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Alejandro Silva, director ejecutivo de Mentes Puertorriqueñas en Acción (horizontal-x3)
Alejandro Silva, director ejecutivo de Mentes Puertorriqueñas en Acción, advirtió sobre la peligrosidad de una reducción del salario mínimo, por entender que sería otro incentivo para procurar trabajos al margen de la ley. (David Villafañe)

La posibilidad de que el gobernador tenga la facultad de ordenar una reducción del salario mínimo a jóvenes de 25 años o menos durante sus primeros tres meses de empleo acaparó parte de la discusión en un foro coordinado por la organización Mentes Puertorriqueñas en Acción.

Algunos participantes expusieron la inquietud de que, por ejemplo, comerciantes cuyos costos operacionales se han disparado, se inclinen a reducir la paga de personal joven o menos experimentado.

Durante el conversatorio, denominado Café Conciencia, Jorge Rosado, estudiante de medicina, aludió al efecto de los costos de nómina y gastos operaciones de pequeños comerciantes, como su abuelo.

“Nos preocupa que sigan subiendo el salario mínimo y que la economía se mantenga estática”, dijo Rosado al explicar que el comercio de su abuelo está registrando pérdidas.

“Es un negocio de compra y venta, pero mi abuelo no ha querido despedir a nadie. Hay que hacer unos sacrificios y una de las cosas que hemos perdido de perspectiva es que el sector más afectado es el que sigue haciendo sacrificios y cediendo”, agregó.

En el foro, efectuado anoche en el Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, el participante Juan Charana planteó que el tema del salario mínimo no se puede discutir sin considerar el elevado costo de vida en Puerto Rico, que es más alto que en Estados Unidos, según evidencian facturas de agua y luz de colegas que viven fuera de la Isla.

“Entiendo el argumento del comerciante pequeño, pero se trata de $680 al mes”, sostuvo Charana al estimar que ese sería el salario que un obrero cobraría al mes, trabajando ocho horas al día y 40 a la semana, si se recorta el salario mínimo federal, que actualmente es de $7.25.

Alejandro Silva, director ejecutivo de Mentes Puertorriqueñas en Acción, señaló que “hay argumentos para los dos lados” al respecto, pero advirtió sobre la peligrosidad de una reducción del salario mínimo, por entender que sería otro incentivo para procurar trabajos al margen de la ley.

“Sé que si a cualquier comerciante le dices que le pagas la mitad a los que tienen menos de 25 años le va agradar eso y se puede comprender… Hay una población significativa que piensa que para ganar el salario mínimo me meto a las drogas y gano más”, argumentó.

“Por cada diminución de salario aumenta la posibilidad de que los jóvenes entren en la actividad criminal”, recalcó.

El licenciado Alvin Velázquez, mientras, mencionó como ejemplo meritorio en ajuste del salario mínimo el caso de Samoa Americana, donde se pidió una autorización para reducirlo porque una única empresa empleaba a un tercio de la fuerza laboral del país. 

“Pero en Puerto Rico hay otras cosas. Hay que ir caso por caso y no he escuchado a nadie que tenemos un problema con el salario mínimo”, dijo el abogado sindicalista.

Velázquez exhortó a los presentes a educarse sobre el tema y a leer el proyecto que propone la junta federal de control fiscal.

“Hay gente diciendo que esto (estudiar el tema de la deuda pública) no vale la pena, que no vende. No vende porque no hay una demanda del consumidor para más información. Ustedes son consumidores de noticias y tienen que pedir mejor información”, sostuvo.

Por otro lado, un joven participante dijo que si la mediana salarial en Puerto Rico es de $19,000, el empleado que cobra el salario mínimo en un trabajo a tiempo completo alcanza ya el 75% de esa cifra. “Yo tengo una posición más radical y es que no debe haber salario mínimo. Que el salario debe ser negociado entre el empleado y el empresario”, opinó.


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