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Vargas Ferrer entró a la política activa aún cuando todos en su familia le aconsejaron que no lo hiciera. (Teresa Canino)

Ángela Rodríguez confesó que su esposo, el fenecido representante Carlos Javier Vargas Ferrer, vivió muchas frustraciones con su trabajo político y le expresó lo dolido que a veces se sentía porque, teniendo su partido en mayoría, no podía ayudar a la gente como deseaba.

Rodríguez narró, entre varias anécdotas, que en una ocasión su esposo se vistió para salir a trabajar y minutos después lo encontró ahogado en llanto sentado sobre la cama.

La angustia, relató a El Nuevo Día, obedeció a que ese día daría un voto en favor de una propuesta sobre el Retiro de los Maestros a sabiendas de que su mamá se afectaría porque en ese momento era maestra.

“Lo que vamos a hacer hoy me duele porque esto afecta a mi mamá y mi papá”, le expresó Vargas Ferrer, tildado por líderes de su partido como disidente al votar en contra de varios proyectos que impulsaba su delegación.

“No era un persona que iba con la corriente. Él pensaba por sí mismo. Sufrió mucho en el ambiente de la política. Casi no dormía”, dijo.

“Estaba bien agobiado. Tenía proyectos que se los engavetaban porque él opinaba distinto a lo que opinaba la manada. Se frustraba”, describió.

Vargas Ferrer entró a la política activa aún cuando todos en su familia le aconsejaron que no lo hiciera. La única que lo animó fue su suegra. Eso bastó, explicó Rodríguez, para que radicara la candidatura. Detrás le siguió la familia dándole el apoyo.

“Carlos entró a la política porque se cansó de estar del lado de acá. Se casó de ser observador. Decía que de nada valía sentarse a criticar”, indicó. “Yo le dije 'no te metas en eso, la política es sucia'”, abundó.

Aunque en una página de la red social Facebook había realizado una encuesta para auscultar una candidatura a alcalde de Cidra, ese no era el plan inmediato, aseguró la esposa.

Explicó que Vargas Ferrer se preparaba para radicar la candidatura a representante por acumulación con el tema de campaña: ‘Carlos Vargas para todo Puerto Rico’.

El plan era anunciar la aspiración el pasado primero de noviembre, pero la incertidumbre ante la candidatura a gobernador del Partido Popular Democrático (PPD), en el que militaba, lo había hecho posponer el anuncio, explicó su viuda.

Tanto ella como el padre del fenecido representante, Ramón Vargas, reconocieron que la decisión de buscar la reelección en otra candidatura la hizo tras ponderar por mucho tiempo si continuaba o no su carrera política.

La enamoró su inteligencia. Rodríguez lo describió como “un persona bien brillante. Lo que a mí me enamoró de él fue lo intelectual, lo brillante que era”, indicó.

“Era un niño en un cuerpo de hombre, un niño brillante, cariñoso, buen padre, esposo. Siempre estábamos con un vacilón, poniéndonos sobrenombres”, dijo cuando se le preguntó por qué lo describía como un niño. 

El representante tenía una rutina cargada de actividades. Madrugaba para hacer ejercicios. Regresaba a la casa para prepararse y salir a trabajar. En las tardes volvía a realizar ejercicios. “Hasta zumba hizo con unas señoras mayores”, recordó la viuda.

Disfrutaba ver televisión con sus hijos los días en que no salía a visitar comunidades o participar en actividades proselitistas. En las noches leía y redactaba proyectos.  

La mañana del lunes, Vargas Ferrer salió hacia el Capitolio, pero no llegó. Tuvo un accidente en el camino y fue declarado muerto en el Centro Médico, en Río Piedras. 


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