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Una familia de un envejeciente de 100 años relata su experiencia a 257 días del paso del huracán

En la “falda” de El Yunque, a pasos del bravío río Blanco de Naguabo, Don Felo López Vázquez pasa sus días acostado en una hamaca en el balcón de la antigua casa de cemento que posee en el barrio Cubuy.

“Ay, ay”, se queja constantemente el centenario hombre. Nadie sabe si sus quejidos son de alguna dolencia o del calor que ha tenido que soportar desde hace 257 días que lleva sin energía eléctrica, luego de que el huracán Irma derribara todo el tendido eléctrico de la comunidad. 

“Esa gritería es de día y de noche”, afirmó su hija y cuidadora, Sabath López Martínez. 

“Va para 101 años en agosto 24”, continúo la mujer al comenzar a hablar de las condiciones que han tenido que vivir desde que el ciclón pasó a menos de 100 millas de Puerto Rico el pasado 9 de septiembre. 

La familia pasó el huracán Irma y luego María en el antiguo hogar. El agua se filtra por los conductos eléctricos y al día de hoy no han podido repararlo. Por lo que, si la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) logra próximamente encender a la comunidad, es incierto que el hogar llegue a tener luz. 

“Esto es a la fuerza, pero Dios no nos ha faltado. Es duro, pero hay que hacerlo, soportando las cosas como Dios se las envía a uno”, soltó la mujer, quien padece de lupus y otros achaques relacionados. 

Para lograr tener en mejores condiciones a Don Felo, la familia consiguió un generador eléctrico. Pero ya, a casi nueve meses del ciclón, no lo utilizan. 

Tengo una planta, pero no la puedo usar. Tú sabes, el gasto”, comentó, al hacer referencia a los altos costos de la gasolina. 

Así que López Martínez sobrevive lavando la ropa a mano, cocinando al fogón o en una estufa de gas y con comestibles envasados o verduras. 

Don Felo, junto a su hija Sabath López Martínez, en el balcón de la antigua residencia. (Teresa Canino )

Ayer, por ejemplo, antes de que endi.com llegara a la residencia, Don Felo había almorzado una batida nutricional para adulto y unas sopas de cajas. 

La mujer también cocina pollo o salmón de lata y se la da al envejeciente con yautías, malangas o alguna otra verdura. También consumen los huevos que ponen las gallinas que recorren las 26 cuerdas de terreno que tiene la familia. 

Solo cuando su hijo se lo compra, puede tener hielo para tomarse alguna bebida fría. 

Otro de los hijos de Don Felo, Orlando López Martínez, contó que la familia pasó en la antigua residencia los dos huracanes. 

“Él dice que no se dio cuenta”, dijo sobre la experiencia del anciano, que casi no habla. 

El hijo explicó que Don Felo ha logrado sobrevivir esta experiencia, porque no necesita de un ventilador para respirar. En cambio, comentó que un primo suyo, al que identificó como Julio López Roble, se tuvo que mudar a Estados Unidos ya que necesitaba este equipo médico. 

“Uno pierde las ganas, es como sacar a una persona de un lugar, desorientado. Uno pregunta a qué día estamos y la otra persona no sabe”, expresó sobre la experiencia de llevar casi nueve meses sin servicio de energía eléctrica. 

Según el ingeniero Luis Maezo, administrador regional de Operaciones Técnicas de la AEE en Caguas, se supone que desde esta tarde comience a llegar el servicio eléctrico a las áreas más bajas del barrio Cubuy en Naguabo. 

“Tenemos 25 recursos trabajando en el área de Cubuy”, dijo. 

Pero, Don Flor vive casi llegando a El Yunque, área para la cual no hay una fecha cierta para que llegue el servicio eléctrico. 

Los planes de la familia es matar una gallina y hacer un sopón cuando llegue la luz, si es que las condiciones en que quedó la casa así se los permite. 

Si desea ayudar a Don Felo y su familia, puede escribir a la líder comunitaria, Mariny Vázquez, a [email protected] 


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