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La realidad fiscal y económica que vive Puerto Rico obliga a repensar el rol que desempeñan  las organizaciones no gubernamentales en el país, según el economista José Joaquín Villamil.

“Las organizaciones sin fines de lucro tienen cada vez un papel más importante porque el aparato público no lo va a poder hacer”, sostuvo  Villamil. Agregó que con una economía más pequeña y una población menor y más vieja, la política social tiene que replantearse ante ese escenario.

En ese sentido, el economista advirtió que la oficialidad va a tener que facilitar el rol del tercer sector. Sus expresiones se produjeron  durante un foro del Colegio de Contadores Públicos Autorizados sobre las organizaciones sin fines de lucro y su impacto en la recuperación social y económica.

“Mi recomendación a la Junta de Supervisión Fiscal ha sido que se olviden de grandes proyectos de infraestructura y que piensen que la reconstrucción de Puerto Rico deben ser proyectos a escala pequeña que puedan correr los municipios”, sostuvo.

Durante su presentación, Villamil recordó que para el 2015, el tercer sector contaba con 11,570 organizaciones activas sirviendo a unas 700,000 personas al año, según un análisis realizado por Estudios Técnicos ese año.

Dicho estudio advierte  que el tercer sector producía entonces unos 150,000 empleos y contaba con 381,481 voluntarios, equivalentes a 23,633 empleos a tiempo completo, dando un servicio a unas 385,000 personas al año.

El estudio destacó entonces que las organizaciones comunitarias de impacto social y económico brindaban servicios relacionados con áreas de mayor necesidad en el país. Entre estas, servicios sociales (54.1%), educación (51.6%), salud (44%), vivienda (25.2%) y desarrollo económico (25.2%).

Aunque la atención reciente se ha centrado en la reconstrucción del país tras el huracán María, la economía local ha tenido un desempeño muy pobre desde hace décadas, particularmente en los últimos 18 años, dijo el economista.

“Este desempeño económico ha tenido serias consecuencias que se hicieron evidentes en años recientes: la condición de la infraestructura y la emigración de cerca de 500,000 puertorriqueños a partir del 2000”, comentó.

Según Villamil, la economía de Puerto Rico es actualmente sustancialmente más pequeña de lo que fue antes de comenzar su proceso de contracción en el 2006, tendencia que, explicó, afectó a todo tipo de empresa en la isla.

acumulan experiencia

Por ello, resaltó, las empresas e instituciones de servicio deben adaptarse a los cambios demográficos de la isla como el éxodo masivo que se ha visto en los últimos años y que, según dijo, anticipa que en el año fiscal 2018 se refleje en la salida de otros 142,000 individuos del país.

“Las organizaciones comunitarias han ido acumulando una extraordinaria experiencia gerencial, modelos comunitarios alternativos. Se han distinguido en otros países y aquí no se reconoce (su valiosa aportación)”, comentó el senador José Vargas Vidot, quien también participó en el foro.

Por su parte, Cecilia Colón, presidenta del Colegio de Contadores Públicos Autorizados, indicó que la razón de abundar sobre el rol que desempeñan  las organizaciones sin fines de lucro durante el foro  fue precisamente debido a  su destacada labor comunitaria tras la devastación causada por el huracán María.


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