El rastro de los residuos empieza en el área conocida como la caja de agua (cisterna) y sigue finca adentro, por un sendero en tierra, hasta terminar en un hoyo cuya excavación aún luce fresca.

La pesquisa de la Junta de Calidad Ambiental (JCA) sobre los residuos dispuestos inadecuadamente en una finca de la Universidad de Puerto Rico (UPR), en Utuado, concluyó que no son biomédicos.

Asimismo, la investigación descartó que la fuente de origen de los desechos sean los laboratorios de Biología o la Oficina de Servicios Médicos del campus utuadeño.

“Recorrimos la finca nuevamente, y colectamos muestras. No hallamos rastros de sangre u otros fluidos. Muchas de las cosas estaban en su empaque original y otras tenían fechas de vencimiento expiradas”, dijo ayer el director de la Región de Arecibo de la JCA, José Alvarado.

“Solo un catéter y un pequeño electrodo estaban fuera de su empaque, pero no habían sido utilizados. Después del debido análisis, determinamos que no se trata de desperdicios biomédicos, sino de desperdicios sólidos manejados y dispuestos de forma inadecuada”, agregó.

Los hallazgos de la investigación serán notificados hoy, mediante carta, al rector de la UPR, en Utuado, José Heredia, quien ordenó, la semana pasada, una pesquisa interna sobre la situación.

La carta, indicó Alvarado, también incluirá una orden para que, en 15 días laborables, la institución recoja y disponga adecuadamente (en un vertedero) de los residuos. Transcurrido ese período, que vence el 28 de septiembre, la JCA inspeccionará la finca y, de haber incumplimiento, el caso se referiría a la Oficina de Asuntos Legales de la dependencia.

Alvarado advirtió que sería la pesquisa ordenada por Heredia la que determinaría el origen de los residuos. Resaltó, no obstante, que la JCA recibió confidencias de que se relacionan con una donación tras el paso del huracán María.


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