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Varias de las torres de telecomunicaciones en la montaña de Guavate sufrieron daños extensos por los fuertes vientos del huracán María. (Alex Figueroa Cancel)

CAYEY - A tres semanas del huracán María, el camino por la carretera PR-184 de Guavate, que lleva de Cayey a Guayama, es un reto.

No solamente los ciudadanos tienen que maniobrar sobre escombros, ramas caídas y tramos de asfalto colapsado, así como por debajo de postes y cables colgantes. También se las tienen que ingeniar los vehículos de mayor tamaño que llevan combustible a los generadores de las importantes antenas de comunicación que están en lo alto de la cordillera central.

Aclarar el acceso de esta remota e importante ruta es la misión encabezada por la compañía 190 de la Guardia Nacional de Carolina del Sur.

Armados de cierras eléctricas y con el apoyo de la Guardia Nacional de Puerto Rico y su maquinaria, se han dedicado a restablecer acceso a comunidades incomunicadas y abrir paso para el tránsito regular.

“Hemos encontrado madera bien sólida, pero le dedicamos mucho tiempo al mantenimiento del equipo para que venga como nuevo al otro día”, dijo el especialista Kenneth Richardson.

De acuerdo con el sargento Santiago, de la Guardia Nacional de Puerto Rico, llevan dos semanas trabajando en la ruta, donde han tenido mucha dificultad con los grandes troncos que cayeron en la vía.

“Muchos son bambúas y pinos, que son malos para poder sacar”, dijo Santiago.

Mientras esperó por casi media hora para poder pasar, debido a las labores de limpieza, doña Luisa Soto observaba con ansias, pues desde el huracán no ha tenido comunicación con su hermano en Arroyo.

“No hay forma de hablar con ellos por teléfono. Es la primera vez que trato de ir a verlo. Espero que puedan sacar todo esto”, expresó Soto, quien es natural de Arroyo, pero reside en Caguas.

En la fila de carros también había oficiales de la Reserva del Ejército de los Estados Unidos que se dirigían al tope de la montaña para evaluar el estado en que quedaron las antenas de comunicación.

Entre las antenas que cayeron por la furia del huracán estaba la repetidora principal de un canal privado de televisión y del canal del gobierno, al igual que de estaciones de radio y una de celulares.

Otras antena de telecomunicaciones y la de una emisora televisiva sobrevivieron, así como una de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE). Allí, la milicia ha establecido repetidores para subsanar los problemas de comunicación, mientras que la Reserva del Ejército evalúa ampliar el alcance de dicho equipo.

Soldados de la Guardia Nacional de Carolina del Sur comparten frente a las casetas en las que duermen en los jardines del estadio Yldefonso Solá Morales en Caguas. (Alex Figueroa Cancel)

Viven en el estadio Yldefonso Solá Morales

Curiosamente, los soldados asignados a abrir el acceso de la PR-184 viven en casetas sobre el terreno de juego del parque de béisbol profesional Yldefonso Solá Moralesen Caguas; otros duermen en catres en los pasillos.

El sistema radial de comunicaciones está en la lomita de los lanzadores, mientras que un plato satelital fue ubicado al lado de la primera base.

En el banco del dougout algunos soldados descansan brevemente y en el camerino, donde los dirigentes de béisbol planifican sus estrategias, se estableció el centro de operaciones de la unidad militar, con mapas y listados de las misiones.

El teniente Thomas Kaiser destacó que el estadio, que opera con generadores, ha facilitado sus labores. No solamente tienen espacio suficiente para el personal y las maquinarias, sino que además le han sacado provecho a las enormes máquinas lavadoras para los uniformes de los jugadores de béisbol.

“Establecimos un campamento para los comandos, estamos durmiendo aquí y es un área bien protegida, así que podemos asegurarnos que controlamos quién entra y sale”, sostuvo Kaiser.

“También ha ayudado que es el cuarto edificio más alto de Caguas y tiene un acceso al techo que hemos usado para establecer una antena de comunicaciones que llega tan lejos que casi pasa sobre las montañas de Cayey”, añadió Kaiser.

El estadio no sufrió daños dramáticos por el huracán, pero sí impresionan las dos torres de iluminación que cayeron, una sobre el jardín izquierdo y otra en el estacionamiento.

Pero, según Agustín González, administrador del parque, el estadio no tardaría en estar en condiciones para el inicio de la abrevidada temporada 2017-2018 de la Liga de Béisbol Profesional Roberto Clemente (LBPRC) que comenzará el 6 de enero de 2018.

“Como piensan jugar de día, y dependiendo del daño que haya hecho la torre cuando cayó, se podría jugar porque el terreno parece que se puede usar para jugar”, enfatizó González. 

Por su aprte, Kaiser aseguró que están al tanto de que están en un estadio histórico que sufrió pocos daños tras el paso del huracán María.

“Estamos tratando todo lo posible para cuidarlo”, comentó Kaiser. “De hecho, hemos limpiado bastante y prometimos que limpiaremos más cuando terminemos. Quedará bien, y si deciden jugar, no debe haber problemas en hacerlo de día”, añadió el soldado.

“Es más, ya retamos a un juego de béisbol a la Guardia Nacional de Puerto Rico en nuestro último día. Aceptaron y ya veremos”, afirmó Kaiser.


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