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WASHINGTON – La mayoría demócrata del Comité de Reglas despejó ayer del camino las controversias más complicadas a que pudo enfrentarse hoy el proyecto 2499 sobre el futuro político de Puerto Rico, haciendo más viable su rápida aprobación esta tarde en el pleno de la Cámara de Representantes de Estados Unidos.

A un lado quedaron enmiendas como las que buscaban hacer del inglés el idioma oficial del Gobierno de Puerto Rico, si los puertorriqueños decidieran convertir su país en otro estado más de Estados Unidos.

El Comité tampoco dio paso a la enmienda que pudiera generar un debate sobre las restricciones vigentes en la Isla en torno al acceso a las armas de fuego, un tema que también levanta ampollas.

Y echó a un lado también la enmienda que hubiese exigido una supermayoría de dos tercios de los votos para implantar un cambio de status en la Isla.

Las decisiones se tomaron después de un debate -en ocasiones apasionado- de cerca de una hora sobre algunas de las 35 enmiendas presentadas originalmente ante el Comité.

Convencidos de que la Cámara federal va a darle el visto bueno a un proceso “injusto”, los congresistas boricuas Luis Gutiérrez y Nydia Velázquez encabezaron el llamamiento a los miembros del Comité de Reglas, para que se permitiera un proceso de debate y enmiendas sin restricciones.

Pero la presidenta del Comité, Louise Slaughter, quien respalda la legislación del comisionado residente Pedro Pierluisi, tenía amarrados los votos de la mayoría demócrata para echar a un lado 27 de las 35 enmiendas originales y restringir el debate general a sólo una hora y media.

“Saben que si permiten un debate como el que hubo en el Comité de Reglas, pueden tener problemas para aprobar la legislación”, dijo el congresista Gutiérrez. Advirtió que la legislación 2499 se trata de un proyecto pro estadidad, diseñado para evitar que tenga que competir directamente con el actual status de Estado Libre Asociado (ELA).

“La estadidad es la alternativa que va a ganar, no se engañen”, agregó, en ocasiones mirando al comisionado Pierluisi, a quien le puso la mano en el cuello en señal de aprecio, en momentos en que abandonaba la sesión.

En declaraciones a El Nuevo Día, Slaughter justificó su decisión de limitar el debate -que incluirá otra hora adicional en la que se discutirán las reglas- por el hecho de que en 1998, cuando se llevó a votación el también controvertido proyecto Young, “la discusión se extendió por 11 horas”.

“Los republicanos, cuando estaban en mayoría, nos dieron casi un día de debate”, recordó Gutiérrez, quien, sin embargo, logró incluir en la lista de enmiendas que se debatirán las que buscan incluir la opción “Ninguna de las anteriores”, que las papeletas electorales sean impresas sólo en español y que toda la diáspora boricua en Estados Unidos pueda votar en las consultas.

“El 90% de los miembros del Congreso no entiende este proyecto”, indicó, por su parte, el congresista demócrata Charles Rangel, al preguntarse si los puertorriqueños conocerán realmente de qué se trata la opción de “soberanía en asociación” que se incluye en la segunda consulta.

“Ni el propio Servicio de Investigaciones del Congreso (CRS) sabe y a ellos les pagan para eso”, comentó Gutiérrez, en referencia a expresiones del CRS en su más reciente informe sobre el 2499.

“¿Por qué el Congreso se inserta en este proceso si los puertorriqueños han rechazado la estadidad en tres ocasiones?”, cuestionó la republicana Virginia Foxx (Carolina del Norte).

El presidente del Comité de Recursos, Nick Rahall, le respondió que la intención es que el Congreso “valide un proceso”. El Comité, sin embargo, rechazó considerar enmiendas de Gutiérrez que hubiesen afirmado que el Congreso se obligaba a implantar sus resultados.

“Prometí hacer lo que estoy haciendo. Puerto Rico no puede cambiar unilateralmente su status”, sostuvo Pierluisi, quien tras el debate de ayer en el Comité de Reglas se expresó convencido de que “vamos a prevalecer” hoy en el pleno de la Cámara baja.

¿Y la Casa Blanca?

Previo a la sesión, la congresista Velázquez circuló una carta a sus colegas del Congreso en la que cuestionó por qué no se espera por el informe del grupo interagencial de la Casa Blanca, que tiene a su cargo desarrollar una política pública para el presidente Barack Obama en torno a Puerto Rico.

“El Congreso debería tener la oportunidad de examinar sus hallazgos”, indicó Velázquez. La Casa Blanca ha guardado silencio sobre esta legislación, desde que se puso en calendario.

El gobierno de Luis Fortuño apuesta a una amplia votación a favor de la legislación, para entusiasmar al Senado a que, por lo menos, le dedique una audiencia a este tema.

Hoy sería la tercera ocasión en la historia que la Cámara aprueba un proyecto con alternativas de status para la Isla. En las dos ocasiones anteriores, el Senado sepultó esos esfuerzos.


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