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El jefe de FEMA en Puerto Rico indicó que parte del proceso de desembolso de fondos en los proyectos de infraestructura será delegado próximamente al gobierno local. (Ramón “Tonito” Zayas)

Cada semana, algún funcionario del gobierno de Puerto Rico lanza una crítica resaltando la lentitud, burocracia, inequidad o el trato dispar que la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés) da a Puerto Rico.

Sin embargo, para el director de FEMA en Puerto Rico, Michael Byrne, esto no es más que reflejo de la “tensión natural” que existe casi siempre a los 18 meses de un desastre natural como el que se vivió en Puerto Rico con el paso de los huracanes Irma y María en septiembre de 2017.

El funcionario federal indicó que para él, es normal que esfuerzos grandes de reconstrucción, como el que se desarrolla en Puerto Rico, enfrenten obstáculos y diferencias de criterio que lleven a enfrentamientos o debates públicos.

“Habrá desacuerdos, pero el motivo por el cual yo creo que esto funcionará es porque todos tenemos la misma meta, que es reconstruir de manera más fuerte”, expresó Byrne.

Las disputas, sin embargo, no son poca cosa. El gobierno estatal, liderado por el gobernador Ricardo Rosselló Nevares, básicamente acusa a FEMA de actuar lento, discriminar contra los residentes de la isla y de limitar los fondos disponibles para que Puerto Rico regrese a la normalidad después del desastre que cobró la vida de casi 3,000 personas.

En una entrevista con El Nuevo Día, Byrne contestó algunas de las denuncias hechas públicamente contra FEMA y se mostró optimista en el proceso de reconstrucción.

¿Por qué FEMA no parece estar entendiéndose con el gobierno estatal?

—Yo disputaría esa premisa. Creo que tenemos el nivel natural de tensión y de discusión que esperaría en proyectos grandes multibillonarios (miles de millones). Si todo corriera suavemente, todos lo podrían hacer. Esto requiere un nivel alto de esfuerzo y de compromiso. Los mejores compañeros no están de acuerdo algunas veces. Las mejores relaciones en ocasiones tienen desafíos.

¿A qué responde exactamente la poca confianza que exhibe FEMA al requerir al gobierno local más documentación de lo normal para los proyectos de reconstrucción?

—Nosotros tenemos unos procesos que seguimos que requieren unos niveles de documentación. Solo porque haya un desastre no significa que te entrenaste y te preparaste en manejar los procesos que requieren la asistencia de emergencia... La impresión que se está dando allá fuera es que no estamos dando la asistencia. Déjame decirte cuánta asistencia se ha distribuido.

En 2018, en promedio, nosotros distribuimos al Estado Libre Asociados unos $180 millones al mes. Cuando trabajas con números grandes, en ocasiones, los números suenan rutinarios, pero ese número no es para nada rutinario. Desde el inicio del año, hasta ahora, hemos provisto en promedio $55 millones a la semana. La semana pasada distribuimos $105 millones.

El gobernador (Ricardo Rosselló Nevares) ha sido vocal al resaltar las diferencias sobre la forma en que FEMA ha tratado el desastre en Puerto Rico en comparación con otras jurisdicciones.

—En todos los desastres que he trabajado, a este punto de los 18 meses, se crea este tipo de tensión y es porque siempre pensamos que es fácil saber qué hacer, pero realmente no es así. Hay muchas cosas que toman tiempo, se requieren estudios de ingeniería y arquitectura... En cierto modo, el gobernador está en lo correcto en el sentido de que él debe estar poniendo presión sobre nosotros para hacer esto de manera rápida. Ese es su trabajo y valoro que él está como compañero en el proceso atendiendo estos asuntos con nosotros.

¿Qué debemos esperar en los próximos meses?

—El gobierno estará tomando las riendas del proceso 270, de desembolso de los fondos. Estamos muy emocionados con eso. Creemos que han puesto en marcha un buen proceso. Creo que demuestra el compromiso mutuo que tenemos, porque nosotros vamos a estar trabajando la recuperación por mucho tiempo. Si miras desastres previos, como Katrina, todavía hay trabajos que se llevan a cabo, y ese desastre fue en el 2005. Vamos a trabajar esto por mucho tiempo. Hemos establecido un compromiso fuerte y los compromisos fuertes pueden aguantar desacuerdos y discusiones fuertes. Por eso sé que tenemos un buen compañerismo, porque podemos tener esas discusiones de una buena forma.

¿Qué pasará con el proceso de 428 (los estimados de costos de infraestructura)? Entiendo que hay muchas diferencias en ese aspecto.

—Estamos en el proceso de desarrollarlos conjuntamente. El gobernador ha identificado 81 proyectos prioritarios que estamos trabajando conjuntamente para terminarlos. Establecimos procesos con paneles de expertos mirando estos trabajos para asegurar que están bien estimados, porque ciertamente no queremos estimar de menos. Espero que en el próximo trimestre estemos viendo algunos de esos proyectos ejecutarse. Hay otro grupo de proyectos, que nosotros identificamos como proyectos pequeños, que son proyectos con costos de $123,100 o menos (son como 500) que esperamos que se muevan rápidamente. Muchos de esos proyectos son en el nivel municipal.

¿Algunas de estas iniciativas FEMA las dejará sin completar de modo que se obligue a HUD a completarlas, limitando el impacto del dinero allá?

—Vamos a mirar lo que cada agencia pueda proveernos como su contribución a los problemas específicos. No será siempre FEMA el que contribuya con el 100% de los fondos... Está en nuestro interés proveer la mayor cantidad de fondos que podamos para proyectos que son elegibles y razonables. Esas son las palabras importantes: elegibilidad y razonabilidad. Esos son los elementos que definen los costos que podemos cubrir. Ciertamente, habrá casos en los que se tenga que hacer y HUD u otra agencia pongan los fondos.

¿La elegibilidad y la razonabilidad fueron lo que hizo que los fondos de FEMA se redujeran a una tercera parte de lo que originalmente separó para reparar las escuelas públicas de Puerto Rico?

—Tuvo que ver mucho conelegibilidad y con qué estaba dañado y qué podíamos reparar según las leyes y regulaciones que tenemos que seguir. Hay otras formas de hacer esas reparaciones que faltarían.

Se dice que FEMA hizo una interpretación muy restrictiva sobre la enmienda de la Ley Stafford de apropiaciones de desastres en el 2018 para permitir la reconstrucción de manera más resiliente...

—FEMA ha alcanzado una decisión en torno a cómo interpreta la enmienda. Si el Estado Libre Asociado ha alcanzado una forma distinta de ver el asunto, ciertamente estamos abiertos al diálogo y estamos disponibles para discutir el asunto, pero en este punto tenemos una interpretación, y estamos ejecutando conforme a eso.


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