Funcionarios demócratas y activistas portaron una pancarta en alusión a las víctimas mortales asociadas al huracán María y a la inadecuada respuesta del gobierno federal. (semisquare-x3)
Funcionarios demócratas y activistas portaron una pancarta en alusión a las víctimas mortales asociadas al huracán María y a la inadecuada respuesta del gobierno federal. (Especial para El Nuevo Día / Carmen Graciela Díaz)

Nueva York - Esta vez, la celebración era diferente. La algarabía del Desfile Nacional Puertorriqueño de Nueva York tenía ayer ciertos matices solemnes en nombre de las víctimas del huracán María y porque la diáspora también carga el peso de la pérdida y de la frustración ante un país que cambió para siempre.

“Trump, Puerto Rico es tu Katrina”, leía el mensaje de una delegación liderada por la congresista Nydia Velázquez.

Más allá de la música, las comparsas y el orgullo por la herencia puertorriqueña que se han puesto de relieve en los últimos 61 años de la parada, tras la devastación del huracán, este año el desfile se volvió plataforma para mantener vivo en Estados Unidos el tema de Puerto Rico después de María.

De negro y aludiendo a las 4,645 víctimas del huracán María que estima un estudio de la Universidad de Harvard, Rubén Díaz Jr., presidente del condado del Bronx, el congresista Adriano Espaillat y el asambleísta Marcos A. Crespo cargaron con solemnidad una pancarta que exhortaba a “recordar, votar y resistir”.

Eso de mantener la conversación en torno a Puerto Rico y la ayuda que se sigue necesitando se manifestó no solo con reconocimientos a quienes asistieron con tareas de emergencia y recuperación, sino con la presencia de puertorriqueños desplazados debido al huracán.

Jonathan Medina, su esposa Jennyliz Nevárez y sus hijos son una de las familias desplazadas que viven en Nueva York. “Estamos más o menos. Batallando, tratando de conseguir apartamento, estamos luchando entre todos”, dijo Medina de su familia, que llegó en noviembre y que en estos momentos reside en el Bronx.

Integrarse a la parada no era cualquier cosa para esta familia. “Formar parte de la parada es como símbolo de levantamiento hacia nuestro país, que seguimos en pie de lucha”, explicó Medina.

Como parte de los reclamos ante la situación de Puerto Rico, en su trayecto de la calle 44 a la 79 atravesando la Quinta Avenida en Manhattan, vestidos de rojo, integrantes del grupo de performance Poncili Creación representaron el duelo por las 4,645 víctimas y criticaron la deuda con objetos que representaban lápidas. “Pa’l carajo la deuda”, aclamaron algunos a los lados de la Quinta Avenida.

Pero en la parada también hubo espacio para la alegría y figuras como Jorge Posada, Zuleyka Rivera, Esaí Morales, el periodista David Begnaud y Victoria Sanabria se llevaron los aplausos y saludos efusivos con banderitas de los boricuas.

“La parada es una oportunidad para sanar, para unirnos como comunidad y expresar que estamos presentes, que seguimos pa’ alante. Pero también es una plataforma para recalcar que Puerto Rico necesita ayuda y que lo que ha hecho el gobierno federal no es suficiente”, dijo la expresidenta del Concejo Municipal de Nueva York, Melissa Mark Viverito, quien participó del desfile como parte de un frente ciudadano que demanda una auditoría de la deuda pública.

Si bien el huracán no se escapaba del aire, la jornada fue para muchos el festejo de la historia familiar, de los lazos con el país de nacimiento o el que se heredó.

Una de esas que festejaron el país de sus padres era Joselyn Colón. “Esta es parte de mi cultura”, dijo abrazada a su bebé de dos meses, dormido y vestido de la bandera puertorriqueña.

“La Parada Puertorriqueña es lo más importante que tenemos”, aseguró, por su parte, Claribel Montañez, quien nació en Dorado pero lleva su vida en Nueva York. “Les he enseñado a mis hijos y nietos que Puerto Rico vale lo que pesa”, agregó como un recordatorio más de que en la diáspora, la isla no está ausente.


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