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La campaña publicitaria sobre la cubierta especial para autismo del plan de salud del Gobierno lleva ya varias semanas, pero hasta ayer ni la Administración de Servicios de Salud (ASES) ni la compañía que la administrará, APS Healthcare, habían estimado la cantidad de pacientes que se acogerán a ella, ni lo que costará.

Este programa del plan Mi Salud ha sido uno de los que más expectativas ha creado porque prestaría servicios de cernimiento y tratamiento a niños y adultos con autismo, integrando servicios de salud física y de salud mental. Se estima que hoy en día al menos uno de cada 100 niños tiene autismo.

Aunque tanto el Departamento de Salud como ASES y APS insisten en asegurar que los servicios de la cubierta especial comenzaron a proveerse desde octubre como parte de la cubierta regular, y que ahora al convertirse en cubierta especial mejora porque no hará falta referidos para ver a los especialistas, los padres reportan otra cosa.

“En realidad no comenzó desde octubre”, aseguró Joyce Dávila, de la organización Alianza de Autismo.

“La cubierta especial no sirve, es un desastre, desastrosa”, declaró por su parte Charlotte Levine, madre de un paciente de 2 años y medio. “No hay terapistas, no hay especialistas, no hay nada. El protocolo tampoco está”, añadió Levine.

Dávila explicó que, aunque el fundamento del proyecto es positivo y ha ido avanzando, presenta una serie de deficiencias como la falta de atención a los problemas biomédicos de los pacientes, la escasez de subespecialistas médicos y de profesionales de la salud con verdadero conocimiento sobre el autismo.

“Están claros en lo que van a hacer (con los niños) de 0 a 3 años, (pero) no sabemos qué van a hacer con los de más de 3 años y adultos”, destacó. “¿Cómo va a cubrir la parte biológica de estos niños que tienen alergias múltiples, problemas metabólicos y gastrointestinales, y eso afecta su conducta? Quisiera saber qué están haciendo para identificar profesionales que conozcan las particularidades de esta población. Hay que adiestrar a estas personas”, elaboró Dávila. Lamentó que no se haya integrado a los pocos doctores expertos en autismo que hay en Puerto Rico.

Ella y Levine coincidieron en que la Isla cuenta con muy pocos subespecialistas pediátricos, y de esos muy pocos aceptan Mi Salud. “Los proveedores no quieren firmar porque son mala paga, porque pagan tarde. La mayoría de los médicos del nene me dicen: ‘Mira, si MCS comercial paga mal y tarde, imagínate con Reforma’. Entonces ahí se empezaron a salir. El neurólogo, descartado. Tuve problemas para conseguir el genetista porque en Puerto Rico solo hay cuatro y solo la de Centro Médico acepta Mi Salud, pero las citas están para el 2013”, narró Levine.

Ayer el director ejecutivo de ASES, Frank Díaz, no pudo precisar la cifra de subespecialistas médicos contratados para la cubierta especial de autismo. En cuanto a los profesionales de salud mental, APS informó que cuenta con proveedores como psicólogos y psiquiatras de niños y adolescentes en 251 localidades. Wendy Fernández, vicepresidenta de operaciones clínicas de APS, agregó que junto a MCS y Humana han contratado cuatro centros especializados en autismo (CEPA en Ponce, Explora en Guaynabo, Pasos en Caguas y el Centro de Estimulación Integral en Bayamón) y negocian contratos con otros siete.

Y de los médicos primarios que ya aceptan Mi Salud, la directora ejecutiva de CEPA (Centro Ponceño de Autismo), Laura Deliz, aseguró que han adiestrado a cerca de 500 en todo Puerto Rico.


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