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Dos mil confinados le han generado en los pasados dos años al Departamento de Corrección y Rehabilitación (DCR), $2 millones, existen 2 mil espacios para aumentar la población penal y dos medios de comunicaciones se benefician de los programas, según el secretario de Corrección y Rehabilitación Jesús González Cruz.

“Con los programas de trabajo y adiestramientos que se han establecido en los pasados dos años, le han generado al departamento esa cantidad de dinero que es invertida en ellos mismos”, aseguró González Cruz en entrevista con Inter News Service (INS) en sus oficinas en Hato Rey.

Explicó que la empresa Positronic de Ponce,  que se dedica al ensamblaje de computadoras, tenía previsto cerrar sus operaciones en Puerto Rico y trasladarse a la India por el alto costo de la empleomanía, pero que se estableció un proyecto piloto con 10 confinados y los resultados han sido tan positivos que hay actualmente 80 reos trabajando y se espera que en los próximos dos meses aumente a 120. 

“La ventaja es que los confinados salen para realizar trabajos. Antes estaban en una celda haciendo nada, ahora tenemos confinados de máxima custodia trabajando. Ellos ganan 5 dólares diarios y 5 dólares que van a la institución”, dijo.

Indicó que ese tipo de iniciativa ha logrado diferentes reacciones positivas, como por ejemplo, un confinado pudo ahorrar para pagarle el quinceañero a su hija; otro ayuda a pagar la renta a su esposa y han pagado la fiesta de cumpleaños a su hijo o hija.

“Hay un caso de los primeros 10 participantes que ahorró más mil dólares y pudo ayudar a su padre a pagarle el tratamiento de cáncer. Esto lo que ha hecho es que el confinado se siente útil y productivo, porque no solamente está cumpliendo la sentencia impuesta, sino que al mismo tiempo está ayudando a su familia”, dijo González Cruz.

Explicó que hay brigadas de distintas naturalezas, como por ejemplo de ornato con los diferentes municipios y agencias públicas, con agricultura, en la venta de café en La Pica, artesanía y otros como en los medios de comunicación, el Vocero y El Nuevo Día, se benefician del programa “Libertad para Trabajar”.

En el caso de El Vocero, hay unos 21 confinados por pensión alimentaria que están en los semáforos vendiendo el periódico. Los confiados cobran unos 30 dólares semanales y unos 17 centavos adicionales por cada periódico que vendan, ayudándolos a ellos a pagar poco a poco la deuda que tenga de pensión alimentaria.

“El sueldo que recibe pasa a abonar a su deuda… ese es el objetivo, lo contrario sería estar en la institución sin poder pagar su deuda. Actualmente hay 259 casos por pensión alimentaria, entre mujeres y hombres”, indicó el Titular de Corrección.

“En El Nuevo Día hay otros 49 que trabajan en la imprenta. Hay otros que en Juana Díaz recogen tomates y en Ponce son choferes de camiones en empresas privadas. Lo más importante es que los confinados no pierdan los lazos con la familia”.

“Ese dinero que estamos recibiendo -dijo González Cruz- no es para dar aumento a los empleados, es invertido en los confinados; como por ejemplo, en los programas universitarios, en las becas que se le da a los hijos de confinados, la compra de equipo y los vehículos para transportarlos a sus diferentes áreas de trabajo. Todo se está invirtiendo en ellos mismos. Es algo que no existía antes, en términos del volumen de confinados trabajando. Antes si había algún grupo de ornato solamente”.

“Hay 2 mil confinados trabajando de una población de 9 mil 700. Además de estos 2 mil que están trabajando,  hay que añadir los 400 que están en un programa en Oklahoma con unos cursos especiales, así como los que salen a la universidad a estudiar certificándose en diferentes áreas,  los que están sacando las licencias de  peritos electricistas en Aguadilla. Porque tengo distintos programas corriendo en diferentes instituciones”, agregó.

 González Cruz dijo que en Arecibo se va a inaugurar una planta de costura con 100 máquinas nuevas. “Ya comenzamos a adiestrar a unos 50 confinados en Aguadilla. En Arecibo también hay una siembra de hidropónico impresionante, crianzas de cerdo y esperamos establecer una planta de sofrito”.

“En la penitenciaría El Zarzal, logramos comenzar hace un mes a sembrar cítricos, y estamos creando una cooperativa de cítricos, estamos sembrando varias cuerdas de limones, chinas mandarina, y otros. Antes era almacenes de personas para cumplir sus sentencias”, dijo González Cruz.

Agregó que también hay tres talleres de artesanía, dos en Bayamón y uno en Guayama y se está abriendo uno en Arecibo. “Se están vendiendo y ahora vamos a vender la artesanía por internet para que gente del extranjero o de Estados Unidos la pueda comprar”.

En la institución de mujeres en Vega Alta, dijo González Cruz, “hay una panadería y un salón de belleza para familiares o visitas, con el objetivo de que generen ingreso para ellas y para la institución, y próximamente 75 confinadas van adiestrarse en unos cursos de mediación de conflicto. Hay muchas confinadas trabajando en el Departamento de Estado en mantenimiento, van un grupo de 14 confinadas a trabajar a una finca y hay otras que están en la siembra de  orquídeas”.


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