo Puerto Rico para responder a la emergencia, Adams sostuvo que la falta de preparación a situaciones de emergencia no es exclusiva de la isla.

“Uno de los retos que tenemos en salud pública es que a nadie le importa hasta que no la tenemos. Hablamos todo el tiempo de prepararnos pero, desafortunadamente, sea con Katrina, con un terremoto o el 11 de septiembre, las personas no piensan en prepararse hasta que sucede algo malo”, sostuvo Adams.

Durante la visita al Hosital Universitario, El Nuevo Día supo que el Departamento de Salud no ha atendido necesidades surgidas luego del paso del ciclón, como fue proveer alimentos y permitir el descanso del personal que trabajó en esa institución en turnos de hasta 12 horas, sin agua ni electricidad.

Ayer, el secretario de Salud, Rafael Rodríguez, pintó a Adams un mejor cuadro de la situación e indicó que, de un total de 20 salas de operaciones, unas 12 están en funciones. El domingo, sin embargo, El Nuevo Día supo que solo estaban en funciones seis y que solo las cirugías de ortopedia pendientes excedían las 60.

Trabas a la prensa

A pesar de que el recorrido de Adams fue coordinado por HHS y se invitó al Washington Post y a El Nuevo Día, el personal del Departamento de Salud indicó que, por instrucciones del secretario, no se podían tomar fotos o subir a los pisos del Hospital Universitario. Ante la situación, el Washington Post se retiró del recorrido.


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