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“Nos han dicho que somos poco menos que ganado” (semisquare-x3)
El banquero Richard Carrión sostiene que "en gran parte, nos buscamos esto, haciendo las cosas mal hechas y prometiendo beneficios que se sabía que no se iban a pagar, gastando más de lo que se ingresaba". (Ramón “Tonito” Zayas)

El 1 de diciembre del año pasado, el banquero Richard Carrión depuso ante el Comité de lo Jurídico del Senado de EE.UU. sobre la crisis de Puerto Rico. Ese día confesó que le resultaba “extremadamente difícil” hablar del enredo financiero que los políticos habían causado en la Isla.  

“Me avergüenza que hayamos llegado a esto”, dijo ese día, en una simple frase que recogió mucho de lo que siente el país ante los eventos de los últimos meses. Siete meses después de aquel momento, ya aprobada la junta de control en la Cámara y a punto de ser debatida en el Senado, la frustración de Carrión con la clase política no se ha aliviado.  Por el contrario, puede haber aumentado, porque, en medio de la crisis fiscal, el país  está en una campaña electoral en la que no ha visto señas de que se haya aprendido de las experiencias que lo  metieron en este hoyo.

Carrión, de 63 años, ha dirigido por décadas el conglomerado del Banco Popular, la institución financiera que su familia fundó en 1893 y que ha sobrevivido tiempos buenos y no tan buenos. Desde la perspectiva, pues, de hombre de negocios y financiero exitoso,  Carrión conversó esta semana con El Nuevo Día sobre diversos temas.

Cuando el Congreso empezó a interesarse en la crisis, usted apoyó la creación de una junta de control. El proyecto, ¿le complace? 

Cuando uno analiza los eventos de los últimos meses, me siento abochornado, por un lado y por el otro lado un poco dolido. Abochornado porque tenemos que darnos cuenta de que, en gran parte, nos buscamos esto, haciendo las cosas mal hechas y prometiendo beneficios que se sabía que no se iban a pagar, gastando más de lo que se ingresaba.

¿Cuándo vio ese patrón?

Creo que llevamos cerca de 20 años. Hay bochorno y vergüenza de que hayamos permitido que se degenere hasta este punto. Nos han dicho legislativamente, jurídicamente y ejecutivamente que somos poco más que ganado en una finca. El que no sienta algo de esos dos sentimientos, yo creo que no es puertorriqueño. A nadie le puede gustar esa legislación. Esa legislación está hecha principalmente para servir unos intereses económicos y llegar a un acuerdo de cómo renegociar la deuda.  Eso, pues, es doloroso. No me siento que tengamos tanto derecho a quejarnos porque nos buscamos el regaño.

¿Usted prevé que esto va a ser una cosa de poco tiempo?

No puede ser una cosa de par de años. La ley dice que tiene que haber mínimo cuatro años consecutivos de presupuestos balanceados y acceso a los mercados de capital a un precio razonable. Creo que va a ser entre cinco a diez años. Eso va a depender de nosotros. Puerto Rico está en un momento histórico, tanto económico como político. Hemos llegado a un punto de inflexión. No podemos pretender hacer lo mismo y esperar que las cosas cambien.

¿Qué sería hacer lo mismo?

Gastando más de lo que ingresamos, con una fuerza laboral en la que solo el 40% está activo, prometiendo beneficios que no se pueden pagar, con agencias de gobierno cuyo propósito no es dar servicio, sino dar empleo, sobre todo a amigos del partido. 

Viendo el ambiente político, ¿cree que aprendimos la lección?

Quiero pensar que estamos en vías de aprender. Pero creo que el mensaje no ha llegado. Veo las mismas actitudes de siempre. Hay cosas que van a tener que cambiar por fuerza. Cuando entre (la junta) no va a haber la posibilidad de hacer maromas financieras para decir que tengo un presupuesto balanceado.  Eso va a forzar una disciplina, una austeridad. Se van a tener que tomar decisiones difíciles.

¿Vienen recortes importantes?

