Para Milagros Guzmán, de 68 años, unirse al grupo fue determinante en su proceso de luto luego de la muerte de su esposo, hace cuatro años. (Suministrada) (horizontal-x3)
Para Milagros Guzmán, de 68 años, unirse al grupo fue determinante en su proceso de luto luego de la muerte de su esposo, hace cuatro años. (Suministrada)

Se hacen llamar las “Zumberas del Parque” y sorprenden con sus rutinas de baile y su entusiasmo a todo el que transita hacia el Viejo San Juan en las mañanas o camina por el parque Luis Muñoz Rivera.

Son cerca de 28 mujeres, en su inmensa mayoría jubiladas, con edades que empiezan en los 52 años y superan los 77. Empezaron ejercitándose con el líder recreativo Carlos Cintrón en Ventana al Mar, como parte de un programa del Departamento de Recreación y Deportes. Pero, a raíz de la mudanza de Cintrón, el grupo se negó a quedarse en su casa y decidió ser proactivo para mantenerse saludable. Las integrantes decidieron continuar en un lugar público, con un costo mínimo, al hacer una aportación de $5 semanales cada una, y le pidieron a su compañera de ejercicios, Raquel Rosa, que fuera su líder.

Es Raquel, de 52 años, quien dirige al grupo a las 8:00 a.m., de lunes a viernes, para hacer zumba al son de ritmos caribeños.

Eran 24 el día de nuestra visita y, casi a coro, hablaron del origen del grupo, de los beneficios que obtienen, del vecino del área que las saluda todos los días y que minutos antes les había llevado chocolates, de los conductores que les tocan bocina y del muchacho joven que las celebra todos las mañanas mientras camina rumbo a su trabajo.

Interrumpiendo su rutina, una entusiasta Wilma Lugo, de 72 años, explicó cómo llegaron hasta el parque sanjuanero al que se mudaron poco después del paso del huracán María el año pasado. “Somos un símbolo de esperanza, de amistad. ¡Hoy vamos a ir al cine a ver una película que se llama La tribu!”, agregó.

Para Milagros Guzmán, de 68 años, unirse al grupo fue determinante en su proceso de luto luego de la muerte de su esposo, hace cuatro años.

“Vine como al año, cuando estaba Carlos, y esto me ayudó mucho con mi proceso. Uno se olvida de los problemas, que a veces son tan fuertes que no tienen solución. Si uno no viene aquí no se siente bien”, sostuvo, mientras su hermana Migdalia asentía.

Coincidieron con las demás en que hacer la rutina de ejercicio todos los días les ayuda a mantenerse ágiles, alertas, animadas y a mantener controladas las enfermedades crónicas, como diabetes e hipertensión.

“Esto ayuda a la salud física y mental”, señaló Gloria Vales, rodeada por Sonia Yangues, de 77 años, Olga Monserrate, de 75, Jean Cuyer, de 73, Aida Catinshi y Puchi Freiría.

“Esto es calidad de vida. Esto es lo que nos hace levantarnos todas las mañanas y tener un día maravilloso con este grupo”, manifestó en tono enfático María Álvarez, de 57 años.

Como “un grupo de apoyo”, se describieron otras, quienes revelaron que tienen un grupo en WhatsApp para comunicarse más efectivamente y celebran cumpleaños y fechas especiales. En el grupo, hay amas de casa, maestras, secretarias, contables, bibliotecarias y banqueras jubiladas.

“A veces uno viene cansada y triste pero con el ejercicio se nos olvida. Es una gratitud bien grande saber que vienen todos los días. Ellas vienen con mucho ánimo”, dijo Raquel sobre lo que la motiva a continuar.

Recordó que, luego de jubilarse tras 30 años de trabajo en el Departamento de Agricultura, su amiga Wanda Cosme la invitó a las clases en El Condado. Aunque vive en Caguas, tenía que seguir viajando a San Juan para llevar su hija a la escuela, así que se integró al grupo para mantenerse activa. Ahora, mantiene la motivación y la alegría del grupo, al que siempre llega con una flor en el pelo. “Esto para mí es vida”, afirmó Raquel.

Iniciativa para emular 

La literatura científica confirma el beneficio que representa el ejercicio para la salud. La actividad física ayuda a controlar el peso, incrementa la masa muscular y fuerza, e incrementa la flexibilidad y el balance. Con el pasar de los años, estos factores ayudan a disminuir el riesgo de caídas e incapacidad, lo que permite ser funcional e independiente por más tiempo. Las rutinas de ejercicio, además, han comprobado ser beneficiosas para personas con enfermedad cardiaca, fibromialgia, osteoporosis, artritis reumatoide y enfermedades crónicas como diabetes e hipertensión, entre muchas otras.

En términos de la salud mental, la actividad física también ha probado ser una excelente forma de bajar el estrés y la ansiedad, mejorar el ánimo y la autoestima, disminuir la depresión y mantener la agilidad mental.

Hay incontables alternativas para hacer ejercicios, pero el costo no siempre es asequible o no está cerca del hogar, por lo cual hacer un grupo en la comunidad y comenzar a ejercitarse es una opción. Es recomendable comenzar con una visita y recomendación del médico, para luego iniciar una rutina de ejercicios moderados, que cada participante siga a su ritmo.


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