Ante la crisis provocada por el paso del huracán María, las oficinas del Seguro por Desempleo se han llenado de ciudadanos en busca de ayudas.

Las puertas de metal se abren y una mujer vestida en un traje maxi de líneas blancas y negras ingresa al ascensor.

“Buenas tardes”, soltó. Pero inmediatamente corrigió el saludo.

“Perdón. Es de mañana. Es que tengo el post-traumatic síndrome de María”, aclaró Yashira Hernández, mientras los otros cuerpos se acomodan en la cabina que cruza doce pisos.

Nadie reaccionó al comentario de la abogada y bartender. Son las 10:00 a.m. del primer viernes de octubre. Del elevador, emergen abogadas, empleados de hoteles y aerolíneas, dependientes de tiendas y secretarias. Hombres y mujeres con rostros serios, que quedaron sin empleo luego de que el ciclón destrozó la isla.

Llegan a la oficina del Programa de Seguro por Desempleo del Departamento de Trabajo. Muchos traen una carta del patrono, que consigna su nuevo status de “desempleado transitorio”. Otras llegan a buscar información sobre el Programa federal de Asistencia para Desempleados por Desastres (DUA, por sus siglas en inglés).

“Hace dos días que me dieron layoff. Nos quedamos sin trabajo temporeramente”, indicó Jenny Cueto, una empleada de una aerolínea que llegó esta mañana junto a otros dos colegas a completar los documentos para el desempleo.

Por la puerta, del recinto, entró la abogada Paola Rivera, cuya oficina quedó “inoperante” ante la paralización del país y el cierre de los centros judiciales tras el azote de María.

Rivera, quien arribó en busca de información del DUA, partió sin información precisa. Tendrá que regresar la semana próxima.

La abogada comentó que desde que abrió su oficina hace varios días ha recibido varios casos de personas que asumen las hipotecas de otros familiares que abandonar el país.

Hernández también llegó a buscar información del DUA y de la ayuda de desempleo tradicional que ofrece el Departamento del Trabajo.

“Todos quedamos cesanteados hasta nuevo aviso”, indicó sobre los empleados del hotel donde laboraba.

Pese a que el volumen de ciudadanos procurando ayuda en las oficinas del Programa de Seguro por Desempleado ha aumentado en los pasados días, el Departamento del Trabajo no cuenta con datos preliminares que ofrezcan un cuadro de la situación.

Pero el secretario del Trabajo Carlos Saavedra indicó a El Nuevo Día que ese incremento comenzará a reflejarse en la encuesta de empleo y desempleo del mes de noviembre.

Precisó que las personas que llegan al Programa de Seguro por Desempleo completan un formulario para determinar si cualifican para la ayuda de desempleo tradicional o para el DUA, una ayuda federal de emergencia que se activó con la declaración de estado de emergencia en la Isla.

Indicó que recibió la notificación oficial del Departamento del Trabajo federal, pero que todavía no ha sido informado sobre la cantidad de fondos que recibirá la agencia, ni cuándo iniciará el desembolso de ese dinero.

Aclaró que los ciudadanos solo podrán recibir una de las dos ayudas: desempleo tradicional o DUA, que va dirigido mayormente a las personas que trabajan por cuenta propia.

“Hay que recordar que el desempleo no sustituye el salario. Es una ayuda”, recalcó Saavedra.

Una persona que cualifica para la ayuda de desempleo recibe un promedio de $110 semanales por 26 semanas.

A dos cuadras de la oficina del Programa de Seguro por Desempleo, una enorme fila ocupaba la acera frente a la sede de la Asociación de Empleados del ELA, que cuenta con 200,000 socios.

Cientos de empleados públicos se resguardaban del sol mientras esperaban para recoger su cheque del préstamo de desastre.

Sobre 30,000 empleados han solicitado el crédito de $500 o $1,000, según Johanna Millán, quien estaba mañana organizaba la fila.

“Todavía tenemos cajas cerradas con solicitudes por procesar”, aseguró.


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