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En el pueblo debe imperar la comprensión, particularmente, hacia las personas aún afectadas por el huracán María. (horizontal-x3)
En el pueblo debe imperar la comprensión, particularmente, hacia las personas aún afectadas por el huracán María. (GFR Media)

El estado de emergencia decretado el viernes por el gobernador Ricardo Rosselló Nevares, ante la proximidad de la tormenta tropical Beryl, causó una conmoción mayor en la ciudadanía, que todavía vive vulnerable a los efectos del huracán María.

La alerta gubernamental destapó la fragilidad de un pueblo que, en su mayoría, aún se encuentra en estado de inestabilidad, tanto emocional como a nivel de infraestructura.

Esa es la opinión de dos expertos en salud mental, que consideraron ayer que la reacción suscitada a raíz del decreto gubernamental es “entendible”, pero, a la misma vez, reflejo de que la ciudadanía no está preparada para afrontar una emergencia mayor.

“La gente no está recuperada del todo. Esto se mezcla con la desconfianza de la ciudadanía hacia el gobierno en (los trabajos de) la recuperación”, dijo la psicóloga comunitaria Blanca Ortiz.

De acuerdo con Ortiz, las lecciones aprendidas a raíz del sufrimiento y las carencias afrontadas post-María, mayormente por la interrupción del servicio eléctrico, podrían explicar la sobrerreacción de quienes abarrotaron muchos comercios para comprar artículos de primera necesidad, como agua.

“Desde mi perspectiva, el gobernador pudo esperar un poco más (para declarar el estado de emergencia), pero sobre el gobernador y su gabinete recae una gran responsabilidad y siempre lo van a criticar, que si lo hizo (el anuncio) muy temprano o muy tarde”, declaró Ortiz.

Opinó, no obstante, que el anuncio pudo haberse emitido ayer, precisamente, ante la variabilidad del fenómeno atmosférico. Se espera que Beryl pase mañana al sur de la isla como una depresión.

Según la psicóloga comunitaria, lo que urgen son más voces que causen calma entre la ciudadanía y les dé fortaleza. Resaltó, sin embargo, que debe imperar la comprensión, particularmente, hacia las personas aún afectadas por el huracán María.

Mucho trauma

El doctor Julio Santana, rector de la Universidad Carlos Albizu (UCA), coincidió en que aún hay mucho trauma generado por los ciclones que azotaron la isla en septiembre del año pasado.

Lo que pasa es que empezó la temporada de huracanes y la gente no empezó a prepararse. Lo que sí cuestionaría es que el país y la población no hayamos aprendido suficiente en prevención y preparación. Tampoco he visto una campaña organizada de orientación del gobierno, que ayude a aumentar la percepción de riesgo de la población, sin crear conmoción, alarmismo o estado de pánico”, lamentó el psicólogo clínico.

No obstante, para el experto en salud mental, el anuncio que emitió el viernes el gobernador fue “prudente” ante la fragilidad en que se encuentra el país, particularmente su infraestructura energética, y el potencial de que este sistema provoque fuertes lluvias y cause, además, la interrupción de las comunicaciones.

En su carácter como rector de la UCA, sin embargo, Santana comentó que optó por esperar hasta hoy antes de tomar una decisión de si se interrumpirían o no los trabajos en la universidad.

Plan de protección

Santana urgió tanto a la ciudadanía como a las esferas públicas a evaluar las vulnerabilidades que se asomaron con el ciclón María para tomar acción.

“Ya ha pasado (casi) un año. Se deben identificar las áreas débiles de la casa y desarrollar un plan de protección, comprar paneles, reparar ventanas y techos, además de planificar (los abastos de) agua y alimentos”, dijo.

Adquirir artículos de primera necesidad y hacer un plan familiar para evitar situaciones de riesgo cuando ya la emergencia sea inminente, fueron también recomendaciones de Santana.

“A nivel emocional, todas esas medidas de seguridad dan la sensación de que estamos seguros y protegidos. Tomar las medidas adecuadas causan menos desesperación, ansiedad, tristeza y depresión”, sostuvo.

Santana urgió, además, tanto al gobierno como a los medios de comunicación y a los líderes de opinión, a ofrecer información veraz y basada en datos científicos validados, no en opiniones, corazonadas o interpretaciones.

“Si hay algo que genera calma es una información veraz, pertinente y a tiempo”, resaltó.

El psicólogo clínico subrayó que la ciudadanía debe descansar en que ya cuenta con la experiencia y la solidaridad para reconocer que con la ayuda de todos, incluyendo la de organizaciones sin fines de lucro y comunitarias, se pueden sobrepasar los efectos de una emergencia.


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