Rafael Hernández Colón abraza a Héctor Luis Acevedo durante el cierre de campaña en 1996. (GFR Media) (semisquare-x3)
Rafael Hernández Colón abraza a Héctor Luis Acevedo durante el cierre de campaña en 1996. (GFR Media)

Ponce - “Misión cumplida, gobernador”.

Con estas palabras en tono épico, Héctor Luis Acevedo despidió el duelo del exgobernador Rafael Hernández Colón.

Lee el mensaje íntegro aquí.

Al final de la misa exequial en la Parroquia Nuestra Señora de la Guadalupe, Acevedo destacó que “hoy se nos apaga una luz que alumbró nuestros caminos por décadas, pero con los destellos de su recuerdo y el eco de su ejemplo se abren los rumbos del mañana”.

“La vida y las obras de Rafael Hernández Colón son semillas para el entendimiento. Pasará el tiempo y al leer sus escritos, recordar sus ejemplos y emular sus legados vivirá en nosotros por siempre. Los buenos maestros nunca dejan de enseñar”, expresó Acevedo, expresidente del Partido Popular Democrático, quien resaltó que “su mensaje de vida” estuvo definido por el “sentido del deber”.

Además, resaltó su costumbre de sacar tiempo para pensar, su sentido organización y disciplina, entre otros.

Entre sus obras, destacó la creación de las empresas 936, el financiamiento del programa de cupones de alimentos, legislación sobre el Comité Olímpico de Puerto Rico, derechos del elector, los derechos de la mujer a coadministrar los bienes de su matrimonio, batalla por sacar la Marina de Culebra, la defensa por la afirmación puertorriqueña y la ley de municipios autónomos.

Después de repasar algunas de las etapas más importantes de la carrera del exgobernador, Acevedo manifestó que Hernández Colón “se une a Power y Giralt, a Baldorioty de Castro, a Muñoz Rivera, y a Muñoz Marín en le infinito como patriota y como prócer autonomista”.

La misa estuvo a cargo del obispo de Ponce, Rubén González, mientras que el sermón fue ofrecido por el obispo de Mayagüez, Álvaro Corrada del Río, hermano de quien fuera el rival de campaña electoral de Hernández Colón en las elecciones de 1988.

Corrada del Río comenzó por aludir a la lectura indicando que Hernández Colón tuvo “las cinco monedas de oro”, lo que provocó  una ovación de los presentes y agradeció la oportunidad de ofrecer la omilía.

“Tras la muerte de mi hermano Baltazar, de las personas que vi conmovida fue a Rafael. Se lo agradecí”, expresó el obispo.

“Puerto Rico se alega de haber tenido un gobernador de su altura”, agregó el líder religioso, al recordar que en este misma catedral de Ponce, Nuestra Señora de la Guadalupe, fue donde Hernández Colón fue bautizado y comenzó su vida apegada a la fe católica.

“Fue un gran político en Puerto Rico, un gran padre, un gran cristiano”, agregó. “Luchó, trabajó pudo haber tomado otras decisiones, pero tomó las que en su conciencia y razón, delante de Dios y del pueblo, pensó y supo eran necesarias”.

Ante un público que incluía funcionarios y exfuncionarios de las tres ramas de gobierno estatal y alcaldes, el obispo se señaló “qué es un político. No es el arte de gobernar el que tiene el poder. El político es la persona que sale de si mismo y va a otras y otros para el bien común”.

“No olvidemos y aprendamos”, afirmó.

Hernández Colón falleció el jueves, varios meses después de haber sido diagnosticado con leucemia.

En declaraciones escritas, el arzobispo de San Juan, Roberto González Nieves, indicó que “hoy es la fiesta litúrgica del Beato Carlos Manuel Cecilio, primer beato puertorriqueño. Los obispos de Puerto Rico lo hemos designado patrono de pacientes de cáncer”.

El féretro de Hernández Colón entró al templo ponceño cargado por hijos y nietos, como el exgobernador lo había dejado establecido por escrito, desde la Fundación Biblioteca Rafael Hernandez Colón.

Fue recibido por aplausos frente a la catedral, donde entonaron danzas y el himno de Puerto Rico.

En el interior, la misa exequial contó con la presentación de la coral de la Catedral y de un grupo de músicos puertorriqueños que incluyó a las sobrinas de Hernández Colón, la violista Marta Hernández y la flautista Ana Hernández, y al maestro violinista Henry Hutchinson.

Familiares del exgobernador, como su viuda Nelsa López; sus hijos Rafael Hernández Mayoral, José Alfredo, Juan Eugenio y Dora, así como Pablo José Hernández Rivera y otros, dentro de su pena, agradecían las muestras de cariño y afecto de los presentes mientras entraban a la catedral.

Particularmente López recibió muchos abrazos al momento de que se diera el saludo de paz como parte de la misa.

En el público también estaba la cantante ponceña Ednita Nazario; la comisionada residente Jenniffer González, la alcaldesa de Ponce, María “Mayita” Meléndez; y el expresidente del Supremo, Federico Hernández Denton.

Asimismo, asistió la presidenta del Tribunal Supremo de Puerto Rico, Maité Oronoz, y los jueces asociados del alto foro judicial Anabelle Rodríguez y Ángel Colón.

También estuvieron presentes los exgobernadores Alejandro García y Aníbal Acevedo Vilá. El senador Eduardo Bhatia fue uno de los legisladores presentes, mientras que el alcalde de Mayagüez José Guillermo Rodríguez fue uno de los ejecutivos municipales en la ceremonia.

De igual manera, estuvieron exfuncionarios que trabajaron en la administración de Hernández Colón, como Leo González, quien fue secretario de Recreación y Deportes bajo su última administración.

Desde temprano llegó a la iglesia la contralora Yesmín Valdivieso, quien resaltó que su padre Lucas Valdivieso y su familia han sido muy cercanos a la familia de Hernández Colón.

Antes del mensaje de duelo, la alcaldesa ponceña se dirigió a los presentes en un mensaje en el que lo calificó como “de un hijo célebre de esta ciudad, un ciudadano ejemplar cuya elocuencia e incólume carácter le convirtieron en portaestandarte de lo que un hombre de estado debe ser,un caballero”.

“Si algo demostró Rafael es que los principios no exigen unanimidad, exigen humanidad”, agregó. “Era uno de los líderes que trascendió su época, el tribalismo político y este momento particular”, expuso.

“Ha pasado a ser parte integral de nuestra consciencia colectiva, al convertirse en un marco de referencia, de ejemplo, que nos ayuda a enmarcar nuestro sueño”, afirmó. “Nos dejó un legado que todos vamos a preservar para las futuras generaciones”.

Después del mensaje de duelo de Acevedo, la familia cargó de salida el féretro para llevarlo al cementerio San Vicente de Paúl, donde sería sepultado en una ceremonia privada.


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