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La mayoría de los asistentes en las oficinas de la AEE reclamarían su factura. (horizontal-x3)
La mayoría de los asistentes en las oficinas de la AEE reclamarían su factura. (GFR Media)

Los abonados que se amanecieron hoy en las oficinas comerciales de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) en Monacillos, en San Juan sentían coraje, no solo por las “abusivas” facturas que dijeron haber recibido, sino por la larga fila que tuvieron que hacer para hacer una reclamación.

Algunos clientes ni esperaban a que se les hiciera una pregunta, cuando soltaban todas sus frustraciones. Todas estaban relacionadas a las penurias que han atravesado con el servicio eléctrico desde que los huracanes Irma y María derribaron la deteriorada infraestructura de la corporación pública.

“Yo llegué temprano y esto estaba ya lleno. Increíble, pero cierto. Vengo a hacer una reclamación, porque me tienen un dineral ahí puesto que no he gastado”, soltó Diana Carmona, de Puerto Nuevo.

La mujer, quien llegó en pon hasta la oficina y usaba un bastón, alegó que la luz le llegó días antes de despedir el año y que por menos de un mes le facturaron $238.24.

“Yo estoy sola y no tengo equipo de nada. Después del huracán, solo tengo luz en el cuarto, en el pasillo y en la cocina (por problemas eléctricos) y me están cobrando ese dineral. Yo no puedo pagar esto. Esto es abusivo de verdad. Un abuso es lo que tienen aquí. Por eso es que la gente se está yendo (a los Estados Unidos)”, puntualizó Carmona, mientras estaba en turno en una segunda sala de espera que puso la AEE ante el alto flujo de personas.

La oficina estaba repleta. Como ya no quedaban sillas, algunos que tenían que esperar a la intemperie.

Relato tras relato, los ciudadanos contaban su enojo contra la AEE. Hasta incluían que apoyaban la privatización de la corporación pública. Uno de estos fue el guaynabeño Luis Hernández, quien dijo que tuvo que tomarse un día en el trabajo para objetar una factura de $850.

El hombre llegó a las 7:15 a.m. Por ser de edad avanzada, pudo tomar un turno “preferencial”. Pero, aun así, a las 8:00 a.m. había 81 personas antes que él.

Hernández reclamó más personal para atender al cliente. Abogó por que la AEE transfiriera a los empleados de las oficinas que cerraron por daños causados por el huracán. Según la AEE, actualmente hay 14 que no están operando.

“¿Dónde está ese personal? ¿Qué está haciendo?”, planteó.

El hombre contó que vive en un condominio en Guaynabo, el cual no tuvo luz hasta noviembre. Alegó que en su factura de $850 le incluyeron un cobro por los meses que no tuvo servicio -septiembre, octubre y principio de noviembre-.

“Yo vengo a pagar por los meses que consumí. En esos meses lo que yo tuve fue electricidad del generador, que lo pagamos en el edificio. Esto es unadoble facturación”, alegó Hernández.

Otro que afirmó que era “irrazonable” que el tiempo de espera en la oficina fuese de más de dos horas fue Edwin Crespo, de Hato Rey. Su malestar era más, porque fue a dos de las comerciales de la AEE que estaban cerradas, las de Río Piedras y Santurce, antes de llegar a Monacillos a eso de las 8:30 a.m.

Su esposa, Josie Delgado, fue la que relató la razón por la que realizaban la travesía.

“Venimos a pelear algo increíble. Nos están cobrando los cuatro meses sin luz”, precisó.

La pareja dijo que el servicio energético les llegó el 19 de diciembre y que la factura asciende a $478.

Mostrando la factura, que tenía una gráfica con marcas en los meses de septiembre, octubre, noviembre y diciembre, Delgado afirmó: ¿Cómo voy a pagar, si no tenía luz? Imagínate, ¿cómo están facturando una cosa, si no tuvimos servicio?”.

El matrimonio, sin embargo, no tenía esperanza de que su reclamo prosperara.

“Para mí que van a decir que hay que pagarla. El gobierno siempre tiene la razón. Ellos dicen que van y chequean, y la deuda la termina pagando uno”, concluyó Delgado.

Ya cuando comenzaban a salir los primeros abonados que habían sido atendidos por personal de la AEE, el malestar no parecía terminar.

Dorcas Muñoz, de Río Piedras, dijo que es la segunda ocasión que hace largas fila y aún no le resuelven el hecho de que la factura no le ha llegado. Dijo que su problema es el contador.

“A mí lo que me preocupar es que el ‘bill’ me llegue trepa’o. No está fácil esto”, contó.

También se marchó descontenta Jessica Febo, quien vive en el área de Monacillos.

Su problema es que la Agencia federal para el Manejo de Emergencias le solicitó una carta de la AEE en que se establezca el periodo que estuvo sin energía para poder darle una ayuda de $500. Sin embargo, la empleada le dijo que solo le podían dar una certificación como que es clienta de la corporación.

A su salida, también quiso relatar sus problemas Melvelis García, quien vive en el residencial Santa Elena, en Puerto Nuevo. La mujer contó que su primera factura, desde que le llegó la luz el 19 de diciembre pasado, no es la tarifa fija de $40 que siempre pagaba por vivir en un residencial. Alegó que le cambiaron la clasificación a comercial y le están cobrando $218.

“Esto es un abuso, porque disque también dicen que fue de lectura. Lectura de dónde, si nunca van. Eso de la lectura remota se cayó (tras los huracanes). Esto es un abuso al pueblo”, concluyó García mientras batía su factura al aire.


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