“La idea es llenar las charcas y que tengan agua para siete días”, dijo Carlos Flores Ortega, secretario de Agricultura. (semisquare-x3)
“La idea es llenar las charcas y que tengan agua para siete días”, dijo Carlos Flores Ortega, secretario de Agricultura. (GFR Media)

Aguada - El secretario del Departamento de Agricultura Agricultura, Carlos Flores Ortega, informó hoy que planifican la construcción de una serie de charcas de retención de agua en fincas del noroeste de Puerto Rico para evitar que el racionamiento de agua afecte los cultivos en esta zona del país. 

El funcionario explicó que el racionamiento reducirá el agua que recibe el canal de riego que satisface las necesidades agrícolas y de agua potable en la zona.

Las charcas de retención de agua permitirían que los agricultores almacenen el líquido que necesiten para sus cultivos sin depender del flujo constante por el canal de riego que nace en el lago Guajataca, que marca la colindancia de Quebradillas, Isabela y San Sebastián. 

La idea es llenar las charcas y que tengan agua para siete días”, dijo Flores Ortega durante una actividad de La Fortaleza en Aguada. 

El funcionario indicó que trabajan la iniciativa junto al Servicio de Conservación de Recursos Naturales del Departamento de Agricultura federal. El costo de las charcas, que no ha sido precisado, sería financiado en un 90% por la agencia estadounidense y en 10% por el gobierno de Puerto Rico.

Para que los agricultores puedan recibir el beneficio deben registrar su extracción de agua en las oficinas del Distrito de Riego. No se precisó cuántas charcas se construirán ni cuanta agua consumen los agricultores de la zona. 

El funcionario indicó que la semana pasada se reunió con un grupo de agricultores en la Estación Experimental Agrícola en Isabela para discutir la medida de contingencia y la recepción fue positiva. 

Desde noviembre hemos estado trabajando esta propuesta con el Servicio de Conservación”, dijo el funcionario. 

El racionamiento del agua potable en el noroeste de Puerto Rico se debe, en parte, a los daños provocados por el huracán María en la reserva de la represa Guajataca. Una de las paredes de este embalse estuvo a punto de colapsar en los días que le siguieron al paso del ciclón.

Desde entonces, el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos, agencia federal que construyó la represa a inicios del siglo pasado, trabaja en reparaciones. Los trabajos han requerido que se bajen los niveles de agua del lago. Esto combinado a una sequía moderada en la región llevaron a que el gobierno decidiera racionar el servicio de distribución de agua potable.

La expectativa es que para mayo culmine una parte de las reparaciones, lo que permitirá retener agua en eventos de lluvia. 


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