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Puerto Rico es un país de mucha tradición, como lo comprueba la creciente cantidad de artesanos que vemos en las diferentes exposiciones que se celebran a través de la Isla. Pero son muy pocas las familias en las que la mayoría de sus miembros se dedican a la artesanía tradicional, que en el pasado era el sustento del hogar y cuyas creaciones tenían un uso cotidiano.

Este es el caso de la familia Pagán Montalvo del barrio La Torre, sector El Cerro, hoy llamado comunidad Monserrate Montalvo de Sabana Grande, donde el tiempo aparenta haberse detenido. Esta familia lleva la tradición en la sangre y eso aflora desde que se entra a su hogar, donde numerosas piezas artesanales transportan al visitante a la época en que la producción de esos objetos era cosa de todos los días y don Ramón Pagán, el patriarca de la familia, dividía su tiempo entre la agricultura y la confección de escobas.

Su esposa, doña Monserrate Montalvo, hoy de 102 años, elaboraba el petate.

“Ayudaba a mi esposo con el dinero que ganábamos vendiendo el petate”, cuenta doña Monserrate y explica que, para esa época de pobreza, en las familias numerosas “la gente dormía en el piso... el dinero no daba para comprar camas”.

El petate es un tipo de alfombra tejida que se elabora a base de fibras de la palma de petate. Se usa, sobre todo, para acostarse en el suelo. Tan común era por estos lares que uno de los cognomentos de Sabana Grande es el Pueblo de los Petateros –de los cuales ya solo quedan activos los Pagán Montalvo– y su escudo tiene en el centro la hoja de la palma de petate, como símbolo de una industria típica del pueblo.

En el 2010, el pueblo erigió una estatua en honor a doña Monserrate en la plaza de recreo del pueblo de Sabana Grande, por su longevidad y aportación como artesana nacida allí. En nombre de ella, quien trabajó en sus primeros años de juventud cociendo guantes en una fábrica del pueblo, también fue rebautizado un sector de su barrio La Torre.

Al fallecer don Ramón en 1994, a los 86 años de edad, su hijo del mismo nombre mantuvo viva su herencia.

“Siempre me lo dijo: ‘Aprende a trabajar, que el que no trabaja no tiene derecho a nada’”, contó el menor de siete hermanos.

“Yo ayudaba a mi papá, pero nunca pensé que llegara el momento en que se me pidiera que cogiera la artesanía de él y la llevara hacia adelante”, expresó con una tonada particular, propia del campo.

Su hermana Cándida también ha seguido la tradición de elaborar el petate que hacía su madre, además de confeccionar carteras y pulseras.

Esta empresa familiar y artesanal se ha ido diversificando al punto que ahora crean también escobas en miniaturas, agitadores y envases para colocar latas y bebidas. Estas piezas hechas también con la palma del petate se utilizan en las mesas como adornos en bodas y otras actividades. En la elaboración de estos productos participan los hijos de Ramón, de 61 años y quien, como su padre, también cultivó la tierra cuando joven.

Retirado hace seis años, después de servir 34 años en el municipio de Sabana Grande, hoy, como a lo largo de toda su vida, elabora escobas de diferentes tamaños, incluyendo la que llaman el escobillón de unos 10 pies de largo, que se utiliza para limpiar los techos altos.

“Esto de las escobas me ha ayudado mucho en la crianza y educación de mis hijos”, apuntó Ramón, quien ha tenido ocasión de compartir su saber con los jóvenes del pueblo.

“Me sentí bien orgulloso y satisfecho cuando me invitaron a dar unas charlas sobre las escobas en algunas escuelas. Vi a los estudiantes muy interesados porque me hicieron muchas preguntas”.

Lo más difícil que se le hace es conseguir los palos para preparar los mangos de las escobas ya que estos tienen que ser, aunque rústicos, bien derechos. No los compra; los busca en el monte y los prepara. Tampoco tiene taller ni demasiadas herramientas; solo un machete, una cuchilla y un martillo. Para lo demás, utiliza su cuerpo: los dedos de los pies para amarrar las hebras, la boca para aguantarlas y sus manos para darles la forma.

Actualmente, esta familia es visitada por personas de diferentes lugares de Puerto Rico interesadas en sus artesanías. Si le interesa, puede contactarlos a través del (939) 242-9948, o a través del municipio de Sabana Grande, (787) 873-2060.


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