La crisis que se vive en Venezuela se entremezcló ayer en uno de los paneles que se llevaron a cabo en el Jardín Botánico de Medellín. (GFR Media) (vertical-x1)
La crisis que se vive en Venezuela se entremezcló ayer en uno de los paneles que se llevaron a cabo en el Jardín Botánico de Medellín. (GFR Media)

Como un preámbulo a la ceremonia del Premio Gabo 2018, la crisis que se vive en Venezuela se entremezcló ayer en uno de los paneles que se llevaron a cabo en el Jardín Botánico de Medellín y se alzó como uno de los temas protagonistas de la jornada. 

“Estamos viviendo bajo un estado de violencia alimentaria. Es una violencia alimentaria ejercida por el autoritarismo que no tiene límites, que transversaliza a toda la sociedad. Porque el estado de violencia alimentaria nos alcanza a todos, de manera distinta, en unos casos más grave, en otros menos, pero toda la sociedad venezolana está absolutamente afectada por esa violencia alimentaria”.

Las palabras le pertenecen a Ocarina Castillo, antropóloga, magister en Historia contemporánea de Venezuela, investigadora de antropología alimentaria durante más de una década. 

Benjamín Lana, un reconocido periodista gastronómico que publica en XL Semanal, la revista con mayor difusión en español del mundo, le había preguntado a Castillo por la realidad alimentaria en Venezuela durante el panel “Mentiras y verdades en las historias culinarias” en el VI Festival Gabriel García Márquez de Periodismo.

Violencia alimentaria no es solamente escasez. No es solamente no conseguir lo que se quiere en el lugar donde se quiere. No es solamente que haya el privilegio de que algunos alimentos están absolutamente controlados por el autoritarismo y solamente llegan a quien ellos quieren que lleguen”, continuó Castillo en referencia al gobierno de Nicolás Maduro y a cómo distribuyen la comida en el país. 

Para Castillo, fundadora de la cátedra Antropología de los sabores de la Escuela de Sociología de la Universidad Central de Venezuela, la violencia alimentaria que viven miles de sus compatriotas va más allá de supermercados vacíos, de un aparato productivo absolutamente destruido y de la dependencia de las importaciones. “Violencia alimentaria no es solamente que uno no puede preparar lo que uno quiere, sino lo que hay, lo que se consigue. Que lo tiene que encubrir, que lo tiene que de alguna manera maquillar. Es también la violencia simbólica. Es la violencia que nos quita el sexto sentido”, dijo en referencia a un concepto elaborado por otro de los panelistas, el famoso chef Adoni Aduriz, sobre la memoria, el recuerdo, que se genera con los alimentos. 

Es la violencia que nos quita la tradición, el gusto, la preferencia, la capacidad de la comensalidad y de los platos y de la comida familiar. Y de la comida como espacio de la comunicación y de la creación de vínculos sociales”, explicó Castillo. 

Hablar de cocina es hablar del hambre. Hablar de cocina es hablar de política”, apoyó antropólogo y comentarista gastronómico Julián Estrada.

Este experto en cocina popular colombiana recordó además que en el libro El dilema del omnívoro, el autor y activista Michael Pollan, creador de la serie Cooked de Netflix “da una cifra que es realmente espeluznante” respecto a cómo la gente se alimenta. “Él afirma que el 98% de los productos que hoy se venden en la media de los supermercados norteamericanos no tienen la sustentación que la ficha técnica dice tener”, señaló. 

“Pollan también distingue lo que llama comida, de lo que llama alimento”, agregó Lana sobre la calidad de lo que se come en el mundo. 

Lana, también exdirector editorial del Grupo Vocento, estuvo a cargo del panel que abordó entre sus ponencias la historia de la gastronomía, el rol de los chefs y cocineros hoy y la tiranía del nuevo comensal. 

“Tenemos que pasar de una vida totalmente egocéntrica a una vida mucho más ecocentrica”, pidió Castillo y propuso hablar del desperdicio de alimentos. “Somos una sociedad consumista que ha desperdiciado una gran cantidad de alimentos. Que no ha cuidado una cantidad de cosas. Que hemos tenido unas posiciones consumistas, egoístas, favoreciendo desigualdades muy grandes”, sostuvo.

“El problema de la falta de acceso a los alimentos en el mundo es cada vez mayor. Es inaceptable que la gente tenga cada vez menos acceso a los alimentos”, dijo Leonor Espinosa, una destacada y reconocida chef colombiana, cuyo restaurante fue elegido como uno de los 100 mejores del mundo. 

Castillo tomó de nuevo la palabra y pidió tener una “posición ética ecológica y humanista” respecto a cómo se garantiza el acceso a los alimentos: “Cuidemos mucho más lo que consumimos, lo que comemos, lo que producimos, cómo lo producimos y cómo lo repartimos”. 

“¿Cómo hacemos para proteger los recursos que tenemos, para proteger la biodiversidad, para no contaminar, para repartir mejor y para no seguir favoreciendo las desigualdad y la exclusión de tantos que al final son los que al final comen peor?”, preguntó Castillo, quien reconoció que el futuro alimentario en el mundo la “horroriza”. La FAO (Organización de las Naciones Unidad para la Agricultura y la Alimentación) calcula que para el 2050, unos 370 millones de personas sufrirán desnutrición

A pesar de las carencias que viven los venezolanos y de la crisis política, social y humanitaria que ha llevado a millones de personas a huir de su país, Castillo cree que la resistencia es posible

Ante la violencia alimentaria que vive Venezuela “solo hay una respuesta: la resistencia en la mesa”, dijo y agregó para cerrar: “La mesa es un espacio de resistencia. La mesa es un espacio de resiliencia. Si no hay harina de trigo, hay casabe. Si no hay harina de maíz, hay arepas de auyama. Si no hay arepas de auyama, hay arepas de apio, y si no hay de apio, pues habrá de papa. Pero tenemos que resistir, tenemos que no perder el gusto al sabor y seguir comiendo”. 

En ese momento no lo sabía, pero horas más tarde, el multimedia Venezuela a la fuga, obtendría el Premio Gabo 2018 en la categoría Cobertura y este trabajo, publicado por el diario El Tiempo y el sitio venezolano Efecto Cocuyo, se volvería otra forma de resistencia.


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