Cuando María azotó la isla, aún quedaban puentes temporeros instalados tras el huracán Georges hace 20 años. Arriba, un puente reparado en Morovis. (horizontal-x3)
Cuando María azotó la isla, aún quedaban puentes temporeros instalados tras el huracán Georges hace 20 años. Arriba, un puente reparado en Morovis. (Ramón “Tonito” Zayas)

La reparación del alumbrado público tras el paso de los huracanes Irma y María demorará, al menos, un año adicional, mientras que las mejoras permanentes en semáforos, puentes y rotulación apenas comienzan y el gobierno desconoce cuándo concluirán.

Ante eso, tanto la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) como la Autoridad de Carreteras y Transportación (ACT) pidieron paciencia a la ciudadanía, al tiempo que aseguraron que los trabajos resultarán en una infraestructura vial mejor que hace casi 14 meses, cuando azotaron los ciclones.

El director de Transmisión y Distribución de la AEE, José Sepúlveda, y el director ejecutivo de la ACT, Carlos Contreras, indicaron, además, que el costo de las obras “no es un problema”, ya que se sufragan con fondos de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, en inglés) y la Administración Federal de Carreteras (FHWA, en inglés).

“Pediremos reembolso de FEMA por tratarse de una emergencia”, dijo Sepúlveda, quien no dio cifras “porque no tenemos certeza total del alumbrado que está apagado, pero estamos hablando de términos millonarios”.

Contreras, por su parte, dijo que las mejoras permanentes en semáforos, puentes y letreros costarán “millones de dólares”.

Camino seguro

Para la reparación del alumbrado, la AEE creó que el programa Camino Seguro, que está implantándose simultáneamente en las siete regiones de la corporación pública.

Por el momento, solo brigadas internas están a cargo de los trabajos. Laboran tres días a la semana, en turnos de 12 horas. Las reparaciones iniciaron entre finales de agosto y principios de septiembre pasado.

“Cada región tiene un plan, a cuatro semanas, de hacia dónde nos debemos ir moviendo. Las áreas se identifican tanto por la Autoridad como por los municipios, y son áreas que se escogen por prioridad”, dijo Sepúlveda, tras detallar que, semanalmente, se reparan unas 1,500 luminarias.

¿Cómo se establecen esas prioridades?, preguntó El Nuevo Día, a lo que respondió que “es un asunto de seguridad”.

Sepúlveda mencionó, por ejemplo, que las brigadas ya repararon “prácticamente al 100%” el alumbrado en Condado, Puerta de Tierra y Viejo San Juan.

“En la región de San Juan, esa es nuestra prioridad, porque es la zona hotelera y de mucha actividad económica. Una vez completemos eso, nos dirigiremos a otras áreas de interés, tanto comercial como residencial, en esa y otras regiones. También, estamos dándoles prioridad a las avenidas por las que transitan muchos vehículos”, expuso.

Sepúlveda aclaró, no obstante, que no todas las luminarias son propiedad de la AEE. Algunas son de la ACT y otras, como las ornamentales, pertenecen a los municipios.

La AEE ya tiene un acuerdo de colaboración con la ACT para la reparación del alumbrado, y Sepúlveda invitó a los ayuntamientos a firmar pactos similares, “siempre y cuando tengan los recursos para los trabajos”.

Informó que “pronto” se convocará una subasta para reclutar compañías locales que apoyen en los trabajos, y firmas extranjeras ya contratadas por la AEE también se unirán. No ofreció los nombres de estas últimas.

La reparación del alumbrado incluye sustituir las luminarias “tradicionales” por otras de tecnología LED (siglas en inglés de diodo emisor de luz), que son más pequeñas, eficientes, consumen menos energía y reducen la contaminación. Al ser más duraderas, también ahorran en mantenimiento.

Igualmente, si las brigadas se topan con postes en malas condiciones, los arreglan al momento o coordinan una reparación posterior, dijo Sepúlveda.

“Este es un plan a corto, mediano y largo plazo, que posiblemente nos coja más de un año. Prender todo el alumbrado afectado, posiblemente, durará más de un año”, sostuvo, e instó a la ciudadanía a reportar las áreas que permanecen a oscuras.

