La escuela elemental Julio Lebrón, en el poblado de Castañer, es una de las 280 escuelas que Educación cerrará en agosto. (horizontal-x3)
La escuela elemental Julio Lebrón, en el poblado de Castañer, es una de las 280 escuelas que Educación cerrará en agosto. (Wilma Maldonado Arrigoitía)

El cierre de escuelas por parte del Departamento de Educación (DE) se ha centrado en un cálculo matemático dictado por un plan fiscal que ha ignorado aspectos sociales esenciales, y ese descuido o indiferencia puede redundar en un aumento de la deserción escolar, coincidieron el psicoanalista Alfredo Carrasquillo y el salubrista y senador José Vargas Vidot.

En entrevistas separadas, los dos estuvieron de acuerdo en que el cierre de planteles es inevitable debido a la reducción en la población estudiantil. No obstante, Carrasquillo y Vargas Vidot criticaron la cantidad de planteles que Educación anunció que dejarán de recibir alumnos a partir de agosto, así como la abstracción de la agencia de la realidad comunitaria al diseñar las consolidaciones.

Vargas Vidot, quien antes de ser senador trabajó en proyectos para personas con problemas de adicción y sin hogar, dijo que las consolidaciones de escuelas propuestas por Educación para Loíza, por ejemplo, no consideran la rivalidad que existe entre algunas zonas de este municipio.

“Esto va a traer una absoluta deserción escolar”, auguró el senador al explicar que, como un asunto de seguridad, algunos padres y madres no enviarán a sus hijos a las escuelas asignadas.

Carrasquillo explicó que las situaciones de violencia o abuso en algunos planteles tienden a agravarse cuando llegan nuevas personas ajenas a la comunidad. Ocurre, sobre todo, cuando la nueva población está estigmatizada por la comunidad que los recibe, donde, incluso, en algunos barrios se les tiene apodos y son el objeto de burla de quienes serán sus nuevos compañeros de clase.

“Aquí no se han considerado las luchas por los puntos de droga ni la fragmentación que los cierres representa para la comunidad”, indicó el psicólogo, quien ha trabajado el tema de las iniciativas comunitarias. “Esto es un ejemplo de cómo se establece un plan en el que se pierde la dimensión social y humana del proceso”, agregó.

De igual forma, el profesor universitario advirtió que los estudiantes del programa de educación especial serán los más afectados al cambiarle su entorno. Apuntó específicamente a los estudiantes con diagnósticos de autismo, a quienes su relación con el espacio físico les resulta sumamente importante.

El cierre de escuelas en las áreas rurales puede representar para los estudiantes, no solo agotamiento emocional, sino también físico, mencionó Carrasquillo, si es que las nuevas escuelas a las que los asignen quedan apartadas de su residencia.

Padres ymadres han denunciado que, en algunos sectores municipales, las nuevas instituciones educativas de sus hijos les suponen un traslado diario tan lejano de hasta 40 minutos de ida y otros 40 minutos para regresar al hogar.

Tanto Carrasquillo como el senador señalaron que, en estos momentos de precariedad económica para las familias puertorriqueñas, estos traslados significan, casi siempre, más gastos, principalmente, de transportación.

“Aquí (en el diseño) no existieron criterios humanistas o de trascendencia social”, criticó Vargas Vidot.

“El anuncio nada más ya provocó indefensión social. La escuela es una columna de la sociedad; esto no es como si se cierra Walmart”, agregó.

A juicio del legislador independiente, al no consultarle a la comunidad escolar, se crea desesperanza ante la sensación de que “me mueven como si fuera un útil, un mueble. No me piden opinión porque valgo tan poco”.

“Este es el reduccionismo más pueril y más simplista: una escuela receptora y una escuela que se cierra”, expresó Vargas Vidot.


💬Ver 0 comentarios