Carlos Contreras informa que se está trabajando en las mejoras de las vías del país, pero la falta de materiales ha atrasado el proceso.

La agenda de infraestructura vial para este año contempla intensificar los trabajos de mantenimiento y reparación de carreteras, al tiempo que se ejecutan obras de seguridad y para disminuir la congestión vehicular.

Al detallar su plan de tareas, el secretario del Departamento de Transportación y Obras Públicas (DTOP), Carlos Contreras, y la directora ejecutiva designada de la Autoridad de Carreteras y Transportación (ACT), Rosana Aguilar, indicaron que este año continuarán las obras relacionadas con los daños causados por el huracán María, pero también se desarrollará infraestructura nueva.

En entrevista con El Nuevo Día, indicaron que el programa Abriendo Caminos tendrá más presencia a nivel isla, ya que “las brigadas se multiplicarán” en cada uno de sus tres componentes.

El primero de esos componentes es la reparación de hoyos, y tiene $327 millones asignados. Son fondos estatales, pues el gobierno federal no da dinero para mantenimiento de carreteras.

“Es el trabajo que más visibilidad tiene y que se ha intensificado, pero ahora lo vamos a ver mucho más”, dijo Contreras. Aguilar resaltó que, como parte del programa, se realizan rigurosas pruebas de calidad del asfalto, tanto en las plantas de producción como en los lugares donde se deposita.

El segundo componente es la reconstrucción, para lo que hay $250 millones asignados. Estos sí son fondos federales porque se trata de “trabajos más intensos”, según Contreras.

Mencionó, por ejemplo, que “se arrancará lo que hay y se tirará (asfalto) de nuevo” en tramos de las carreteras PR-52, PR-53, PR-20, PR-66 y PR-10, entre otras. Algunos de estos proyectos incluirán mejoras de alumbrado.

“Estamos dividiendo los trabajos de este segundo componente en muchos proyectos, en lugar de uno solo, para que pueda haber varias compañías trabajando a la vez”, dijo el secretario.

El Programa Estatal de Modernización y Optimización de Carreteras es el tercer componente de Abriendo Caminos, y tiene $75 millones asignados. Son fondos estatales, que se destinan a la reconstrucción de carreteras que, por su cualificación funcional, no pueden optar por dinero federal.

“Son las llamadas carreteras huérfanas, secundarias o terciarias, en el centro de la isla. Ahora mismo, hay 11 proyectos y varias carreteras incluidas, trabajándose en tramos de cinco kilómetros. Estamos arrancando asfalto y tirando de nuevo, haciendo marcado de líneas e instalando los dispositivos de seguridad necesarios”, precisó Contreras.

Ambos funcionarios estimaron que los trabajos en los tres componentes del programa se extenderán por año y medio o dos años.

Abriendo Caminos se anunció en julio pasado e inició dos meses después. Cuestionados sobre la lentitud en las reparaciones y las quejas de los ciudadanos, sobre todo a través de las redes sociales, Contreras y Aguilar respondieron que se deben a que el trabajo es más complicado.

“Estamos usando material de calidad y técnicas de construcción distintas. Nada de esto se hacía antes así porque requiere más trabajo”, sostuvo Contreras. “Reconocemos la condición actual de las carreteras, pero tenemos la encomienda de transformar el sistema vial. La prioridad es atender tanto la repavimentación como la reconstrucción”, añadió Aguilar.

Recuperación Post-María

En cuanto a los proyectos post-María, específicamente en puentes, Contreras dijo que “la mayoría ya fueron reemplazados” y solo quedan uno o dos por abrir con estructuras modulares.

Estas últimas, también llamadas puentes temporeros, son de acero y duran “muchos años”, indicó.

“No es un puente de juguete, es una tecnología segura. Tenemos puentes temporeros que se instalaron cuando (el huracán) Georges (en 1998), que ahora fue que María los tumbó y los estamos reemplazando. Hemos instalado puentes, pero nuestro plan no es dejarlos ahí. Estamos trabajando los diseños para poder hacer puentes permanentes”, indicó.

De forma paralela –pero no relacionada con María–, la ACT trabaja en la evaluación de puentes requerida, cada dos años, por el gobierno federal.

El huracán provocó más de 400 derrumbes en las carreteras, sobre todo en el centro de la isla. Contreras indicó que, al momento, 27 compañías trabajan en el diseño de muros de contención para estas áreas. Luego que culmine esa fase, los proyectos se subastarán.

Otros trabajos que están en fase de diseño son los de rotulación. Hay 21 firmas reclutadas, a un costo de $25 millones, diseñando tanto rótulos de destino como de orientación. Los proyectos también se subastarán una vez se tengan los planos.

Sobre los semáforos, admitió que -casi año y medio después del ciclón- aún “hay mucho trabajo” por hacer, e insistió en que hay pocos materiales disponibles para adelantar las obras.

“Los semáforos que faltan por encender, ya están contratados. Pero la realidad es la disponibilidad de los materiales. Hay casos complicados, como en los que hubo daños en postes y gabinetes, porque son equipos que hay que mandar a fabricar. Cada estado tiene sus propias especificaciones, y a eso hay que añadirle que la demanda de materiales aumentó por los huracanes de 2017 en Texas y Florida. Podemos pedir un equipo ahora y no lo fabrican hasta seis meses después, y eso ha sido una limitación”, explicó.

Contreras no pudo especificar cuántos semáforos permanecen apagados, y se expresó confiando en que los trabajos en las intersecciones culminarán este año.

Nueva infraestructura

Por otro lado, ambos informaron que este año se agilizará la construcción del carril reversible o expreso entre Caguas y San Juan, que conectará las carreteras PR-52 y PR-18.

La expectativa es que el carril, que operaría con un peaje variable –según las condiciones del tránsito–, esté en operaciones el próximo año.

Este proyecto contempla la extensión del carril hasta Gurabo, para conectar con la PR-30. Se erigiría, además, un elevado entre la PR-52 y la PR-30. Estos otros componentes están previstos para iniciar construcción en 2020.

La totalidad del proyecto se sufragaría con fondos federales.

Mientras, como parte de una iniciativa para manejar la congestión vehicular en la zona metropolitana, se ampliará el programa conocido como “Intelligent Transport System” (ITS), que tomó forma en 2009.

El programa opera como un centro de monitoreo de tránsito, que recibe información de cámaras, sensores y otros equipos instalados en las vías más transitadas.

El sistema mide velocidades y alerta sobre patrones no convencionales, lo que permite, a su vez, tomar medidas inmediatas para evitar la congestión. Esas acciones se les comunican a los conductores mediante letreros digitales o por radio.

“En la PR-26, ya se está instalando equipo, como cámaras y rótulos, y haremos lo mismo en la PR-18 y la avenida Roosevelt, entre otras. Este año inauguraremos varias rutas”, resaltó Contreras.


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