“Medidas específicas”

Entretanto, Contreras informó que “ya se contrató” a las compañías que harán mejoras permanentes en los semáforos de 192 intersecciones en las cinco regiones de la ACT.

“Eso toma tiempo, porque requiere diseño y planos. No es solo reparar la cara de los semáforos, sino conectar los sistemas de comunicación y detección (cámaras). Los brazos de los semáforos hay que mandarlos a hacer con unas medidas específicas, al igual que los gabinetes, que son las cajas donde va la computadora que los controla. Es un trabajo más detallado”, dijo.

Añadió que las empresas –cuyos nombres no ofreció– tienenque adquirir los equipos para las reparaciones, “porque aquí no se fabrica nada de eso”.

Según Contreras, también se trabajará en la reparación de 161 semáforos con daños en sus tomas eléctricas.

Hay otras 40 intersecciones de carreteras municipales con semáforos dañados, que “afectan rutas estatales”. Contreras indicó que “estamos en conversaciones” con FEMA y los ayuntamientos para que la ACT también asuma su reparación.

Luego que culminen estas mejoras permanentes, la ACT “abrirá un proceso competitivo” para reclutar compañías que revisen los trabajos de emergencia que se hicieron en los semáforos de más de 1,000 intersecciones en los meses inmediatamente posteriores al paso de Irma y María.

En cuanto a los puentes, Contreras dijo que “ya se contrató a los diseñadores” para los proyectos de construcción.

Sostuvo que, antes de las reparaciones, hay que hacer estudios de suelo para determinar la susceptibilidad a derrumbe, además de estudios hidrológicos-hidráulicos para estimar las máximas inundaciones probables.

“Tenemos que asegurarnos de que los nuevos puentes estén a la altura correspondiente y no a la misma de antes, porque el agua sube y los levanta. Eso es lo que ocurre muchas veces; no es que el puente se cae, es que el agua lo empuja y lo carga”, indicó.

Recordó que, con los huracanes, “se cayeron” unos 20 puentes estatales y municipales, y se reportaron más de 400 derrumbes en las carreteras, sobre todo en el centro de la isla.

Al momento, la ACT trabaja en la culminación de la instalación de dos puentes temporeros. De paso, Contreras resaltó que, cuando María azotó la isla, aún quedaban puentes temporeros instalados tras el paso del huracán Georges, en septiembre de 1998.

“Es importante que el público sepa que los puentes temporeros son estructuras seguras y duraderas, pero preferimos los permanentes porque requieren menos mantenimiento a largo plazo”, dijo el director ejecutivo.

Sobre las mejoras en rotulación, contó que “también tengo las compañías contratadas” para el diseño de los nuevos letreros. Específicamente, son 20 firmas de diseño, reclutadas a un costo de $25 millones.

“Los diseñadores están en la calle haciendo inventarios. Pero también estamos revisando los mensajes de los rótulos de destino y orientación, que son los de color verde y blanco, porque una queja constante es que no llevan bien a los sitios. Queremos asegurarnos ahora de que tenemos los mensajes correctos”, declaró.

Contreras sostuvo que “las estructuras de rotulación son bien caras”, pero reiteró que los trabajos están cubiertos por los fondos de emergencia de la FHWA.

No descartó que, próximamente, la ACT “tenga que traer compañías de afuera” para que se unan a los trabajos en semáforos, puentes y rotulación.

“Hay mucho trabajo para los próximos años. Mi prioridad es darles trabajo a las compañías de aquí, pero si hay que buscar afuera, lo vamos a hacer”, resaltó.

Paralelo a estas obras, dijo Contreras, la ACT “sigue trabajando” con su programa Abriendo Caminos, que procura el mantenimiento y la reconstrucción de carreteras, a un costo total de $652 millones. Las mejoras incluyen pavimentación, reparación de losas de hormigón y ajuste de la elevación de registros sanitarios, pocetos pluviales y tapas pluviales, entre otras.


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