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La directora ejecutiva del Programa del Estuario de la Bahía de San Juan , Brenda Torres Barreto, explica el plan que realiza para ayudar en la recuperación de ese cuerpo de agua.

A casi dos meses del paso del huracán María por la isla, las escorrentías y descargas sanitarias mantienen significativamente deteriorada la calidad del agua de los sistemas asociados al estuario de la bahía de San Juan, por lo que se recomienda evitar contacto directo hasta que la situación mejore.

En aras de adelantar la recuperación, el Programa del Estuario de la Bahía de San Juan ya está ejecutando un plan agresivo, que incluye monitoreos semanales, remoción de escombros y reforestación, entre otras acciones, indicó su directora ejecutiva, Brenda Torres.

“El estuario y su infraestructura natural fueron la primera línea de defensa durante el huracán, y más aún en un contexto urbano. Lo que está impactando ahora –y comprometiendo la estabilidad del sistema– es el aftermath (secuelas) del huracán. La infraestructura pluvial y sanitaria, que ya estaba envejecida, está creando un problema de descargas”, dijo a El Nuevo Día durante un recorrido en bote por la laguna San José, el canal Suárez, la laguna Torrecilla y el canal Blasina.

Como parte del recorrido, personal técnico y científico tomó muestras en esos cuerpos de agua para determinar su calidad. Desde que María tocó suelo boricua el pasado 20 de septiembre, los niveles de bacterias, particularmente enterococos, se han mantenido muy por encima de lo normal. En las primeras dos semanas de la emergencia, también se detectaron descargas de aceite y combustible.

"Incentivar acciones"

“Hemos visto un retroceso en cuanto a la calidad del agua. En la laguna del Condado, por ejemplo, sabemos puntualmente dónde están ocurriendo las descargas, y es nuestra intención incentivar acciones para que el sistema se recupere”, indicó Torres.

Señaló que en este esfuerzo están participando las comunidades aledañas a la laguna, la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA), el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos y el Municipio de San Juan.

Agregó que buscarán apoyo de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias, que podría asignar fondos para apoyar en la restauración de todos los sistemas.

“Estamos encontrando incumplimiento en la calidad del agua tanto de las playas como de las lagunas asociadas al estuario. Pero sabemos que es algo temporero. Una vez se energicen las plantas de tratamiento de la AAA, mejorarán los resultados. Todo esto está ligado al problema de falta de energía”, dijo Torres, tras informar que el Estuario reactivó, en colaboración con el Instituto de Cultura Puertorriqueña, la iniciativa Cine Estuario.

“Queremos que las comunidades sigan usando los espacios, sin necesariamente tener contacto con el agua. El llamado está llegando”, expuso.

Según Torres, la coyuntura actual se presta para que las comunidades reclamen que “es necesario” invertir en la infraestructura sanitaria y pluvial, para que sea capaz de resistir la demanda y los embates de futuros ciclones.

Pasos a seguir

Torres explicó que el plan de trabajo del Estuario se divide en cuatro aspectos, siendo el primero de ellos apoyo a la infraestructura gris y verde del estuario.

El área de infraestructura gris incluye la remoción de escombros, particularmente de los alcantarillados, para evitar inundaciones y descargas contaminantes al agua. Los voluntarios del Estuario están removiendo escombros seis días a la semana en diversas comunidades.

“Aunque nuestro enfoque es calidad de agua, esto tiene otros impactos en salud pública”, indicó, al señalar que, tras la remoción de escombros, se fumiga para evitar la propagación de plagas.

En infraestructura verde, las acciones incluyen reforestación de mangles y restauración de dunas, entre otras. “Necesitamos crear una infraestructura que nos sirva como filtro y para manejar las escorrentías”, dijo.

El segundo aspecto del plan de trabajo es evaluación ambiental, e incluye los monitoreos de calidad de agua en “puntos frecuentados” y otros que sirven como indicadores para la AAA, por ejemplo, la planta de tratamiento de Torrecilla. Torres estimó que los muestreos semanales se realizarán durante tres meses más, tiempo en el que espera que la situación “se normalice”.

“En esta área también incluimos una evaluación de hábitat. Hasta ahora, no hemos identificado impactos a especies ni eventos de mortandad, pero vamos a hacer una evaluación ambiental exhaustiva”, afirmó.

El tercer aspecto, entretanto, es el apoyo comunitario. Torres describió a los vecinos del estuario como sus “guardianes” y, por eso, “su bienestar es importante”. Contó que el Estuario ha estado recibiendo donativos de distintas fundaciones y ese dinero no solo ha permitido que la organización siga operando, sino también adquirir algunos equipos y sufragar la remoción de escombros.

El cuarto aspecto del plan es la laguna del Condado y los esfuerzos para que “recupere su brillo.

Torres comentó, por el último, que el Estuario impulsará un programa de “Ciudadano Científico”, enfocado en la creación de empleos verdes. Se harán alianzas con universidades e instituciones educativas técnicas.


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