Las placas fotovoltaicas de la azotea del Cuartel de Ballajá quedaron esparcidas por el patio del edificio. (Suministrada) (semisquare-x3)
Las placas fotovoltaicas de la azotea del Cuartel de Ballajá quedaron esparcidas por el patio del edificio. (Suministrada)

El huracán María dejó en el emblemático edificio del Cuartel de Ballajá pérdidas cuantiosas estimadas en cerca de $3 millones, dijo el arquitecto Carlos Rubio Cancela, director de la Oficina Estatal de Conservación Histórica. (OECH).

En entrevista con El Nuevo Día, el funcionario precisó que el jardín ecológico que inauguraron hace un par de años en la azotea del edificio, donde, además, había un sistema de energía solar, sufrió graves daños. 

“El Jardín Mirador Ballajá quedó destrozado. Los paneles fotovoltaicos se destruyeron. Algunas plantas sobrevivieron, todos los peces (del estanque) murieron”, indicó.

Rubio Cancela destacó, sin embargo, que, en cuanto a los salones del edificio, donde conviven oficinas gubernamentales, museos artísticos e históricos y algunos comercios, las pérdidas no fueron tantas.

“Somos muy afortunados, pues las siete puertas y ventanas que se nos rompieron ubicaban en espacios vacíos”, relató el arquitecto sobre el edificio donde ubica la sede de OECH.

Rubio Cancela indicó que, en estos días, labora junto a personal de esa oficina en una propuesta de mitigación para presentarla a la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA), y que quisiera aprovechar la estructura histórica para servir a los vecinos del Viejo San Juan.

“Queremos poner tormenteras, acorde con la rehabilitación del edificio; rescatar su sistema de cisterna para potabilizar agua. Ballajá puede convertirse en un futuro oasis para los sanjuaneros. Estas cisternas tienen la capacidad de colectar 700,000 galones de agua de lluvia. Este edificio es bien sólido”, explicó el funcionario.

“También incluimos la solicitud de un generador solar o híbrido para mantener el edificio operable en eventos de esta naturaleza. Así podríamos servir de refugio o centro de operaciones”, detalló.

Rubio Cancela trabaja la propuesta con la asistencia de la arquitecta de la OECH  Marel del Toro Cabrera, quien relató que, como no hay electricidad, redactan las cartas a mano e intentan, en un horario matutino, atender lo prioritario.

El inventario sobre la condición de las estructuras incluídas en el Registro Nacional de Lugares Históricos no ha iniciado, y Rubio Cancela reconoció que, aunque está entre sus planes prioritarios, las dificultades de estos días han retrasado esa gestión.  

“Todavía las labores no fluyen. Estamos proactivos, pues ya superamos la tristeza y el impacto de la destrucción, pero, sin energía eléctrica, se nos complica todo”, sostuvo.


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