Nota de archivo: Este contenido fue publicado hace más de 90 días

 (horizontal-x3)
Como miembro de la Policía de Chicago, el puertorriqueño Reynaldo Guevara estuvo asignado a investigar “gangas” que cometían delitos en la zona de Humboldt Park. (GFR Media)

Washington - Por tres décadas fue miembro de la Policía de Chicago, pero el detective puertorriqueño Reynaldo Guevara es señalado ahora como un nefasto símbolo de actos de corrupción y abuso en contra de miembros de la comunidad boricua y latina que estaba supuesto a proteger.

A Guevara se le imputa fabricar múltiples casos criminales, sobre todo en la década de 1990, cuando estuvo asignado a investigar “gangas” que cometían delitos en la zona de Humboldt Park, el corazón de la comunidad boricua de Chicago.

Ahora, sus irregularidades causan una lluvia de demandas en contra de la ciudad de Chicago.

En los últimos años, y sobre todo en los últimos meses, varios casos que Guevara investigó se han derrumbado.

Rechazo a responder

Contra la pared, Guevara y algunos de sus compañeros han rechazado ser interrogados, invocando el derecho a no autoincriminarse o alegando que no tienen recuerdos sobre lo que se le pregunta.

“Son puras mentiras”, dijo en diciembre pasado el juez del condado de Cook, James Obbish, cuando echó a un lado las confesiones tomadas por Guevara a dos hombres de origen mexicano, Gabriel Solache y Arturo Reyes, quienes fueron imputados de asesinato y secuestro en 1998.

En días recientes, los abogados de Solache y Reyes han presentado demandas en contra de la ciudad.

“La ciudad sabía de su forma de actuar. Nunca fue disciplinado”, dijo Jan Susler, abogada de Solache, después de someter la semana pasada la demanda a nombre de su cliente en contra de la ciudad de Chicago.

En su recurso judicial, los abogados de Solache indicaron que su cliente fue convicto a base de información falsa y fabricada, después de Guevara agredirle físicamente y sicológicamente cuando estaba bajo custodia.

Lo mismo hizo con otros supuestos testigos, en vías de culpar a Solache del asesinato de Jacinta y Mariana Soto, y el secuestro de los dos hijos de la pareja.

Solache fue convicto en el 2000, sentenciado a muerte y a sentencias concurrentes de 30 años en prisión. Tres años después, la sentencia a muerte se le conmutó para condenarle a cadena perpetua, sin posibilidad de salir bajo fianza.

“Mi pesadilla no terminará hasta que Guevara, la ciudad de Chicago, y todos los responsables respondan por los 20 años que me quitaron de vida”, indicó Solache, en una declaración.

Dos boricuas

Al igual que Solache y Reyes, los puertorriqueños Roberto Almodóvar, hijo, y José Juan Maysonet, hijo, sometieron esta semana demandas en contra de Guevara, otros policías y el exfiscal adjunto del condado de Cook, Frank DiFranco.

Almodóvar y Maysonet fueron exonerados después de cumplir 27 y 23 años de cárcel, respectivamente.

En su demanda, Maysonet sostiene que Guevara le golpeó con una linterna y un directorio de teléfono, para forzarle una declaración de culpabilidad en un caso de doble asesinato.

Maysonet, quien admite que traficó drogas en la zona de Humboldt, dijo el lunes, en una conferencia de prensa, que Guevara se valió de testimonios falsos para su convicción en otro caso de doble asesinato, luego que se negara a seguir pagándole hasta $1,000 semanales a cambio de protección.

“Se hizo rico” con sus extorsiones, ha indicado la abogada Jennifer Bonjean, quien representa a Maysonet, sobre la conducta de Guevara.

Pueden ser más

Abogados y grupos cívicos creen que pueden ser docenas los casos fabricados. El exfiscal federal Scott Lassar realizó una investigación sobre 70 casos en que Guevara estuvo involucrado, y dijo que solo pudo confirmar un puñado de casos fraudulentos.

La abogada Bonjean sostuvo que ya son nueve los casos criminales que se ha corroborado que fueron presentados de forma ilegal y fraudulenta por el entonces detective Guevara y otros agentes contra residentes de la comunidad de la zona de Humboldt Park, en Chicago.

Bonjean tiene pendientes otros casos de hispanos convictos que fueron procesados a través de investigaciones hechas por Guevara y otros colaboradores.

“Se trató de un esfuerzo sistemático en contra de miembros de la comunidad hispana”, dijo la abogada, al advertir que Guevara no actuó solo.

Las implicaciones económicas para la ciudad sobre la conducta de Guevara, quien se jubiló en 2005, probablemente apenas comienzan.

La investigación del exfiscal Lassar ya le costó a la ciudad de Chicago $2 millones. Pero, previamente, un jurado civil ordenó a la ciudad de Chicago pagar $21 millones a Juan Johnson, luego de determinar que Guevara coaccionó a testigos para que le identificaran falsamente como el autor de un asesinato.

Debido a las irregularidades de Guevara, Johnson estuvo preso 11 años y medio.


💬Ver 0 comentarios