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Navidad es risa, fiesta y alegría contagiosa... Pero no para todos...

Para muchos, esta no es una época festiva, sino unas fechas inmersas en melancolía. La memoria de un ser querido fallecido o que ya no está presente en su vida, el recuerdo de un estilo de vida previo, la pérdida de un empleo o propiedad o la apretada situación económica que hace difícil la compra de obsequios navideños son algunas de las razones que sumergen a muchos en una tristeza extrema que en ocasiones provoca un estado de depresión difícil de superar si no se busca ayuda, opinan varios expertos en conducta humana.

“Las emociones, los sentimientos, las memorias y los recuerdos salen a flote en esta época, pero también el dolor, la nostalgia, la soledad y la tristeza, sobre todo por la pérdida de un ser querido”, dijo la doctora Nydia Ortiz, presidenta de la Asociación de Psicología.

Según la sicóloga, es usual que en reuniones familiares se eche de menos a ese ser querido o estilo de vida que el individuo solía tener.

“Las personas reaccionan de modo diferente. Algunos aceptan la situación y continúan, pero para otros hay un proceso de duelo que puede ser largo si no se ha trabajado, lo que hace que la recuperación sea difícil”, sostuvo.

De acuerdo con el doctor Carlos Rivera Lluveras, el tener que enfrentar estas pérdidas (ya sea de un familiar o allegado fallecido o de una pareja que ya no está a su lado) se acentúa en fiestas propias de la época navideña.

“Últimamente me han llegado personas que extrañan a ese familiar fallecido hace dos o tres años. Es que la época, donde abundan las reuniones familiares, la bohemia y los aguinaldos, activa los recuerdos y memorias de esos seres queridos, hacen que la persona esté más nostálgica o pensativa”, dijo.

Según el sicólogo, el factor común de ese estado de tristeza que muchos sienten para estas fechas suele estar asociado a algún tipo de pérdida.

“Pueden ser pérdidas humanas, familiares, de pareja, de expectativas, económicas, de propiedades o de salud”, dijo Rivera Lluveras.

Agregó que, por ser una temporada donde se fomenta el intercambio de regalos, muchos buscan darle un detalle u obsequio a sus seres queridos pero, por situaciones económicas, como la pérdida de un empleo, no pueden regalar o comprar las cosas que quisieran, lo que les provoca ansiedad y tristeza.

Ortiz recalcó que es importante que la persona reconozca sus sentimientos de tristeza y trate de superarlos.

“La persona tiene que tomar una decisión, si dejarse llevar por esos sentimientos o si reconoce el dolor y continúa adelante, celebrando con las personas que están a su alrededor”, dijo.

Por su parte, Rivera Lluveras comentó que cambios en estados de ánimo, falta de aseo personal, aislamiento social y cambio de actitudes, así como el regalo de pertenencias preciadas y cartas de despedida, son señales que denotan que el individuo puede estar pasando por una depresiónsevera que amerita que busque ayuda médica.

Según datos del Departamento de Salud, en lo que va de año cerca de 220 personas se han suicidado. De acuerdo con información de la Policía, para esta misma fecha 212 personas habían cometido suicidio, mientras en el 2011 la cifra hasta finales de noviembre era de 227 suicidios.

“Cada suicidio supone una devastación emocional, económica y social para una media de seis familiares o amigos cercanos”, comentó la doctora Alicia Menéndez, directora de la Comisión para la Implantación de Política Pública en Prevención de Suicidio.

Aunque personas entre 55 a 59 años son las más vulnerables, el suicidio es la tercera causa de muerte violenta en Puerto Rico entre varones de 30 a 64.


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