El subdirector de la EPA explicó que el antiguo vertedero de desperdicios peligrosos Proteco, en Peñuelas, fue incluido en la Lista Nacional de Prioridades del Superfondo para su descontaminación. (horizontal-x3)
El subdirector de la EPA explicó que el antiguo vertedero de desperdicios peligrosos Proteco, en Peñuelas, fue incluido en la Lista Nacional de Prioridades del Superfondo para su descontaminación. (Xavier J. Araújo Berríos)

Después de 20 años de haber sido clausurado, el antiguo vertedero de desperdicios peligrosos Proteco, en Peñuelas, fue incluido ayer en la Lista Nacional de Prioridades del Superfondo para su descontaminación.

Así lo anunció ayer José Font, subdirector de la División de Protección Ambiental del Caribe de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés).

De 1975 a 1999, Proteco aceptó desperdicios peligrosos, como lodos residuales de enchapes (galvanoplastia), plaguicidas y desechos farmacéuticos e industriales de múltiples orígenes.

Font explicó que la medida busca evitar que los desperdicios que se encuentran allí puedan poner en riesgo la seguridad de los cuerpos de agua subterráneos que están en el área.

“Es importante señalar que los pozos públicos y privados fueron evaluados… y no se encontró que exceden los umbrales para agua potable segura”, dijo Font. “No debe haber riesgo por consumo”.

Sin embargo, aunque las cantidades encontradas eran mínimas, Font apuntó que su mera presencia es suficiente razón para poner en marcha estas medidas, para evitar riesgos futuros en el agua que nutre esos pozos, que suplen el 20% del consumo de cerca de 17,000 personas.

Asimismo, Font planteó que harán un mapa para determinar de dónde provienen esos contaminantes, pues Proteco está ubicado entre otros dos vertederos, Ecosystem Landfill y Peñuelas Valley Landfill (PVL), en el que se deposita el residuo de la quema de carbón para producir energía eléctrica.

Según Font, Proteco comenzó a operar antes de la reglamentación de 1980, por lo que no tiene medidas de seguridad como una “revestidura” necesaria para recoger residuos, lo que sí tienen los otros dos vertederos.

“Pero todo se va a investigar”, advirtió el funcionario. “Si en el camino se encuentra algo que proviene de otro sitio, se tomarán las medidas necesarias”.

Por su parte, la empresa EC Waste, propietaria de PVL, resaltó que Proteco “no está relacionado a nuestras facilidades ni operaciones” y que PVL cumple con las regulaciones federales.

Al incluirse a Proteco en la lista, Font indicó que la EPA puede destinar fondos federales para su descontaminación. Estimó que el estudio de la contaminación pudiera alcanzar los $25 millones, mientras que la descontaminación a largo plazo puede llegar hasta los $100 millones.

Con Proteco, en Puerto Rico hay 19 lugares en la lista, mientras que otras cinco ya salieron tras completar el proceso.

El antiguo vertedero cerró en la década de 1990, pero la EPA detalló que la instalación fue abandonada por sus dueños en el 2009 y desde entonces no se ha continuado con el mantenimiento ni monitoreo requeridos, en violación de un acuerdo judicial.

Font no descartó que, al finalizar la fase de investigación, los propietarios enfrenten consecuencias legales.


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