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El administrador de FEMA, William Brock Long -al centro-, participó ayer de simulacros que se realizaron en la isla a tono con la presente temporada de huracanes. (Ramón “Tonito” Zayas)

Horas después de la devastación que dejó sobre Puerto Rico el huracán María, el personal de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, en inglés) buscó, sin éxito, saber cuáles eran las necesidades específicas de la isla para brindarle apoyo.

Se trata de una tarea crucial a tono con el funcionamiento típico y obligatorio de FEMA, según explicó su administrador William Brock Long, quien reconoció que aún se trabaja en corregir esa falla.

“La respuesta óptima es una que es localmente ejecutada, manejada por el Estado y apoyada a nivel federal. Eso no típicamente terminó siendo así el año pasado. Fue así en múltiples estados, pero no aquí (en Puerto Rico) por varias razones. Pero lo importante es que lo reconocemos y por eso es que tenemos que construir ese cimiento”, afirmó en entrevista con El Nuevo Día en la que también estuvo presente el coordinador de FEMA en Puerto Rico, Michael Byrne.

Esa falta de estructura organizada para responder, ¿se corrigió?, cuestionó este diario.

“Estamos tratando de corregirlo, pero esa corrección va a tomar tiempo. Estamos trabajando diligentemente y diplomáticamente con el gobernador (Ricardo Rosselló), que también reconoce ese problema”, respondió Long, quien ya ha visitado la isla en ocho ocasiones y la más reciente fue para participar y observar los ejercicios en preparación para la nueva temporada de huracanes.

Tras el huracán, el gobierno ha reconocido que hubo jefes de agencia que desconocían su rol antes, durante y después del ciclón, y que hubo áreas en las que se falló.

Long destacó la importancia de que el gobierno, los municipios y cada familia estén listos y aprendan a manejar los desastres porque, recalcó, no es una responsabilidad exclusiva de FEMA.

“Estamos construyendo este ejército de manejadores de emergencias” con la expectativa de que sean ellos los que eventualmente asuman el control en cualquier desastre.

Long también reconoció que la infraestructura de Puerto Rico “está increíblemente vulnerable” de cara a esta nueva temporada de huracanes, que se extiende hasta el 30 de noviembre. A preguntas de este diario, dijo ser consciente de que uno de los principales problemas de la isla -que incidió en la respuesta tras el huracán María- persistirá por años: la crisis fiscal.

Cuestionado sobre las miles de familias que aún no reciben ayuda de FEMA por no poseer los títulos de propiedad de las casas en las que han vivido por años, Long dijo que se trabaja con “un proceso de afidavits”. Sin embargo, FEMA no proveyó la cantidad de familias que han asistido mediante este mecanismo porque en el programa de vivienda “no se utiliza un filtro para diferenciar estos casos”.

“Obviamente, no es una situación ideal”, dijo Long sobre las casas aún sin techo que permanecen resguardadas por toldos.

“El timing (momento) es bien difícil. Lo que hacemos en FEMA es tratar de trabajar con el gobierno para reforzar la capacidad de refugios. Sabemos que estructuras sin techo son más vulnerables de lo que estaban antes. Eso significa que podría aumentar la demanda de refugios, así que estamos anticipando eso para estar listos”, dijo.

El Departamento de la Vivienda informó que tiene identificados 422 refugios y aumentará el número.

De otra parte, tanto Long como Byrne defendieron los criterios más rigurosos para Puerto Rico previo al desembolso de fondos. Dijeron que tales procedimientos buscan establecer controles que aseguren la buena utilización del dinero. Al gobierno se le exige completar un proceso que es casi una auditoría (formulario 270) antes de los desembolsos.

“El nivel es apropiado a este punto basado en la información disponible que necesitamos. En algunos casos es un poco más restrictivo que en otros lugares”, reconoció Byrne, quien dijo que esos criterios se pueden levantar y recordó que el gobierno trabaja un plan a esos efectos.

Pero no precisó cuándo pudiesen flexibilizarse o cambiarse. “Vayamos al verdadero issue aquí. El verdadero issue es: ¿estamos poniendo dinero en las manos de los municipios? La respuesta a esa pregunta es sí. La pregunta es ¿había alguna demora, requerimos más documentación y eso es apropiado? Entendemos que lo es, pero no hemos dejado a ningún alcalde solo. Estamos trabajando con ellos”, sentenció Byrne, con cierta molestia.

“Si miran la cantidad de dinero que FEMA ha desembolsado en el 2017, más de $20,000 millones entre Puerto Rico, California, Texas, Florida y las Islas Vírgenes, la mitad ha sido para Puerto Rico. Es una tremenda cantidad de dinero. Más dinero ha ido a Puerto Rico que a otro estado o territorio como resultado de la temporada del 2017”, dijo Long.

“Más dinero viene. Obviamente hay una obligación en todos los niveles del gobierno de hacer la debida diligencia para proteger el dinero de los contribuyentes y continuar y velar -con el gobierno- a que lo haga correctamente”, agregó.


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