El policía retirado relató que los doctores le dijeron que la supervivencia de la menor es un milagro

En sus 20 años como policía en las calles de Nueva York, Sean Whelan nunca se había topado con una situación tan fuerte como la que vivió esta semana en la isla de Aruba. Vacacionaba allí junto a su esposa, sin saber que el destino lo colocaría en el lugar preciso, para servir de instrumento para ayudar a una niña boricua de siete años que se debatía entre la vida y la muerte tras accidentarse en un vehículo todoterreno.

“Al principio, los médicos (del hospital de Aruba donde fue atendida inicialmente) no la aseguraban, luego nos dijeron que había sido un milagro (su supervivencia)”, recordó Whelan, quien se retiró de la policía neoyorquina hace 15 años.

Jednnielys Pérez Rivas vacacionaba con sus padres, abuelos y otros allegados en Aruba cuando una guagua impactó el vehículo todoterreno en el que viajaba con su madre, Alexandra Michelle Rivas, de 28 años.

Al momento del accidente, Whelan corría bicicleta con su esposa y otras personas, pero, al escuchar la fuerte colisión, no dudó en pedalear a toda velocidad hasta el lugar del choque para conocer qué había pasado y cómo podía ayudar.

“Cuando llegué a la escena, todo era un caos, gente gritando, la niña en el suelo”, evocó al contar como, al identificar que Jednnielys estaba inconsciente y sin signos vitales, estuvo dándole resucitación cardiopulmonar hasta que logró que su corazón volviera a palpitar. Whelan pagó $15,000 para lograr el traslado aéreo de la menor a Puerto Rico y la acompañó en la travesía.

En entrevista con El Nuevo Día, el expolicía neoyorquino confesó que, a partir del miércoles, día en que ocurrió el accidente, la vida lo unió de una forma trágica a Jednnielys y su familia. Ahora, Whelan solo confía que con la ayuda de los médicos que atienden a la menor en el Hospital Pediátrico Universitario, en Río Piedras, y las oraciones del pueblo la menor pueda recobrar su salud.

“Ella todavía está en cuidado (hospitalario) crítico, pero estable. Necesita los rezos de todos. Entonces (cuando se recupere), todo Puerto Rico podrá celebrar”, sostuvo Whelan.

Whelan fue invitado el viernes por el gobernador Ricardo Rosselló y la primera dama, Beatriz Rosselló, a pernoctar en la casa de huéspedes de La Fortaleza en agradecimiento por su gesto de ayuda hacia la menor boricua.

Según trascendió, a Pérez Rivas tuvieron que amputarle parte de una de sus piernas a raíz del fuerte impacto que recibió en el accidente. El viernes, a su llegada a la isla, se informó que la niña estaba en un coma inducido, pero estable. Fractura del fémur y trauma craneal cervical también fueron otras consecuencias del incidente, según dio a conocer en conferencia de prensa el viernes el secretario de Salud, Rafael Rodríguez Mercado.


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