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Carmen Alberts es consolada por una vecino luego de perder su hogar a consecuencia del paso de Irma por Culebra. (Ramón Tonito Zayas)

Culebra -“Yo sentía los vientos y creía que era el fin del mundo”.

Así se expresó Beatriz Alberts para tratar de explicar cómo vivió el huracán Irma en Culebra.

Después de dejar su apartamento en una égida aledaño al muelle de la isla municipio, Alberts pasó la tempestad en el refugio habilitado en la Escuela Ecológica.

“El huracán Hugo lo pasé en Fajardo, pero nos ubicamos en casa de una hermana y no sentimos nada. Todo tranquilo, pero con este yo decía 'ay Dios mío…' veía los abanicos… 'si esto se me llega a caer encima…' ellos me decían tranquila que no va pasar na…”, manifestó Alberts.

“Yo sé que Dios estaba con nosotros, pero fue una experiencia estruendosa”, agregó la mujer, que fue una de 90 refugiados.

Culebra sufrió el embate de Irma al pasar en su punto más cercano entre el mediodía y entrada la noche del miércoles.

El alcalde William Solís informó que el saldo de daños fue material. No hubo pérdidas de vidas ni heridos.

“En térmimos de vidas, estamos bien. Solo se atendieron cuatro personas en sala de emergencias por condiciones de salud”, destacó Solís.

Señaló que “luego del paso del huracán Irma hemos visto destrucción en varias áreas, como habíamos previsto, como en sector Villa Muñeco”.

“La mayor devastación fue en los vagones, conocidas como trailers o mobile homes. Hubo muchas casas de maderas que fueron afectadas”, añadió.

Desde allí tuvieron que rescatar, en medio de la tempestad, a una mujer con sus dos hijos y una envejeciente que apenas podía caminar. Al llegar al refugio, dijo que no salió antes porque entendía que no había problemas con su casa, pero le viento se llevó las tormenteras y un árbol rompió parte de la estructura al caerle encima.

En Villa Muñeco, en la mañana de ayer, Ángel Navarro levantaba tablones de lo que quedó de su casa de madera. Ayudado por varios allegados y en tono optimista, recuperaba lo que todavía sirviera para reiniciar su vida en Culebra.

“Nada… a levantarnos otra vez. Eso es parte de…”, comentó Navarro.

“Estamos bien, gracias a Dios. Anoche, tan pronto bajaron las primeras ráfagas nos fuimos”, abundó el empleado retirado de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), quien coincide con otros culebrenses en que el huracán Hugo de 1989 fue peor.

“Hugo sigue siendo el referente. Tuvimos mucha suerte”, resaltó.

Para William Romero, quien laboraba desde temprano en el aeropuerto de Culebra, fue importante que los residentes de esta isla municipio se prepararon para el peor escenario.

“Los cuelebrenses ya estamos escama’os”, dijo Romero, al resumir el sentir de muchos que se reunían en panaderías, colmados y en los únicos puntos donde había un poco de señal celular.

Ante las noticias de que Irma era categoría 5, la impresión era que los daños serían inimaginables.

A sus 97 años, José Pérez, quien vive a pasos del muelle, aseguró que este huracán no le impresionó en nada.

“¿Usted llama esto hurcán?… Esto fue un juguete. Esto pasa a cada rato. Cada vez que viene la luna nueva…chubasquería…”, dijo Pérez, rescostado de la baranda en su balcón. “San Felipe y San Ciprián, esos fueron huracanes…”

“En San Ciprián no quedó ni una sola casa”, recordó. “Ahí había una familia que les dio la racha cuando se iban a ir a refugiar en la alcaldía vieja y al pasar por ahí les quitó la hija de las manos, cayó en el agua. No apareció más nunca”.

Según Solís, el huracán Irma no causó más daños debido a que no duró tanto tiempo como Hugo.

“Si se hubiera quedado las 18 a 19 horas que estuvo Hugo encima de Culebra, hubiera sido devastador para isla de Culebra”, dijo Solís.

Aún así, los daños fueron suficientes como para que Solís solicitara al gobernador Ricardo Rosselló que Culebra sea declarado zona de desastre.

El funcionario apuntó que el trabajo principal será atender a las personas que perdieron sus hogares, restablecer los servicios y completar la limpieza de las carreteras.

Personal de la Autoridad de Energía Eléctrica  removía los postes caídos y completaba las inspecciones para comenzar a energizar las líneas.

También estaba esperanzado en que pronto vuelvan a funcionar los teléfonos, pues por el momento están incomunicados. Solo a tres puntos llegaba señal de celular y los vecinos se aglomeraban allí para tratar de enviar mensajes a sus familiares para informales que estaban bien.

En cuanto al muelle, se informó que la Guardia Costera autorizó el reinicio de operaciones marítimas, pero se desconocía cuándo llegarán las lanchas.

Mientras, el aeropuerto comenzó a funcionar en la tarde. Varios vuelos privados llegaron, pero el propietario de AirFlamingo, Rubén Torres, dijo los viajes comerciales iniciarán mañana desde las 8:00 a.m. y que realizarán cuantos sean necesarios.

“Estamos escamados”, afirmó Solís, “pero de estas experiencias se aprenden y los cuelebrenses deben hacer mejores construcciones. Esto es un paso de huracanes. Poco a poco, con esfuerzo debemos seguir preparándonos mejor”.

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