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La familia de Karolina Luna y Ángel León es una de las que se ha beneficiado de las becas otorgadas por Ebatec tras el huracán María. (André Kang)

Caguas -  Cuando a los pocos días del paso del huracán Irma anunciaron que otro ciclón amenazaba la isla, Javier David Torres se preparó para lo peor y tomó previsiones para ello al contactar a varias compañías para que repararan, de inmediato, los posibles daños  en las ventanas de su negocio, así como para que velaran por la seguridad del edificio.

Pero, entre sus preparativos, David Torres no anticipó la avalancha de estudiantes nuevos que, a los pocos días del paso del huracán María, tocaron las puertas de la Escuela de Bellas Artes y Tecnología (Ebatec), plantel educativo que  preside, para poder continuar sus estudios allí.

Una semana después de la tormenta, la escuela reanudó sus operaciones, tras habilitar seis salones en el área del teatro para maximizar el generador eléctrico que les permitía continuar sus servicios a pesar de la carencia de agua y luz que afectaba a prácticamente toda la isla.

“A raíz del huracán, tomé la iniciativa de otorgar unas becas. Muchos (padres y estudiantes) llegaron aquí desesperados, incluyendo algunos de cuarto año (de escuela superior) que no querían perder el año”, recordó David Torres, quien resaltó que, junto a la asistencia económica que ofreció entonces, donó libros, materiales escolares, plataformas virtuales y hasta uniformes escolares.

El presidente de Ebatec resaltó que lo que lo inspiró a otorgar becas fue la cantidad de familias que habían sido impactadas por los huracanes de septiembre pasado.

“Hubo mucha gente que perdió libros y casas completas”, indicó.

En total, tras el huracán María, ingresaron 110 estudiantes nuevos a Ebatec, muchos de ellos becados por la institución.

Ahora, casi nueve meses después, David Torres decidió continuar esta iniciativa de otorgar becas. En esta ocasión, para beneficiar a estudiantes con promedio académico de 3 puntos o más.

“Sabemos que una población grande (de familias que) no pueden pagar  colegio privado”, afirmó.

Las becas, explicó, ubicarán a los  estudiantes seleccionados en el Programa de Avanzada, y la iniciativa está abierta para alumnos de kínder a duodécimo grado, quienes deben   traer una carta de recomendación.

Esta oportunidad, se informó,  está disponible tanto para alumnos nuevos como los ya matriculados en esa escuela.

Alza en su matrícula

Aida Berríos Gómez, directora académica de Ebatec, explicó que, tras el huracán María, la matrícula de la escuela subió de 225 estudiantes a 335.

Para el próximo año escolar, reconoció, perderán unos 30 estudiantes como parte del éxodo de familias que buscan un mejor porvenir en el exterior.

Julia Álamo González y su sobrina Eleimar Morales Santiago expresaron cómo fueron acogidas en Ebatec tras el huracán María.

La primera, una maestra retirada, fue reclutada por el plantel, pues el alza en su matrícula  le requería a Ebatec un aumento de su personal educativo. Eleimar, mientras tanto, fue becada  por su promedio y por un intercambio de servicio al convertirse su tía en parte del personal de la institución.

“Mi mamá se puso a buscar, y vio la beca que estaban dando. Me aceptaron y no tuvimos que pagar matrícula. Rápido me acoplé”, dijo la estudiante de undécimo grado que estudiaba en un colegio privado en Gurabo.

Karolina Luna y Ángel León encontraron también en Ebatec el espacio que necesitaban para que sus hijos pudieran seguir estudiando tras María. De sus cuatro hijos, solo las dos pequeñas, Sofía y Kamila, estudiaban en el plantel antes del ciclón. Tras la tormenta, sus otros dos niños, Yariel y Yabdiel León Maldonado, los dos hijos mayores de León, fueron becados.

“Con la tormenta, se nos dañó el taller de hojalatería (de León) y como solo tenemos un ingreso, tuvimos muchos atrasos (de pagos), y la deuda se trepó”, dijo Luna, a quien hace varias semanas se le ofreció la plaza de recepcionista de la escuela como parte de la ayuda a familias necesitadas que otorga la institución.

Entre los estudiantes de duodécimo grado que entraron al plantel tras el huracán María y ahora en mayo lograron graduarse, se encuentra Gabriela Meléndez Colón, de 17 años. “Mi escuela anterior, la Eloísa Pascual, era una escuela refugio y no se sabía cuándo iba a abrir. Cuando vimos una promoción por Facebook (de las becas que estaba otorgando Ebatec), vine con una tía y una prima y cualifiqué para la beca”, recordó la joven, quien también logró pulir sus destrezas en baile en la institución, y ansía convertirse en veterinaria.

Su madre, Lynnette Colón, comentó que si no hubiese sido por la beca otorgada su hija, tal vez no se hubiera graduado este año.


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