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Tainari Dávila obtuvo su grado en Psicología Clínica de la Universidad Carlos Albizu en San Juan. (Juan Luis Martínez)

¿Qué recordamos de un huracán que cambió la vida de muchos, sin importar si lo vivieron en Puerto Rico o fuera de la isla?

Unas 175 voces tuvieron la oportunidad de regresar a sus memorias del pasado 20 de septiembre de 2017 para contestar esa pregunta y narrar sus experiencias con el paso del huracán María, un fenómeno que dejó huella en la historia del país.

El espacio para expresarse lo generó la psicóloga clínica, Tainari Dávila Rodríguez, quien desde los primeros días tras el paso de María, comenzó a escribir sobre su realidad con el fin de que transcendiera a lectores interesados por conocer lo que ocurrió.

Aunque al principio escribía basada en su perspectiva, la psicóloga luego decidió convertir su relato en un espacio para muchas más voces impactadas por el huracán.

De ahí nació el libro “Huracán María: 175 relatos para la historia”, una colección de vivencias narradas por personas que, en la isla o en la diáspora, sin importar la edad o nacionalidad, sintieron los estragos del fenómeno atmosférico que arrasó con el país.

Dávila Rodríguez recuerda que comenzó a llevar un registro de sus vivencias para no dejar ningún detalle fuera a la hora de contarle a su madre y padre lo que vivió en su residencia ubicada en Guaynabo. Aunque ella reside en el área metro, su madre vive en Naguabo y su padre en Humacao, por lo que pasaron tres días antes de que volviera a escuchar a alguno de ellos luego del paso del huracán María.

Yo soy muy apegada a mi familia y estaba viviendo el periodo, quizá, más difícil de mi vida, porque como dice en el capítulo uno (del libro), perdí casi todo, entonces quería documentarlo para el momento en que nos pudiéramos comunicar, contarles… Muchos me dicen que el relato está bien específico, pero es porque lo escribía mientras lo estaba viviendo”, expresa la psicóloga de 33 años.

Varios días antes del aviso de la llega del huracán Irma, Dávila y su esposo se encontraban fuera de la isla. Fue entonces cuando recibieron una llamada de la dueña del apartamento en que vivían indicándoles que “tienes que desalojar… vete y coge todo lo más que puedas que cuando pasó (el huracán) Georges ese apartamento explotó y se perdió todo”.

Cuando regresaron a Puerto Rico, con poco tiempo para actuar y mudarse, no le quedó más remedio que guardar todo lo más posible en los armarios y abandonar su hogar para estar a salvo. Se refugiaron en casa de unos amigos y esperaron que lo peor pasara, pero lo más difícil estaba por venir.

Dos semanas después se avisó del paso de María. Hicieron el mismo proceso; guardaron la mayor cantidad de pertenencias en el armario del apartamento y pasaron el huracán en casa de sus amigos. Esta vez, sin embargo, fue distinto: tras varios intentos y luego de tomar vías alternas, lograron llegar a su hogar. Al menos, lo que quedaba de él.

Mientras nos estacionábamos un vecino nos dijo ‘su apartamento explotó’”, cita el libro.

Sin uno de los cuartos, porque sus paredes de 'gypsum board' habían desaparecido, Dávila y su esposo comenzaron a recoger los escombros para enfrentar el resto de los retos por venir. En el proceso se dio cuenta que quería escribir todo lo que le pasaba.

A principios de año me di cuenta de todo lo que estaba saliendo en la prensa de la salud mental y me dije, pues esto tal vez, puede ser una publicación”, asegura la doctora.

Primero se le unió su colega Jessica López Ortiz, también psicóloga clínica, a quien le tocó ser madre en medio del desastre, y más tarde, cuando pensó que el libro estaba listo, decidió encuestar y entrevistar al resto de los participantes del libro.

¡Hola! Aquí les dejo un vídeo en el que les explico el contenido del libro. Lo consiguen en: https://artesanosonline.com/collections/y-mas/products/huracan-maria-175-relatos-para-la-historia

Posted by Dra. Tainari Dávila on Monday, November 26, 2018

Una colaboradora con una historia especial

A Dávila y López, amigas que estudiaron juntas y que hoy son colegas, se les ocurrió escribir en colaboración tras una conversación telefónica.

Le conté que me había animado a escribir y ahí fue que conectamos. Ella me dijo: ‘A pues yo también voy a empezar a escribir para ayudar con ese capítulo de recomendaciones’”, recuerda la autora del libro.

Entonces, López Ortiz comenzó a recordar todo lo vivido en medio del huracán, acompañada de una hija recién nacida que llegó un día antes del huracán Irma. Pasó la primera de las amenazas y cuando vino la segunda, el huracán María, la madre se preocupó.

