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Imagen del año 2015 del muro que divide el mar de Ocean Park de algunas de las residencias ubicadas en la calle Málaga. Las playas de San Juan son algunas de las más afectadas por la erosión costera. (semisquare-x3)
Imagen del año 2015 del muro que divide el mar de Ocean Park de algunas de las residencias ubicadas en la calle Málaga. Las playas de San Juan son algunas de las más afectadas por la erosión costera. (GFR Media)

La erosión costera es quizás el efecto más evidente del cambio climático en Puerto Rico.

Las playas de Rincón, Humacao, Loíza y San Juan son algunas de las más afectadas por este problema, que es causado –principalmente– por el aumento sostenido en el nivel del mar. Este, a su vez, responde al calentamiento de las aguas del océano y al derretimiento de los polos.

La erosión costera se agrava por la actividad humana no planificada.

Datos del Laboratorio de Geomorfología de Costas de la Escuela Graduada de Planificación de la Universidad de Puerto Rico (UPR) en Río Piedras apuntan a que algunas playas están perdiendo hasta cinco metros de ancho al año.

Pero, además de erosión costera, el cambio climático se manifiesta en la isla con un aumento en la temperatura durante el verano, sostuvo el director del Laboratorio de Investigación en Ciencias Atmosféricas de la UPR en Carolina, Rafael Méndez Tejeda.

“Los días de calor se han triplicado. Vamos a tener muchos más días de calor y temperaturas extremas. El próximo verano, incluso, podríamos tener olas de calor”, previó.

En esa línea, Méndez Tejeda informó que se está actualizando un protocolo para alertar a la ciudadanía sobre olas de calor y sus efectos en la salud. El protocolo surgió de un estudio, hecho en 2015, que encontró que, durante períodos en los que la temperatura sobrepasa los 92 grados Fahrenheit, las visitas a los hospitales se triplican.

“El otro efecto evidente del cambio climático en Puerto Rico es que, a partir de 2010, hemos visto tres manifestaciones de enfermedades causadas por mosquitos: dengue, zika y chikungunya”, añadió.

Según Méndez Tejeda, el mosquito Aedes aegypti –vector de las tres enfermedades– se reproduce con facilidad aquí porque “ya se ha creado un hábitat por el aumento de temperaturas y las lluvias esporádicas”.

Esas lluvias “repentinas y extremas” son también un efecto del cambio climático, y traen consigo el colapso del sistema de transportación en las ciudades, como ha quedado evidenciado en múltiples ocasiones en el área metropolitana de San Juan.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura destaca que las islas son más vulnerables al cambio climático y que se encuentran en un “permanente estado de recuperación”. Ciclones más intensos y recurrentes, así como períodos de sequía o lluvia extrema, son efectos adicionales.


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