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En una carta abierta al pueblo, líderes religiosos católicos y pentecostales –encabezados por el arzobispo Roberto González Nieves– reafirmaron ayer su posición en contra de que se les permita la adopción a parejas del mismo sexo y dijeron que piden perdón por cualquier acción que haya lacerado la dignidad de alguna persona.

“Aprovechamos la oportunidad para, públicamente, pedir perdón por cualquier incidente, suceso, o acción que pudiera haber lastimado la dignidad e integridad humana de estos hermanos y hermanas. No hay pretexto que pueda justificar agresión alguna a la dignidad e integridad de la persona”, lee la carta en clara referencia a miembros de la comunidad lésbica, gay, bisexual, transexual y transgénero (LGBTT).

Sentados a la mesa en un salón del Arzobispado de San Juan, el grupo de obispos y pastores varones, en su mayoría de la Fraternidad Pentecostal de Puerto Rico (Frape), leyeron frente a la prensa la misiva en la que opinaron que reafirmar las posiciones de la Iglesia no significa discrimen.

“Expresar públicamente lo que nos dicta la conciencia, profesando el más elevado respeto a la persona, no puede jamás interpretarse como un acto de intolerancia, intimidad, amenaza, violencia, delito o crimen de homofobia, discrimen de odio”, agregaron.

Sus argumentos en contra de que parejas del mismo sexo puedan adoptar fueron los siguientes: solo un hombre y una mujer son capaces de engendrar vida humana, es la misma naturaleza la que prescribe que dos hombres o dos mujeres no pueden ser padres de una criatura, un menor no puede ser adoptado por dos madres o dos padres porque esa no es la familia natural del menor y el mejor bienestar del menor es disfrutar del apoyo de un padre y una madre, entre otros.

Los religiosos también hicieron un llamado a los funcionarios electos a defender y fortalecer la familia y el matrimonio. “El pueblo no ha dado el voto para crear nuevos tipos de matrimonio, ni de equiparar otras instituciones al matrimonio ni crear nueva formas de familia”, expresaron.

González Nieves sostuvo que permitir la adopción a parejas del mismo sexo redefiniría y “despuertorriqueñizaría” la familia boricua. Parafraseando un clásico del teatro puertorriqueño publicado en 1952, González Nieves terminó la lectura de la carta así: “‘¡La tierra es sagrá’”, se dice en la obra La Carreta. Hoy nosotros decimos: ‘¡La familia es sagrá!’”.

En la conferencia de prensa estuvieron presentes muchas de las esposas de los líderes pentecostales, quienes apoyaron que no se permita la adopción a personas del mismo sexo. Cuando fueron llamadas a la mesa, al inicio de la conferencia, se le escuchó decir al obispo de la Iglesia de Dios Mission Board, Ricardo López Ortiz, en lo que consideró una broma: “Las damas para que adornen”.

Confrontados con la opinión de expertos en conducta humana que coinciden en que lo mejor para la menor que en estos momentos intenta adoptar la pareja lesbiana de su madre biológica es estar con sus dos madres, hubo reacciones diversas. El presidente de la Frape, Alberto Rodríguez, alegó que las parejas de un mismo sexo tienen más problemas internos y situaciones difíciles. “Está probado que las parejas del mismo sexo cambian de relación constantemente”, expresó Rodríguez, aunque no mostró evidencia de ello.

El reverendo Luis Felipa, de la Iglesia Alianza Cristiana y Misionera, insistió en que la naturaleza humana establece que un hombre y una mujer son los únicos que pueden procear.

Los religiosos evitaron comentar qué pasaría si el Tribunal Supremo de Estados Unidos decide otorgar derechos a favor de las minorías sexuales que aplicarían en Puerto Rico.

No creen en el perdón

Para el activista de derechos humanos Pedro Julio Serrano, si este sector religioso accedió a pedir perdón “es porque saben que no solamente han lastimado, violentado y lacerado la dignidad y la integridad humana de miles de personas LGBTT de nuestras familias y amigos, sino, peor aún, la integridad y dignidad individual y colectiva de nuestra patria”.

“Ellos se acaban de desnudar ante el país como los intolerantes que son”, expresó Serrano, portavoz de la organización Puerto Rico para [email protected] y activista gay.

Serrano sostuvo que ‘‘la posición de la Iglesia se afirma en el púlpito y en la intimidad de cada persona. Esa posición de la Iglesia no se afirma en los tribunales, ni se afirma en el Capitolio, ni se afirma en nuestras leyes”.

En ese contexto, sostuvo que los derechos humanos no se someten al voto popular porque la democracia está hecha para proteger a las minorías del posible abuso de la mayoría. “Esos intentos se derrotaron dos veces en la Legislatura cuando se derrotó la resolución 99 y la resolución 107. El mismo gobernador dijo que esas enmiendas constitucionales no son necesarias”, expresó Serrano.

Las resoluciones 99 y 107 buscaron sin éxito elevar el matrimonio heterosexual a rango constitucional. Sin embargo, fueron frenadas en dos ocasiones en la Cámara de Representantes.

“Lo que se tiene que afirmar por parte del Estado es la igualdad ante la ley de todo ser humano, sin excepción. Aquí hemos llegado al colmo de la insolencia”, manifestó Serrano, sin ocultar su molestia con la carta de los religiosos.


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