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Distintos líderes de este municipio quieren darle visibilidad al pueblo y conectar a sus sectores para superar la adversidad, que empeoró luego del huracán María

Los naguabeños conocen bien los peligros que tienen que enfrentar cada vez que llueve. El río Blanco, que nace en el bosque tropical El Yunque, los deja incomunicado; los derrumbes son la hora del día y, ahora, se han enfrentado a la realidad de formar parte del grupo de los últimos abonados que son atendidos para que se les restaure el servicio de energía eléctrica. 

La comunidad también está asediada por altas estadísticas de pensamientos suicidas, una tasa de desempleo de 11.7%, un nivel de pobreza de 49.9% y pocas alternativas de desarrollo económico, según datos del Censo de los Estados Unidos y de la líder comunitaria Mariny Vázquez. 

Pero, en vez de conformarse o lamentarse por el bajo perfil, la comunidad ha tomado las riendas de la solución de problemas. Se han empoderado para, de formar proactiva, enfrentar las adversidades y anticiparse a sus riesgos. De ahí, surgió el movimiento social “Naguabo somos todos” el 5 de mayo de 2017, relataron varios líderes comunitarios a endi.com

Comienzo con un fin social

En un principio, las metas que se impusieron eran diferentes a las que tuvieron que asumir tras el devastador paso de los huracanes Irma y María

“El movimiento surgió por la necesidad de desarrollo social, cultural y recreativo”, indicó Vázquez, al comenzar un recorrido por el sector La Joba, del barrio Florida de Naguabo

Comentó que los líderes comunitarios habían observado un “deterioro” en su pueblo, donde en el 2016 se llegó a reportar cinco intentos suicidas de menores de edad. Por ello, entre las primeras cosas que hicieron fue crear pintar la plaza pública para cambiarle su aspecto. 

Vázquez contó que unos 22 comerciantes se unieron para ayudar a las comunidades con donaciones y almuerzos. 

“Fue la mejor escuela para el huracán”, planteó la mujer, natural del barrio Cubuy de Naguabo.

"María fue una bendición"

Después del huracán María, la historia fue otra. No se equivoque. Para los naguabeños, está muy lejos de haber sido negativa.  

María fue una bendición, porque nos unió. Nos enseñó que todo el mundo tiene que trabajar unido”, afirmó Ray López, líder comunitario de Tropical Beach.  

Se volvió muy popular un chat en WhatsApp, en la que unos 28 representantes comunitarios divulgaban las necesidades y revelaban la ayuda disponible. Pero, sobre todo, fue motor para romper con la dependencia.Ya no esperan que el gobierno o el municipio les resuelva sus problemas, según contó el grupo.

“Queremos atender las situaciones con nuestros propios recursos”, ripostó Vázquez, al hacer alusión al plan de emergencia impulsado por el gobierno y el cual establece que los ciudadanos deben estar preparados para sobrevivir 10 días sin asistencia de nadie. 

Ahora, la misión del grupo ha cambiado. Una guía que han desarrollado afirma que la nueva misión es “identificar los riesgos y recursos de la comunidad para atender las necesidades de sus residentes y prever los riesgos en momentos críticos”.

Para ejemplificar la realidad en que viven, los líderes comunitarios citaron a endi.com en el barrio Florida, donde todavía hay postes del alumbrado eléctrico en el suelo o a punto de caerse y la cancha comunitaria representa un peligro para los niños que allí juegan. 

Un camión transita por la carretera PR-969. (Teresa Canino )

Sin embargo, el peor panorama es el de la PR-969, kilómetro 1, donde el terreno desciende diariamente una pulgada, según un estadio del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos.

La situación ha dejado un solo carril disponible, pero a desnivel. Por allí, pasan los camiones de la Autoridad de Energía Eléctrica (AAE) que suben a lo más alto del barrio a reparar los daños provocados por los huracanes Irma y María. Otras 20 familias también se arriesgan diariamente. 

