Florida sienta las bases para una nueva oleada migratoria (horizontal-x3)
La migración se recrudecerá en la medida que se retrase la vuelta a la normalidad en la isla (Ricardo Reyes)

Orlando, Florida - En diversos flancos, esta ciudad está creando una estructura para prestar servicios humanos y sociales que permitan amortiguar la intensa oleada migratoria  de boricuas que ya está llegando a este estado sureño como consecuencia directa del huracán María.

Las cifras que barajean los líderes gubernamentales, aunque conservadoras,   asustan pues suponen impactos insospechados en las operaciones políticas y sociales en todos los niveles, desde los condados, las alcaldías, las escuelas y los servicios de beneficencia, hasta los presupuestos y proyectos de planificación,   que  tendrán que revisarse ante este nuevo escenario demográfico.

Para la Florida Central, particularmente en los condados de Orange (donde está Orlando) y Osceola (donde queda Kissimmee), está proyectada la llegada en los próximos meses de al menos 100,000 puertorriqueños que podrían llegar de forma temporera o permanente como consecuencia de la devastación que vive Puerto Rico, dijo ayer a El Nuevo Día el congresista por el estado de la Florida, Daren Soto.

Esos 100,000 puertorriqueños podrían arribar en un término de seis meses, estimó el representante de Florida, Bob Cortés, quien ha sido autor de diversas iniciativas para facilitar la vida a los boricuas que están llegado a este estado. “Pero de aquí a un año, llegarán como 500,00 puertorriqueños a Florida, Nueva York, Connecticut, Boston, Baltimore, Texas y Florida, entre otros lugares de Estados Unidos”, agregó el legislador puertorriqueño.

Y esta migración se recrudecerá en la medida que se retrase la vuelta a la normalidad en la isla. Por ejemplo, en Puerto Rico no se sabe cuándo se podrá restablecer el servicio eléctrico. Algunos hablan de seis meses y otros de un año. Pero será un proceso largo y multimillonario. “Costará entre $50,000 millones  y $80,000 millones y ni Puerto Rico ni el Congreso tiene todo ese dinero. Para eso habrá que unir mucha gente de muchos sectores, público y privado”, dijo el congresista Soto.

Para el estudioso del fenómeno migratorio en la Florida, Howard Rodríguez-Mori, quien es profesor de  Florida Estate University, la cifra que puede asomarse en la llamada Zona Metropolitana de Orlando podría ser mayor. Según indicó, porcentualmente hablando, de todos los que lleguen al estado de la Florida, entre el 50 y 60 por ciento se quedará en la zona central de Orlando.

“El reto será ver a miles de personas tratando de asimilarse a la misma vez, de dar pie con bola. Esto será un reto para los que llegan y para los gobiernos. Traerá fricción”, dijo el estudioso. Sin considerar este crecimiento súbito que se espera, ya la zona metropolitana de Orlando venía corriendo tras un despunte poblacional sin precedente y que se palpa con un inventario casi agotado de residencias. “Habrá que mirar toda la planificación de la región a la luz de este crecimiento”, opinó.

Ayer, ningún funcionario de la ciudad de Orlando ni   su alcalde Buddy Dyer  respondieron la solicitud de este medio. Se estima que en la zona central de Orlando viven como 300,000 puertorriqueños. En toda la Florida, la cifra supera los 1.3 millones boricuas.

“Estas cifras de crecimiento que se proyectan hacen sentido pues en Florida, sobre todo en Orlando, ya hay una población de puertorriqueños que lleva aquí varias décadas. Son campos base psicológicos y físicos a los cuales la gente en Puerto Rico sabe que puede venir cuando la situación se torne difícil”, explicó Rodríguez-Mori.

Estrategias

Una de las estrategias que Florida comenzó a ejecutar fue la creación de Centros de Alivio  en el Aeropuerto de Orlando, de Miami y en el puerto de Miami, donde esta semana llegó un barco a bordo del cual arribaron 3,800 personas de Puerto Rico e Islas Vírgenes buscando refugio.

