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Empleados de la AEE trabajan en el tendido eléctrico tras el paso del huracán María. (Juan Luis Martínez)

Restablecer el servicio ha sido el principal encargo de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) desde el momento que el huracán María se alejó de Puerto Rico tras su paso el 20 de septiembre.

Sin embargo, la encomienda está concentrada en los hospitales, centros de asistencias médicas, sistemas de bombeo de aguas y hogares para personas de la tercera edad. Eso implica que el resto de la ciudadanía podría esperar meses antes de contar nuevamente con electricidad en sus hogares. Algunos empleados que pertenecen a la Unión de Trabajadores de la Industria Eléctrica y Riego (UTIER) y trabajan en el área de San Juan señalaron hoy que la falta de materiales, la escasez de vehículos, así como la limitada cantidad de manos disponibles para laborar, son solamente algunos de los factores que alargarán el proceso para devolver completamente el funcionamiento del sistema.

“Estamos, literalmente, haciendo de tripas corazones”, dijo un joven celador que prefirió no ser identificado. “Tenemos que rescatar piezas que no sufrieron daños para las reparaciones”.

La furia del huracán María dejó al 100% de los clientes sin el servicio y cerca del 80% sin agua potable. Hasta esta tarde, el 10.7% de la población cuenta con electricidad, según se desprende del portal del gobierno status.pr.

“Tenemos mucho trabajo, demasiado, pero hacemos lo que podemos. En ocasiones tenemos que esperar para que nos envíen los materiales para hacer los trabajos, algunos no contamos con el equipo necesario y tampoco hay suficientes vehículos. Algunos compañeros los tienen haciendo otras funciones en los centros de distribución en lugar de estar en las calles haciendo reparaciones porque no hay camiones”, sostuvo el celador.

Del uno al 10, ¿cuál es el nivel de gravedad?, se le preguntó.

“Doce. No hay postes, hemos escuchado que viene un cargamento desde México, pero que podrían tardar hasta un mes. Estamos dándole prioridad a los que están buenos para que los hospitales puedan ser energizados lo antes posible”, respondió.

Los contratiempos para acelerar los arreglos se agravan debido a la cantidad de personal de la AEE que abandonaron la corporación pública. Entre 2012 y mediados de 2017, 2,343 trabajadores se acogieron a la jubilación cuando el entonces gobernador Alejandro García Padilla firmó la Ley 66 sobre la Sostenibilidad Fiscal y Operacional del Gobierno. De dicha cifra, el 86% (2,015) fue de puestos de operaciones. 

Incluso, bajo la Ley 26 de Cumplimiento con el Plan Fiscal del primer mandatario Ricardo Rosselló Nevares, 991 cualificaban para el retiro, de los cuales 700 aceptaron.     

Funcionarios de la AEE han señalado que estudian la posibilidad de traer trabajadores de Estados Unidos y otros países para unirse a las labores.

“Queremos que vengan y nos han dicho que los van a traer, pero no los hemos visto”, señaló otro empleado de la AEE.

Por ello, las jornadas de los trabajadores fueron incrementadas. A partir de hoy, las brigadas tendrán horarios de 12 horas diarias los siete días de la semana.

Eso significa que perderán tiempo para estar con sus respectivas familias mientras se normaliza la operación del sistema eléctrico.

“No es una obligación aceptar trabajar todos los días, pero si no lo hacemos todo se atrasará. ¿Quién lo hará? La situación está grave”, insistió otro compañero de la UTIER.

Al menos, han sentido que una considerable parte de la ciudadanía los está respaldando. 

“Estamos en las mismas que el resto del país. Tampoco tenemos electricidad ni agua, pero estamos en la calle todos los días. La mayoría de las personas nos apoyan, son conscientes de lo que pasó, aunque también hay un grupo que sabemos dicen cosas, nos dan miradas cuando estamos en un banco o comprando almuerzo como diciendo que nos pongamos a trabajar”, compartió.


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