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La situación económica es factor importante en la decisión de una familia para mudarse de un municipio a otro. (horizontal-x3)
La situación económica es factor importante en la decisión de una familia para mudarse de un municipio a otro. (Archivo / GFR Media)

Si se examinara una comunidad de 100 personas en Puerto Rico, la probabilidad es que, al cabo de un año, tres se habrán marchado a los Estados Unidos, otras tres se irán a otro pueblo y cuatro se mudarán a otra casa aunque se mantendrán en el mismo municipio.

Eso refleja el patrón de movimiento de personas entre municipios, que es casi tan intenso como la emigración de puertorriqueños a los Estados Unidos, según datos de la Encuesta de la Comunidad del Negociado del Censo. Por ejemplo, en el 2015 unos 89,000 residentes de la isla se mudaron a alguna ciudad de EE.UU., mientras se estima que 90,733, cambiaron de pueblo en los 12 meses que antecedieron a la encuesta.

Esto no representa mayores problemas a nivel estatal puesto que esas personas que se mudan de pueblo siguen contribuyendo a la economía de Puerto Rico y la actividad comercial que producen genera recaudos para el gobierno. Los problemas, sin embargo, se dan a nivel municipal o local.

No hay un patrón geográfico claro sobre el efecto migratorio, ya sea interno o externo, indicó la demógrafa Judith Rodríguez. Es decir, el movimiento migratorio parece, en mayor o menor grado, distribuido por cada región de Puerto Rico, a juzgar por la pérdida poblacional en los pueblos. La migración actualmente es el factor principal de la pérdida de población en Puerto Rico.

“No hay un patrón geográfico que uno puede establecer de pérdida de población. No se ve mucha continuidad entre los municipios con mayor pérdida, por ejemplo. La crisis fiscal y económica ha tenido un impacto similar sobre todos los pueblos, independiente de la localización”, dijo Rodríguez.

Sin embargo, algunas características afloran al examinarse las cifras en detalle. Por ejemplo, los principales polos económicos (San Juan, Ponce, Fajardo y Mayagüez) están entre los diez pueblos con los porcentajes más altos de población perdida desde el 2010 (entre 12% y 13% de pérdida). Municipios como Bayamón y Carolina, que son parte del área metropolitana de San Juan, también tienen porcentajes altísimos de pérdida poblacional (11% y 10%, respectivamente). Básicamente, esto implica que uno de cada 10 residentes en Bayamón y Carolina se fueron entre el 2010 y 2016.

Los municipios grandes 

Las estadísticas básicas del Negociado del Censo en el programa American Factfinder no ofrecen detalles recientes del movimiento de personas en los pueblos con menos habitantes. Otra herramienta pública, conocida como DataFarret, también del Negociado del Censo, tampoco arroja resultados sobre la migración entre los ayuntamientos con menos población. Sin embargo, los detalles sí se ofrecen para los llamados “pueblos grandes”.

Por ejemplo, la mayoría de los residentes de Guaynabo que se mudaron de casa en el 2015 terminaron en otro pueblo dentro de Puerto Rico. Específicamente, la mitad de los que cambiaron de casa no optaron por mantenerse dentro de los limítrofes de Guaynabo, ni se marcharon a EE.UU. La situación también se repitió en Toa Alta. Allí, el 42% de los que se mudaron se fueron a otro pueblo. Sin embargo, este último ayuntamiento es el único en Puerto Rico en el cual, una vez sumados los que llegan, no ha perdido población en esta década, según los datos del Censo.

“En el caso de Guaynabo, es un municipio con muchos desarrollos de vivienda de alto costo. Guaynabo también tiene un envejecimiento acelerado de la población y muchas personas, en la medida que entran a la edad de retiro, no pueden aguantar gastos altos de vivienda y buscan reacomodarse. Todo esto puede ser un indicador o un efecto de los costos de las viviendas allí”, dijo la demógrafa.

Por otro lado, la mayoría de los que se mudan de San Juan y Toa Baja se marcha a los Estados Unidos. Y estos pueblos son de los más poblados en Puerto Rico. Desde ambos se marcharon 18,465 personas. Esto equivale al 21% de la emigración de puertorriqueños en el año 2015.

Rodríguez explicó que el movimiento migratorio dentro de la isla surge, en gran medida, por los mismos factores económicos que llevan a los puertorriqueños a radicarse fuera de la isla, principalmente en Estados Unidos.

“No hay duda que la situación económica y fiscal puede explicar las reducciones en las personas que se mudan, pero se mantienen en el mismo pueblo, (así) como el incremento de las mudanzas a EE.UU. Ahora, a nivel municipal hay otros factores, como cambios de casas porque buscan otro tipo de espacio u otra responsabilidad económica. También se da con más frecuencia mudanzas para estar más cerca de los familiares. El factor económico creo que es el más grande. Desde el punto de vista de los municipios, si tienes problemas de empleo en un municipio, pues no te puedes quedar ahí y te tienes que mover”, dijo Rodríguez.

 

“La pérdida de población está prácticamente en todos los municipios de Puerto Rico. Eso tiene que ver tanto con la variable migratoria y sus balances netos, como (con) el decrecimiento natural de la población. Ahora mismo, hay más defunciones que nacimientos. Antes, la migración se contrarrestaba con el crecimiento natural positivo, pero ya no. San Juan, Bayamón, Ponce, Mayagüez, Carolina, Toa Baja son de los municipios con mayor cantidad de población. Estos pueblos están entre los que más por ciento de la población han perdido. Son las ciudades emigrando”, dijo Rodríguez.

Los pueblos pequeños

El demógrafo Raúl Figueroa, por su parte, afirmó que los municipios que enfrentan mayores problemas de desempleo suelen tener altos niveles de migración interna o externa.

Explicó que los datos más recientes del Censo que reflejan esto son del 2014. El municipio de Arroyo, cuya tasa de desempleo en el 2014 alcanzaba el 24.8%, aparece con una emigración intermunicipal de 2.3%. Es decir, dos de cada 100 habitantes de este municipio se fueron a otro pueblo ese año. La tasa más alta reportada ese año fue en Ceiba, con 5.2% de la población mudándose a otro municipio. En ese pueblo el desempleo rondó el 18% ese año.

“Los pueblos con más desempleo suelen tener alta migración. En algunos casos se ve que son los pobres los que se mudan, pero en otros no. Casi todos pierden de alguna forma población, ya sea interna o externa”, dijo Figueroa.


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