Esta iniciativa del representante Cortés pretende que los puertorriqueños que arriben a la Florida obtengan una primera ayuda y orientación.  Ayer, Cortés dijo que se han atendido 11,000 puertorriqueños, aunque aclaró que esa cifra no necesariamente está integrada en su totalidad de personas que llegaron de Puerto Rico para quedarse. Podrían ser boricuas que ya viven en Florida y que contactaron estos centros para buscar orientación para algún familiar.

De estos mismos centros, salen cifras que muestran que 300 niños provenientes de Puerto Rico han sido matriculados en escuelas del Condado de Orange y 100 en el de Osceola. Estas cifras que son otro ejemplo del  tránsito entre San Juan y Orlando,  le fueron suministradas  a la comisionada residente, Jennifer González, por la alcaldía de esta ciudad.

En lo que se depuran la cifras, lo cierto es que el huracán María ha sido un agente catalizador que ha precipitado una oleada migratoria de Puerto Rico a la Florida que ya venía ocurriendo desde el año 2006. Y en este estado, esa ola se percibe de forma intensa. Tanto, que casi a diario, y desde la semana pasada, el gobernador floridiano Rick Scott firma alguna orden ejecutiva o toma alguna decisión relacionada con los boricuas que llegan.

La más reciente fue ayer. Scott dio directrices para que a los estudiantes boricuas, incluyendo los universitarios, afectados por el huracán María se les exima del cumplimiento de reglas y requisitos locales de manera que puedan proseguir estudios aquí.

Asimismo, decretó una moratoria para que los maestros desplazados por la devastación, y vengan a Florida, no tengan que pagar el costo de solicitar sus certificaciones. Estas certificaciones con como licencias que autorizan a un maestro a dar clases en Florida.

Al precisar la directriz, Scott explicó que se eximirá además a los estudiantes de kínder a duodécimo grado de tener que someter documentos oficiales -como certificado de nacimiento, expediente de vacunación, entre otros- y que son requisito a la hora de matricular a un estudiante.

En cuanto a los universitarios, Scott autorizó a que las 28 instituciones de educación superior del estado permitan que estudiantes puertorriqueños puedan proseguir estudios en Florida sin tener que cumplir con requisitos de matrícula, evidencia de residencia, transcripciones de créditos y otros documentos que suelen exigirse durante el proceso de admisión.

Aclaró, sin embargo, que  la decisión de admitir a un estudiante será a base de un análisis caso a caso que ejecutará cada universidad.

De otro lado, Cortés dio a conocer  ayer que se está discutiendo permitir que los profesionales licenciados que vengan de la isla (enfermeras, asistentes dentales, etc.) no tendrán que pagar el costo inicial para obtener sus licencias en Florida.

Lo bueno y lo malo

La olas migratorias suelen tener impactos en la operación de los países y ciudades receptoras. Supone revisar presupuestos, planes para expansiones urbanas, nuevas escuelas y otros servicios. Sin embargo, para Florida estos picos de crecimiento son positivos, según declaró el representante Bob Cortés.

En el 2010, el crecimiento poblacional en Florida permitió que al estado se le añadieran dos congresistas. “Esto es un alza en la representación y son personas que abogan por nosotros en el Congreso”, explicó.

Además, como este estado no tiene impuesto estatal, sus arcas se nutren del impuesto de ventas y por la emisión de licencias de conducir y tablillas de autos. “Mientras más gente, más ventas, más licencias, más tablillas. Más dinero”, agregó Cortés.

En el caso de las escuelas, el estado asigna $7,300 por cada estudiante de escuela pública. Un incremento en la matrícula se traduce en más dinero para cada plantel. “Y como el estado suele tener un superávit en su presupuesto, tenemos la capacidad económica para lidiar con cualquier situación que surja producto del crecimiento poblacional”, aseguro.

“El alza poblacional no es negativo para la Florida, y en cuanto al pago de servicios de beneficencia social, eso se cubre con dinero que viene del gobierno federal casi en su totalidad”, añadió el representante.


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