No obstante, el mayor peligro es que esa carretera es la única con la que cuentan los residentes de Cubuy y Maizales para salir de Naguabo en caso de que el río Blanco inunde la vía principal, la PR-31, según detalló la líder comunitaria del barrio Florida, Yetzenia Rivera. 

“Quedaría mucha gente confinada”, relató Rivera, al plantear la posibilidad de que la carretera PR-969 se desprenda con otras fuertes lluvias.

Preparan un mapa comunitario

Anticipando estos peligros, el movimiento “Naguabo somos todos” ha retomado las recomendaciones del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) de crear un mapa comunitario y establecer un plan de emergencias desde la comunidad. 

Para lograrlo, cada líder comunitario está a cargo de realizar un censo comunitario. Además, se han comenzado a realizar reuniones comunitarias para recabar más ayuda en este proceso. 

Vázquez contó que se están buscando detalles tan específicos como cuántos animales realengos hay en cada barrio o sector, cuántos residentes hay y cuál casa habita, cuántas residencias están deshabitadas, quiénes son diabéticos y qué tipo de insulina utilizan, quiénes están encamados o necesitan de un respirador y quién necesita terapia respiratoria, entre otras cosas. 

También identifican qué lugares sirven para establecer un helipuerto, qué áreas se inunda, dónde hay derrumbes y cuáles serán los centros de ayuda comunitaria. 

“Las cruces rojas son riesgo”, explicó López, mientras mostraba el mapa de su comunidad en la aplicación cibernética Open Street Map.  

Comunidad Tropical Beach en la aplicación Open Street Map. (Captura / openstreetmap.org)

Hasta el momento, ya se ha culminado tres sectores en la aplicación. Los datos guardados son tan específicos, que al inscribirte y presionar sobre una residencia puedes conocer toda la información relevante como para salvarle la vida a sus dueños. 

Crearán su propio plan de emergencia

Mientras trabajan por crear el mapa comunitario, los líderes han comenzado el proceso de certificarse como manejadores de emergencia con la Oficina municipal de Manejo de Emergencias. Este paso les permitirá crear el plan maestro de manejo de emergencias, explicó Tayna Fernández, del barrio Peña Pobre. 

“Nosotros nos estamos preparando para lo peor, para un terremoto”, ripostó Vázquez. 

Las mujeres detallaron que con este plan maestro de emergencias se pretende que cada comunidad responda en momentos en que falle la comunicación. 

“Todos sabrán dónde ir a darse la terapia respiratoria, a buscar ayuda, a conectar la máquina de oxígeno”, comentó, por su parte, Lydia Suárez, de la comunidad de Maizales. 

Asimismo, los líderes comunitarios indicaron que quieren establecer centros de emergencia en cada comunidad. Tienen en su mira rescatar escuelas cerradas por el Departamento de Educación, viviendas deshabitadas u obtener espacios en iglesias. 

También han comenzado a resolver los problemas por la falta de energía eléctrica y la interrupción de las comunicaciones que experimentaron tras María. 

Por ejemplo, en el barrio Cubuy lograron establecer, a través de un grupo que se formó de la diáspora, llamado Naguabo Family Contact, un centro de recarga solar. Mientras, están en conversaciones con el grupo Para la Naturaleza, para ubicar antenas satélites que les permitiría comunicarse por mensajes de texto en casos de emergencia. 

Sin embargo, su esfuerzo principal se está centrando en buscar ayuda federal o estatal para que se limpien los cuerpos de agua, ya que las inundaciones son frecuentes en este municipio. 

“En Tropical Beach, cuando toda la basura baja, tapan el puente y el río vira hacia atrás e inunda… Urgente, necesitamos que limpien los canales”, afirmó López. 

En resumen, este esfuerzo comunitario lo que busca es establecer vínculos para sobrevivir toda emergencia, bajo la premisa de que “juntos debemos saber lo que tenemos, saber cómo lo haremos y saber qué hacer primero”


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