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La contratación que hizo el designado superintendente de la Policía, James Tuller Cintrón, de una retirada coronel del Ejército para que evalúe y reforme toda la estructura de la uniformada fue vista con buenos ojos por algunos civilistas, mientras a otros les preocupa esa visión militar que puede chocar con la lucha contra el crimen.

William Ramírez Hernández, director ejecutivo de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), señaló ayer que la contratación de la retirada coronel del Ejército de Estados Unidos, Michelle Hernández de Fraley, parece ser un paso acertado de Tuller para la mecanización de la Uniformada, una de las áreas esenciales para la reforma.

“Parece una persona sumamente capacitada para atender un área importantísima de la reforma que es computarizar y poner en vigor la logística de cómo se atienden y se le da seguimiento a las querellas criminales y civiles. El que sea una persona militar en sí no representa un problema si su contratación tiene como fin legítimo adelantar la reforma de la Policía de Puerto Rico”, dijo Ramírez Hernández.

El director ejecutivo de la ACLU recordó que en la Policía todo trámite se hace en papeles y no de forma computarizada y esa es la razón principal para que sea tan cuesta arriba evaluar el seguimiento que los agentes investigadores le dan a todas las querellas radicadas.

La retirada coronel del ejército recién contratada posee un doctorado en liderazgo organizacional, dos maestrías, experiencia en el área de desplazamientos militares nacionales e internacionales y en telecomunicaciones e informática.

“La Policía necesita modernizar y crear un sistema de seguimiento de querellas y eso requiere una operación logística que lleve a cabo una persona que tenga peritaje. El enfoque de esa contratación es la preparación académica y su experiencia en logística”, puntualizó Ramírez Hernández.

Sin embargo, Osvaldo Burgos, presidente de la Comisión de Derechos Humanos, Civiles y Constitucionales del Colegio de Abogados destacó ayer que le preocupa la contratación de esta funcionaria al señalar que su visión militar es contraria a los derechos civiles y a la búsqueda de la reducción del crimen en Puerto Rico.

Contratación preocupante

“Es muy preocupante. Debemos estar vigilantes de cuál va a ser la aportación o la tónica en que se va a mover la Policía. Me preocupa más que se acerque más hacia un comportamiento militar y no hacia la defensa de los derechos civiles. Ante los señalamientos que ha tenido la Policía este nombramiento no es positivo y me parece altamente preocupante”, expresó Burgos.

Asimismo, el abogado destacó que la formación de Hernández de Fraley en la milicia es una que se caracteriza y se ha distinguido por no ser prudente en el uso de fuerza, en las intervenciones ni en la forma que llevan a cabo los interrogatorios.

“Todo el andamiaje de preparación de esta nueva funcionaria de la Policía está montado sobre un esquema militar y la forma que puede aportar es desde esa perspectiva militar que no resolvería en nada el problema y la lucha contra el crimen. Esta funcionaria viene de una formación con una perspectiva abusiva en términos de la protección de los derechos humanos y civiles”, subrayó Burgos.

Estas diferencias de criterio entre los expertos en derechos civiles también la tuvieron varios criminólogos consultados ayer por este diario quienes aseguraron, por un lado, que la contratación de Hernández de Fraley será de bien para poner en vigor la reforma de la Policía pero por otra parte podría representar una nueva visión de militarización de la forma de operar de la Uniformada.

Según José Luis Pacheco Román, profesor de justicia criminal y ciencias forenses en la Universidad Interamericana y el Caribbean University y exteniente de la Policía, la contratación de Hernández de Fraley debe ayudar en la fase operacional y administrativa de la Policía pero advirtió que puede chocar con el machismo que impera dentro del cuerpo.

“En la Policía hay una cultura de machismo que puede chocarle a muchos el que ella haya sido contratada y que sea la segunda al mando. Los militares son bien estrictos y habrá que ver como ella se adapta a la cultura de la Policía. Entiendo que al ser militar puede traer un aspecto metódico que ayude a combatir el crimen”, dijo Pacheco Román.

Mientras, el criminólogo Joel A. Villa puntualizó que la contratación de Hernández de Fraley refleja una falta de liderazgo del designado superintendente Tuller Cintrón.

“Esa contratación puede reflejar falta de liderazgo del actual superintendente. Lo que está haciendo Tuller es pidiendo ayuda adicional para hacer su trabajo. Creo que el superintendente se va a tardar como dos años más en conocer la Policía y mientras tanto el asunto de la violencia y los asesinatos continuarán de forma cíclica como ha ocurrido siempre”, dijo Villa.


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