Voluntarios de la Fundación Ironman intentan recuperar lo que una vez fue la Escuela Carlos Conde Marín, en Carolina.

Los esfuerzos de una comunidad en Carolina para rescatar un plantel escolar abandonado recibió un impulso significativo hoy, cuando decenas de atletas que participaron este fin de semana en el evento internacional “Iron Man 70.3” donaron de su tiempo como voluntarios para habilitar el plantel como centro comunitario.

La escuela Carlos Conde Marín, en el barrio de Saint Just de Carolina fue cerrado en mayo de 2017, como parte del plan de consolidación de escuelas del gobierno.

Desde entonces, la instalación fue vandalizada y usada para acumular desechos, pero los vecinos de las comunidades de Saint Just y Antón han redoblado sus esfuerzos para que el espacio sea utilizado por los vecinos del área con fines educativos y sociales.

Aquí estamos trabajando con una brigada para recuperarla… La queremos recuperar, porque nos pertenece”, expresó Glenny Álvarez Trinidad, una de las portavoces de la comunidad.

“Toda la comunidad se ha unido, porque esta escuela tenía más de 100 años en esta área. Cerrarla y mantenerla así, para nosotros no era una opción”, agregó.

Deste temprano, las obras contaron con manos adicionales, de parte de sobre 50 atletas que al registrarse para competir en el Iron Man de San Juan, se apuntaron para hacer un trabajo como voluntarios que escogió al Iron Man Foundation.

Pese a recorrer 1.2 millas a nado, 56 en bicicleta y 13.1 corriendo ayer, domingo, los atletas se presentaron desde la mañana de hoy en el plantel para sacar escombros, raspar paredes y rejas, pintar y botar basura, entre otras labores, con la misma intensidad que cualquier competencia de fondo.

“Cuando corremos por la Iron Man Foundation, queremos devolver a la comunidad y mostrar apoyo a los grupos locales que están trabajando aquí”, manifestó Kyrsten Sinema, senadora demócrata por Arizona, quien participó en el Iron Man de San Juan por tercera ocasión consecutiva.

“Las comunidades que visitamos para mostrar su apoyo de los grupos locales que están aquí”, agregó Sinema, al recordar que el año pasado asistieron en una comunidad de Toa Baja. “Puerto Rico está en nuestros corazones.

Después del huracán María, significó mucho para los que venimos a menudo poder mostrar nuestro compromiso con la comunidad”.

A través de la entidad Buena Vibra, la Iron Man Foundation llegó hasta Saint Just y la organización “Haciendo Acciones Socio-Ecológicas Resilientes” (HASER), que asiste a la comunidad en el proceso de buscar la titularidad del plantel abandonado.

La presidenta de HASER, Colibrí Sanfiorenzo-Barnhard, destacó que actualmente están en espera de recibir el resultado de una tasación que realizó como requisito para adquirir la titularidad.

La comunidad espera establecer allí recursos para los vecinos de las diferentes edades, como una biblioteca, área con computadoras y acceso al Internet, así como un espacio para talleres y tutorías, además de que sirva como refugio en tiempos de fenómenos atmosféricos y punto de encuentro en general.


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