Nota de archivo: Este contenido fue publicado hace más de 90 días

Hilda Malavé, quien sufrió una caída el año pasado, recibe ayuda de la asistente del hogar Nilka Y. Carrión Fantauzzy. (semisquare-x3)
Hilda Malavé, quien sufrió una caída el año pasado, recibe ayuda de la asistente del hogar Nilka Y. Carrión Fantauzzy. (Juan Luis Martínez Pérez)

Caguas - Hilda Malavé Ortiz, de 79 años, vivía sola y era independiente antes de que un resbalón en la bañera le provocara un grave desgarro de ligamento en su pierna derecha y la dejara casi sin poder caminar.

El accidente ocurrió poco antes del paso del huracán María el año pasado, pero a ella y a sus hijos les tomó mucho tiempo obtener un diagnóstico correcto y determinar, luego de visitar varios médicos, que una operación era la solución.

“Resbalé cuando fui a salir de la bañera. Eso fue en agosto. Me llevaron de emergencia al hospital y el ortopeda me mandó a dar terapias y después fui a otro que me hizo una placa y me puso unas inyecciones. Ahí vino María y todo se complicó”, explica Hilda, quien tiene la pierna inmovilizada con una bota ortopédica.

“Pensamos que era fractura, pero no, era el ligamento. Ella estuvo con una tobillera, le dieron terapias y se recuperó, pero siempre tenía problemas. Se le hinchaba el pie y pasaron seis meses y yo veía que ella casi no podía caminar”, explica una de sus hijas, Aileen Vega Malavé, sobre el largo proceso que transcurrió antes de que Hilda fuera operada, finalmente, hace mes y medio.

Ahora, la cagüeña jubilada, quien por años cuidó a su esposo antes de que este falleciera hace una década, y quien solía ir a clases de zumba para ejercitarse, depende de que la asistan para hacer todas las actividades en y fuera de su hogar, mientras se recupera de la cirugía de ligamento.

Su total dependencia de otra persona es temporal, pues el médico le dijo que el período de recuperación es de seis meses y está mejorando adecuadamente. Sin embargo, sus hijos trabajan y tienen condiciones de salud que les impiden cuidarla 24/7 como ella necesita.

Para ayudar en la asistencia de Hilda, ahora sus hijos cuentan con Nilka Yvonne Carrión Fantauzzy, asistente del hogar asignada por la Corporación SANOS, quien ayuda durante unas horas en los días de semana.

“No hubiésemos podido atenderla bien sin la ayuda de Nilka”, asegura Aileen sobre la atención que requiere su madre.

Asistencia para mayores

El caso de Hilda es, a casi 10 meses de la emergencia provocada por el huracán María, tan solo parte de las necesidades de salud y atención de miles de adultos mayores en la isla. El Municipio de Caguas no es la excepción, pero allí la Corporación SANOS, que es un centro de salud 330, estableció el proyecto Súper Adultos Renacen para atender personas de 65 años o más que quedaron afectadas física o emocionalmente tras el paso del ciclón el año pasado.

Para ofrecer la ayuda, SANOS ha identificado adultos mayores que necesitan servicios de salud física o mental o cuidados en el hogar, y atenderá un total de 250 residentes de Caguas. De esos, 50 recibirán ayuda en el hogar. Para financiar la iniciativa, SANOS presentó una propuesta a la organización Unidos por Puerto Rico, que le otorgó $154,000, cantidad que llegó a los $200,000 con una aportación del Municipio de Caguas.

Mariela Cruz Rodríguez, coordinadora del proyecto, llama la atención a que el 18% de la población de esa ciudad, o 25,000 personas, tiene 65 años o más, lo que da una idea de la gran necesidad que hay. Aunque esa realidad existía antes del paso del huracán María, la interrupción en los servicios médicos, la escasez de alimentos, el cierre de comercios y la emigración que dejó a los viejos sin una red de apoyo, entre otras circunstancias, acrecentó las dificultades de esa población.

“Esto es una radiografía de lo que pasa en el país. Desde el día siguiente al huracán María, el Municipio de Caguas empezó a recoger estadísticas y la Oficina de Planificación reportó que, después del huracán, más de 2,000 personas de la tercera edad habían sufrido pérdidas parciales o totales y que habían quedado en una situación de alto riesgo. En ese momento, más del 70% de la población estaba sin luz”, explica Mariela.

SANOS, entidad que tiene dos centros primarios de salud y una unidad móvil, se activó inmediatamente luego del ciclón para ofrecer servicios de medicina integral a la comunidad y determinó diseñar un proyecto específicamente para atender a los mayores, que es el proyecto de Súper Adultos Renace, indica Mariela.

“Llevamos a las casas médicos, enfermeras, trabajadoras sociales y sicólogos, además de las asistentes del hogar, dependiendo la necesidad, y se atienden las personas en nuestros centros. Hay varios niveles de servicios, el físico, el emocional y el acompañamiento en el hogar. Además, hicimos un acuerdo de colaboración con el Municipio para hacer referidos a algunos de sus programas como el de Nutrición y los Centros de Envejecientes”, agrega la coordinadora de la iniciativa que inició el 15 de marzo.

Una de las preocupaciones de Mariela es que el proyecto es a seis meses, como todas las iniciativas que han recibido fondos de Unidos por Puerto Rico, por lo cual solo tienen recursos hasta septiembre, justo en medio de esta temporada de huracanes y cuando anticipa que aún existirá mucha necesidad.

“Este es un proyecto para mejorar la calidad de vida de esa población”, sostiene Mariela, de la iniciativa que le ha dado empleo a 30 personas y con la cual, hasta la semana pasada, habían evaluado y referido a 108 personas. La edad promedio del grupo atendido supera los 80 años.


💬Ver 0 comentarios