Ante un escándalo por alegadas infecciones bacteriológicas en este hospital, Rafael Rodríguez quiere devolverle la credibilidad a la institución.

Días después de denuncias de hacinamiento, falta de personal, problemas con acondicionadores de aire y las muertes de varios bebés, el director ejecutivo del Hospital Pediátrico Universitario, Ernesto Santiago Zayas, renunció a su puesto el pasado viernes.

Desde el martes, esa silla la ocupa la directora ejecutiva del Hospital Regional de Bayamón, Neysha Carmona Iglesias, quien fue nombrada también directora interina del Hospital Pediátrico.

“Estoy consciente de que es un reto, pero venimos de (hacer) un trabajo arduo en (el Hospital Regional de) Bayamón”, dijo ayer Carmona Iglesias a El Nuevo Día en sus primeras declaraciones públicas desde que fue nombrada.

La funcionaria, que dirige el Hospital Regional de Bayamón desde abril de 2017, habló con este diario en compañía del secretario de Salud, Rafael Rodríguez Mercado, y la subsecretaria de la agencia, Concepción Quiñones de Longo.

“Sé que es un momento sumamente difícil y los retos son muchos, pero, más que mi preparación académica, traigo mi juventud”, dijo la joven graduada de bachillerato en Ciencias (2009) de la Universidad de Puerto Rico (UPR) y dos maestrías, una en Salud Pública (2012) y otra en administración de servicios de salud (2014), ambas del Recinto de Ciencias Médicas de la UPR.

Tras reunirse el martes con parte del personal del Hospital Pediátrico y dar un recorrido por sus instalaciones, Carmona Iglesias enumeró algunas de sus áreas prioritarias, incluyendo la reparación de acondicionadores de aire y de nueve de 12 ascensores de la institución que están dañados desde el paso del huracán María en septiembre del año pasado.

Rechaza brote de bacteria

La designación de Carmona Iglesias es una de varias acciones que está tomando el Departamento de Salud tras alegaciones de muertes de pacientes por brotes de bacterias y contaminación cruzada.

“Decidí hacer un ‘take over’ del hospital y hacer cambios radicales. Tenemos que darle la cara al pueblo, que sepan que sus niños están seguros y van a recibir un tratamiento de calidad allí”, dijo Rodríguez Mercado.

Sobre las muertes de bebés prematuros presuntamente tras contagiarse con bacterias en el hospital, el funcionario fue enfático en negarlo. Se refirió particularmente a tres muertes, aunque resaltó que solo uno de esos bebés arrojó positivo a la bacteria klebsiella pneumoniae. Este murió el pasado 5 de noviembre, mientras las otras dos criaturas fallecieron el 8 de octubre y el 9 de noviembre. Ambas resultaron negativas a bacterias, dijo el neurocirujano.

Indicó que, a petición del gobernador Ricardo Rosselló, se hizo una investigación de lo ocurrido y delpanorama actual del hospital. Sobre los tres bebés fallecidos, el galeno mencionó que eran criaturas nacidas entre las 24 y 25 semanas de gestación con un cuadro de salud crítico, entre el cual mencionó sangrado interno, problemas respiratorios y fallo renal, entre otras complicaciones.

“La sobrevida de estos bebés tan pequeños y complicados es baja, de un 20%”, dijo Quiñones de Longo, quien resaltó que muchos de estos bebés pasan meses en la Unidad de Cuidado Intensivo, pero no todos sobreviven.

Aun así, Rodríguez Mercado destacó que la tasa de mortalidad de la Unidad de Cuidado Intensivo Neonatal (NICU) del Hospital Pediátrico se ha reducido en los últimos tres años. Mientras en el 2015 fue de 13.9%, en el 2016 fue de 13.7% y el año pasado, 11.2%. Este año, hasta el mes pasado, la tasa iba en 8%. El promedio nacional es de 10.9%, se informó.

En cuanto al NICU, el galeno mencionó que el ala sur reabrió la semana pasada tras estar más de un año cerrada por daños producidos por el huracán, particularmente del acondicionador de aire.

Quiñones de Longo explicó que los pacientes de esta área del NICU, que tuvieron que ser movidos al tercer piso de la institución, fueron colocados en cuartos regulares, con espacios más reducidos que los de NICU. De ahí, dijo, las denuncias de hacinamiento de varios padres de bebés allí recluidos, aunque la pediatra advirtió que a pesar de que eran espacios más pequeños, el área cumplía con parámetros y regulaciones médicas.

Llueven los arreglos

Como parte de la fiscalización más estrecha que tendrá Salud sobre el Hospital Pediátrico, Rodríguez Mercado anunció que nombró a un ingeniero de la agencia para supervisar a un ingeniero que labora en el Pediátrico.

Agregó que la póliza que tiene el hospital solo pagó $11,000 y que están pendientes de una asignación de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) que originalmente iba a ser de $900,000, pero que luego fue reducida a $400,000. Según el galeno, solo la reparación de los ascensores asciende a $1.2 millones, mientras el arreglo de reparaciones auxiliares se estima en unos $600,000.

“Visité el hospital el 25 de octubre con mi ‘staff’ e ingeniero y ya identificamos $170,000 (del presupuesto de Salud) para ponerlo a funcionar”, dijo.

Resaltó que el Hospital Pediátrico cuenta con sus acreditaciones al día y que el año que viene le toca una inspección de la Joint Commission.

Entre las asignaturas pendientes, Quiñones de Longo comentó que se necesita reforzar el personal, particularmente el de enfermería. Recordó que ya se le había hecho una petición a la Oficina de Gerencia y Presupuesto para 35 plazas de enfermería antes del paso del huracán. Agregó que ya se aprobó la contratación de siete enfermeras para el área de NICU, tres de las cuales empezarán a trabajar hoy.


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