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Justo González Torres, quien se acogió a la jubilación el mes pasado, dijo que ordenó cancelar los contratos de dos sobrinos suyos. (GFR Media)

Justo González Torres, ex director ejecutivo interino de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), aseguró ayer que no intervino en la contratación de dos sobrinos suyos como empleados de emergencia de la corporación pública tras el paso de los huracanes Irma y María, y que ordenó la cancelación de sus contratos tan pronto supo de la situación.

En entrevista con El Nuevo Día, indicó que les canceló los contratos a Richard Alexis Torres González y Edgar Joel Torres González después de reunirse con la directora ejecutiva de la Oficina de Ética Gubernamental, Zulma Rosario Vega, y consultarle ambos casos.

“No esperé la consulta escrita. Después de la reunión (con Rosario Vega), di la orden para que los sacaran inmediatamente. Solo estuvieron dos o tres meses trabajando”, dijo González Torres.

“No es el mero hecho de hacer las cosas bien, sino que se vean bien”, agregó.

Ayer, este diario reportó que, durante las semanas posteriores a los huracanes Irma y María, la AEE contrató 264 empleados de emergencia, de los cuales el 17% tiene alguna relación de parentesco con personal de la corporación pública. En total, la AEE reclutó 46 trabajadores que son, a su vez, familiares de empleados regulares, tanto unionados como administrativos.

De los 46 familiares contratados, 41 seguían en sus puestos hasta el pasado 3 de julio. Entre los cinco empleados que ya no están en servicio, figuran los dos sobrinos de González Torres, así como un sobrino de William Ríos Mena, exdirector de Generación de la AEE, identificado como Carlos Gustavo Ortiz Ríos.

La Oficina de Ética Gubernamental autorizó el reclutamiento de los 46 familiares en el marco de la Orden Ejecutiva 2017-053, firmada el pasado 28 de septiembre por el gobernador Ricardo Rosselló, y que flexibilizó los requisitos de contratación en el gobierno debido a la emergencia causada por los ciclones.

“No es cierto que me fui de la AEE y dejé a mis sobrinos trabajando”, afirmó González Torres, quien se acogió a la jubilación el mes pasado.

“Pueblo pequeño”

González Torres contó que sus dos sobrinos fueron contratados por supervisores de la AEE en Juana Díaz y Villalba mientras él, como director ejecutivo interino, estaba en el Centro de Control de Monacillos, en San Juan, atendiendo la emergencia.

“Después de Irma y María, las distintas áreas (de la AEE) se quedaron sin comunicación y se les dio capacidad a los supervisores para que, bajo su criterio, trajeran personal durante la emergencia. Ese fue el caso, específicamente, de los canales de riego en Guayama, Juana Díaz, Isabela y el valle de Lajas”, dijo.

Añadió que sus sobrinos fueron reclutados tras ser referidos por otros empleados de la AEE.

“Juana Díaz es un pueblo pequeño. Los mismos empleados buscaron el personal, y así fue como entró uno de mis sobrinos allí, pero estuve ajeno a todo ese proceso. El otro sobrino entró en Villalba, donde el supervisor que estaba a cargo trajo gente para el área que atiende las hidroeléctricas. Esos empleados de emergencia ligaron hasta 900 sacos de cemento para reparar la tubería que lleva agua a la hidroeléctrica, y así fue como Villalba se prendió (energizó) e hicieron una microrred”, relató.

González Torres dijo desconocer por qué otros dos de los familiares contratados ya no están en sus puestos.

No obstante, explicó que, en términos generales, la AEE puede rescindir de sus servicios “en cualquier momento” si no exhiben el rendimiento esperado, si arrojan resultados positivos en las pruebas de dopaje, o si se descubre que tienen una conexión ilegal en sus hogares. Estos últimos dos escenarios, abundó, se investigan una vez los empleados de emergencia están trabajando, “porque la idea es que inicien labores de inmediato”.

González Torres expuso que la contratación de empleados de emergencia en la AEE es posible por una estipulación del convenio colectivo de la Unión de Trabajadores de la Industria Eléctrica y Riego (Utier), principal sindicato de la corporación pública. Son empleados sin beneficios marginales, como plan médico, y se suelen reclutar por tres meses. En este caso, el liderato de la Utier consintió que hubiera contrataciones hasta por un año.

“Pero no son empleados de la AEE, ni si quiera son empleados temporeros”, puntualizó.


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