Apenas una semana y media de nacida nuestra hija, unos cinco días en casa, y comenzamos los preparativos para otro huracán categoría 5. Al menos yo no lo podía creer”, relata López en su texto del libro.

De sus vivencias recuerda que su experiencia de ser madre primeriza no fue tan sutil y agradable como esperaba. Sacar la niña del hospital con las mejores ropas para recibirla en un cuarto perfectamente decorado no fue lo que López tenía a su alcance, pues por la seguridad de su familia, tuvo que dejar su hogar y refugiarse en otra casa.

“Yo no soy madre y lo pasé difícil, me tocó carecer de muchas cosas. Entonces pensar nada más que me hubiese tocado estar en la posición de ella, como mamá primeriza, que uno no sabe lo que tiene que hacer bien, el irse a vivir con una la familia de ocho (personas) donde se refugió… Por más que sea, no estás en tu ambiente, no es lo que soñaste. El recuerdo que tiene del nacimiento de su bebé es un desastre natural”, expresa Dávila sobre la experiencia de López.

Relatos que dan cuenta del desastre

Cuando pensó que el libro estaba listo, a Dávila se le ocurrió incluir más relatos. Preparó una encuesta y recibió la participación de 90 personas de la diáspora y 85 que vivieron el huracán en la isla. Basándose en preguntas relacionadas al desastre que dejó María, recibió data impactante.

De los 85 encuestados en la isla, 85% reportó que entró el agua a su propiedad, 50% recibió daños en el techo y 33% quedó sin muebles. Personas coincidieron en lo espeluznante de la experiencia y la fuerza de los vientos que daba miedo. También contaron sobre perder a un ser querido por falta de atención médica, los largos días sin energía eléctrica, lo que el 46% catalogó como lo más difícil, las largas filas para adquirir suministros, la fila en el Departamento del Trabajo para solicitar el beneficio del desempleo porque muchos quedaron sin trabajo, entre otros.

El libro también aborda la experiencia de las personas en la diáspora que, desesperados por lograr comunicación con familiares o seres queridos en la isla, coinciden en que vivieron momentos de incertidumbre. Inclusive, sintieron culpa por estar en Estados Unidos y no en Puerto Rico ayudando a sus respectivas familias. En el libro se recoge su frustración cuando enviaban suministros a su gente y no llegaba a su destino, así como el hecho de que por mucho que quisieran ayudar, lo único que podían hacer era esperar.

Entre ellos, una estadounidense que vive en la isla contó su experiencia previa con el huracán Katrina en Nueva Orléans y su vivencia durante María.

Los vientos fueron muy aterradores. El daño causado fue una locura y Puerto Rico parecía una zona obscura”, recuerda la mujer de 30 años que vive en Puerto Rico hace dos años y medio.

Otro sector de la población que también tuvo mucho que contar, fueron los niños. Cuenta Dávila que ha atendido varios niños en su clínica en Bayamón que tienen miedo a la lluvia porque piensan que el huracán volverá a hacerles daño.

El libro también incluye la entrevista a un menor de siete años que recuerda como los dueños de los restaurantes a los que iba lloraban porque se les habían destruido sus negocios.

“Vi animales muertos y las personas estaban llorando por sus restaurantes y entonces los restaurantes como estaban al lado del agua, estaban todos rotos por atrás”, recuerda el pequeño.

El llanto de los que tuvieron que contar la historia

Jorge Figueroa Loza, periodista de El Nuevo Día, tuvo la oportunidad de participar de la publicación contando su experiencia cubriendo el huracán en la zona este del país, que fue por donde entró María.

No sé cómo mantuve la compostura helada cuando el personal de rescate de la Oficina para el Manejo Municipal de Emergencias de Humacao se desplomó emocionalmente al no poder responder a las llamadas de auxilio durante el momento más furioso de María”, recuerda el periodista que cubrió el antes, durante y después del huracán desde Humacao, Yabucoa, Quebradillas e Isabela.

Aunque al principio fue fuerte asimilarlo, ya luego hubo que seguir adelante.

“Jorge escribe: ‘María nos noqueó, pero nos levantamos antes del conteo de 10 segundos para seguir en la pelea’, y eso me encantó. Es real, nos levantamos”, asegura Dávila.

El libro está disponible a través de ArtesanosOnline.com. (Juan Luis Martínez)

Por ello, Dávila cree que el desastre que dejó María debe ser un escenario de aprendizaje que sirvió para probar la valentía de los puertorriqueños. El libro, cuyo propósito es educar, también incluye un capítulo de recomendaciones para enfrentar desastres naturales.

Mucha gente me dice que no quiere leer de María y eso lo puedo entender y respetar, pero los invito a que lean el libro desde otra perspectiva, la del aprendizaje, de cómo nos unimos. Para mí, los boricuas son otra cosa… Es algo que hay que continuar hablando, y hay que buscar ayuda”, puntualiza Dávila.


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