La Parroquia San Mateo de Cangrejos, localizada en Santurce, es una de las afectadas por el embargo. (semisquare-x3)
La Parroquia San Mateo de Cangrejos, localizada en Santurce, es una de las afectadas por el embargo. (Vanessa Serra Díaz)

El sacerdote Rafael Méndez Hernández estiraba y comprimía la banda elástica, como si con el movimiento repetitivo calmara la ansiedad del momento.

“Nos quedamos sin dinero. Ahora mismo, no sé cómo pagar el agua y la luz, que toca la semana que viene. Tampoco sé cómo pagarles a los empleados”, dijo ayer el párroco de la iglesia San Andrés Apóstol, en Carolina.

Estamos sanando el golpe y bregando día a día”, agregó.

No era mucho el dinero que había en la cuenta de banco de la parroquia. Específicamente, tenían $803.28, mencionó el religioso, conocido como padre Felo.

El jueves, sin embargo, ese dinero fue sacado como parte del embargo decretado por el juez Anthony Cuevas Ramos, del Tribunal de Primera Instancia de San Juan. El embargo de las cuentas de la Iglesia católica fue el remedio que concedió el juez, como parte de la demanda presentada por un grupo de maestros jubilados de escuelas católicas, que reclaman sus pensiones.

Ayer, se conocía específicamente sobre el embargo de la cuenta de esta parroquia en Carolina, de la iglesia San Mateo de Cangrejos, en Santurce, y las pertenecientes a la Arquidiócesis de San Juan.

Según el arzobispo Roberto González Nieves, en total, el tribunal sacó de las cuentas asociadas a iglesias o la arquidiócesis alrededor de $1 millón.

Méndez Hernández no entiende por qué la cuenta de su parroquia fue embargada, ya que la controversia es ajena a la parroquia.

Admitió que, en algún momento, al conocer la situación que pasaba la Iglesia con la controversia de las pensiones, imaginó situaciones extremas, precisamente como el embargo de las cuentas. No obstante, lo que ahora es una realidad, en aquel momento lo percibía como un escenario absurdo.

“El balance de las cuentas se fue a cero con el embargo. A cero”, recalcó el religioso, que sacó un libro de cheques y mostró la reconciliación de las cuentas bancarias de la iglesia. La última anotación hacía constar la situación del embargo.

Ese es el dinero para pagar los gastos de la parroquia. Se supone que cada parroquia sea autosustentable... nosotros no cobramos un diezmo. Se subsiste con lo que las personas quieran aportar”, dijo Méndez Hernández, mientras continuaba moviendo la banda elástica con sus dedos.

El cura expresó preocupación por “lo inmediato”, como el pago de los tres empleados y de los servicios básicos. Solo en energía eléctrica, la iglesia paga alrededor de $1,000 al mes.

También le preocupa la reacción de la feligresía. Méndez Hernández indicó que, a pesar de la situación, las misas continuarán tal como están programadas.

Creo que todos estamos en ‘shock’. Esto se tiene que resolver porque Dios no abandona a sus hijos”, expresó el religioso.

Vamos a orar para que esto pronto se resuelva y que el Señor, en su providencia divina, ayude a una solución justa para todas las partes... Yo todavía estoy pensando qué le voy a decir a los feligreses sobre toda esta situación. Espero que el Señor me ilumine”, manifestó.

La controversia legal comenzó a mediados de 2016, cuando se determinó la clausura del Fideicomiso del Plan de Pensiones de las Escuelas Católicas. Algunos pensionados demandaron a la Iglesia reclamando la continuidad del pago de pensiones.

El problema, según Frank Zorrilla, abogado del Fideicomiso, es que el sistema de pensiones se estaba quedando sin dinero y no había con qué pagarles a los maestros jubilados.

Zorrilla ha precisado que, en las cuentas del Fideicomiso, quedan alrededor de $1.3 millones para cubrir las pensiones de unos 3,000 jubilados. Del mismo modo, cuestionó la suma del embargo ($4.7 millones) cuando los demandantes pedían un remedio de unos $640,000.

Pese a varios intentos, ayer no fue posible conseguir al sacerdote Olin Pierre Louis, de la iglesia San Mateo de Cangrejos, cuyas cuentas bancarias también fueron embargadas.


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