Camilo Valencia y Zorimar Betancourt  se abrazan tras escuchar los latidos del corazón de Stefano. (Imagen del vídeo) (semisquare-x3)
Camilo Valencia y Zorimar Betancourt se abrazan tras escuchar los latidos del corazón de Stefano. (Imagen del vídeo)

Seis años después de su inesperada muerte, el corazón de Stefano Steenbakkers, asesinado en medio de un carjacking en junio de 2012 en Dorado, sigue palpitando fuerte en el pecho del hombre de 58 años que recibió otra oportunidad de vida y, ahora, un vídeo muestra cómo su madre escucha por primera vez los latidos de su hijo en un emotivo encuentro.

Con el propósito de concienciar sobre la importancia de la donación de órganos, el programa español El Hormiguero de Antena 3, grabó el encuentro entre Zorimar Betancourt y Camilo Valencia. Ambos se conocieron en 2012, luego que este último recibiera el corazón de Stefano. La ley de trasplantes en España no permite conocer la identidad del donante y el receptor.

El encuentro se dio en el hospital Jackson Memorial en Miami. Con la asistencia del personal médico, mediante un estetoscopio electrónico, Betancourt y Valencia escucharon los latidos del corazón de Stefano.

- “Gracias”, fueron las primeras palabras de Betancourt.

- “A ti. A Stefano. Es un corazón bien fuerte”, respondió Valencia aún escuchando el palpitar.

- “Te va a durar cien años”, añadió la madre con una sonrisa, para luego fundirse en un fuerte abrazo con el hombre.

Aunque Betancourt y Valencia han mantenido comunicación en los últimos seis años, esta es la primera vez que la madre del joven de 17 años asesinado escucha las palpitaciones del órgano donado, según contó en una entrevista previa en el podcast Torres Gotay Entrevista del periodista Benjamín Torres Gotay.

“Fue una cosa bien impactante poder escuchar por primera vez los latidos de mi hijo con una maquinita que alquilaron”, contó al adelantar que El Hormiguero estaría publicando el vídeo en los días subsiguientes.

De hecho, Betancourt aseguró que Valencia se ha convertido en un gran amigo en su vida. “Él me ha apoyado durante el proceso que tuve de cáncer (de seno), él fue conmigo a buscar un doctor a Miami, estuvo conmigo el día que me operaron…”, reveló.

Su misión, desde la muerte de su hijo, ha sido educar sobre la donación de órganos y servir de apoyo emocional a otros que han pasado por situaciones similares, a través de la Fundación Stefano Steenbakkers Betancourt.

Esta no es la primera vez que Betancourt conoce a las personas recipientes de los órganos de su hijo. En julio de 2015 también se encontró con Joanne Luliucci, una residente de Nueva York que recibió el pulmón derecho de Stefano. Ese mismo año conoció a Edwin Díaz Rosado que recibió un riñón y el páncreas del joven.

Tras su muerte, el joven dio vida a cinco personas que recibieron sus órganos.


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