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Fred Krupp es presidente del Environmental Defense Fund desde 1984. (Suministrada)

En ruta a la transformación energética, el gobierno de Puerto Rico debe tomar decisiones basadas en la última información y tecnologías disponibles, evitar comprometerse con una sola fuente de generación y considerar los impactos del cambio climático al rediseñar la red.

Asimismo, debe involucrar y darles participación a las comunidades en el proceso, aprovechar sabiamente los fondos disponibles tras el paso del huracán María y rendir cuentas de sus acciones.

Ese es el parecer del presidente del Environmental Defense Fund, Fred Krupp, quien el próximo jueves será uno de los oradores principales del congreso “Black Start: Future of Energy Summit”. El evento, organizado por el Centro para una Nueva Economía, congregará en San Juan a innovadores energéticos –locales e internacionales– para intercambiar ideas sobre el desarrollo de este sector en la isla.

En anticipo a su presentación, Krupp dijo a El Nuevo Día que los planes del gobierno y la gerencia de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), que incluyen la construcción de entre tres y cuatro instalaciones de gas natural, le preocupan y generan interrogantes.

“Tengo preguntas sobre la seguridad de importar gas natural licuado a la isla. Tengo preguntas sobre la idoneidad de comprometer a Puerto Rico con contratos a largo término, que garanticen el pago por la construcción de nueva infraestructura y costos relacionados. Y me preocupa si el proceso de mirar todas las alternativas ha sido lo suficientemente justo como para que esta sea la mejor decisión”, expuso.

A su juicio, en algunas instancias, el gas natural “puede ser una mejoría” respecto a la condición actual, es decir, frente a una generación basada en petróleo y sus derivados. No obstante, resaltó que, contrario a Estados Unidos continentales, aquí no hay yacimientos de gas natural, por lo que hay que considerar los “altos costos” de licuefacción, regasificación y transportación.

“También hay un impacto al clima, y en Puerto Rico será sustancialmente más grande. Desde el punto de vista ambiental y económico, el gas natural es menos deseable para la isla”, dijo Krupp, quien dirige el Environmental Defense Fund desde 1984.

Defiende las renovables

¿Qué oportunidades energéticas ve para Puerto Rico?, preguntó este diario, y Krupp respondió que, debido a la condición de isla, las fuentes renovables son la opción predilecta, particularmente sol y viento.

“Por el simple hecho de que Puerto Rico es una isla, llevar recursos tradicionales, o sea, combustibles fósiles, es mucho más costoso que en Estados Unidos continentales. Significa, entonces, que las renovables son más económicamente viables”, recalcó.

Krupp comparó la situación local con la de Hawái, que este año llegará al 30% de generación con fuentes renovables, en su camino a la meta de 100% para 2045. Según información provista por la AEE, en el país, apenas el 3.67% de la energía provienede fuentes renovables. Empero, la Legislatura tiene ante su consideración un proyecto que ordena un 100% de generación limpia para 2050.

“Es bueno que vengan expertos de Hawái al Black Start. Puerto Rico tiene una gran oportunidad de reconstruir su red de una forma más limpia y resiliente”, dijo.

Krupp defendió la creación de microrredes energéticas, las cuales describió como “componentes individuales” que optimizan el servicio. Añadió que las microrredes pueden o no estar conectadas a un sistema central, y previenen efectos “catastróficos y masivos” como los vividos post-María.

“Queremos demostrar que las microrredes con económicamente viables”, señaló, tras explicar que el Environmental Defense Fund se dedica a la búsqueda de soluciones “prácticas y duraderas” para los problemas ambientales más graves, incluyendo la transición hacia sistemas de energía limpios y modernos que protejan la salud e impulsen la economía. La organización representa a más de dos millones de miembros a nivel mundial.

Cuestionado sobre los retos de la transformación energética en la isla, mencionó –en primer lugar– que “hay muchas cosas pasando a la vez después del huracán”, por lo que es vital que las decisiones se tomen considerando toda la información y opciones posibles.

“Puerto Rico no puede comprometerse con lo que ofrezca o venda una sola compañía. Hay que ser sabios, y esa sabiduría hay que llevarla a las comunidades para que también sean parte de las decisiones”, puntualizó.

Mencionó, por último, que los pronósticos meteorológicos dan cuenta de huracanes cada vez más intensos debido al cambio climático, por lo que “este también es un asunto que, desafortunadamente, también hay que considerar” en la restauración.


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