Nadie te puede decir exactamente qué es lo que va a pasar con esta junta fiscal, porque nadie tiene experiencia. Pero cuando tú estás sobrepeso y quieres rebajar pues te tienes que pesar todos los días y hacer cosas que no te gustan. Esto es lo mismo. Nosotros a través de los años nos hemos dejado poner gordos. Hemos creado un organismo que está enfermo. Y ahora vamos a tener que hacer cosas distintas para mejorar, vamos a tener que modificar nuestra conducta y vamos a tener que medir. El dato más importante aquí es que se está yendo la gente.  Si aquí se está yendo gente algo estamos haciendo mal. Que solo el 40% de la población esté activa económicamente,  no puede ser aceptable. Tenemos una cultura de dependencia que vamos a tener que mirar si eso está creando y está exacerbando ese problema de que aquí solo el 40% esté trabajando.

Usted sabe que eso tiene que ver mucho con el modelo político.

 Tenemos que plantearnos, ¿qué país tú quieres? Es que es así de sencillo. No hay otra alternativa.  

Usted prevé que viene un periodo de austeridad. Pero hay economistas, como los premios Nobel Joseph Stiglitz y Paul Krugman, que plantean que la austeridad no resuelve el problema macroeconómico.

Y tienen toda la razón. Siempre he dicho que va a tener que haber un mecanismo de reestructuración objetivo para mirar los presupuestos y para tener disciplina fiscal. La tercera parte es que tiene que haber crecimiento económico. Si nosotros no tenemos las herramientas para crear crecimiento económico, olvídate de juntas fiscales, olvídate de reestructuración, aquí no va a cobrar nadie.

¿Y cómo se va a propiciar ese desarrollo económico con la junta de control encima?

Eso va a ser un reto mayor. Pero ellos se van a dar cuenta. Cuando empiecen  a ver los números, esa junta va a decir: ‘espera, si estrangulamos la economía los recaudos van a bajar y vamos a entrar en un círculo vicioso’. La ley exige  una comisión para promover crecimiento económico. Esa es la parte más importante.

Mucha gente habla de promover desarrollo económico, pero muy pocos con ideas concretas. ¿Me podría decir algunas?

Yo te voy a dar un ejemplo concreto. Hace dos años, en el Banco Popular decidimos concentrar en los mercados de Nueva York y de Miami. Vendimos la operación que teníamos en Orlando, en Chicago y en el sur de California. Teníamos 600 personas, de los cuales 225 están ahora en Puerto Rico, sirviendo a Estados Unidos, a un costo aproximado de 60% de lo que nos costaba. Tengo gente en el edificio de El Señorial contestando teléfonos, haciendo informes, analizando cosas, ganando buen dinero, algo que me costaba casi el doble en Estados Unidos. Nosotros podemos hacer muchísimo más de eso en este país, si nos dedicamos a eso. Turismo podría ser el doble aquí. Dedicarnos a una población envejeciente y crear facilidades. Lo que quiera. Es sencillamente ser más efectivo. 

¿Por qué no se ha hecho? Usted lo explica muy sencillo.

Porque no hay la necesidad. 

Pero la economía está mal, hay una cifra oficial de más de 10% de desempleo.

Pero abren una tienda en Mall of San Juan y está llena, vamos al parking de Plaza Las Américas y está lleno. Hay algo que no conecta. Aquí hay una economía subterránea grande y creo que en parte hay esta cultura de mantengo que está propiciando ese tipo de cosas. Nadie puede querer ver a una persona pasar hambre. Y como sociedad tenemos que tener una red. Ahora, de que hay mucho abuso y de que generación tras generación esto ha creado una mentalidad nociva para la sociedad en general es innegable. Sé que no es bueno decirlo, pero es una realidad. Somos beneficiarios de unos programas que estaban hechos para unos niveles de ingreso mucho más grandes. Creo que hay que examinarlos y ver qué impacto está teniendo en nosotros, nuestras vidas, en nuestro carácter. Ese es el tipo de preguntas que tenemos que hacernos.

La sacudida que estamos recibiendo en estos días no solamente es económica, es política también.

 Nos dijeron: ‘ustedes habitan un territorio, pero no es suyo y está sujeto a los poderes plenarios’.

Ese aspecto del problema, ¿cómo lo ve? ¿Qué cree que viene por ahí?

Me molesta muchísimo, pero no creo que venga nada. Lo que a mí me gustaría ver sería que le exijamos al Congreso que plantee el menú. Estoy cansado de oír de plebiscitos. Llevo 50 años escuchando políticos decir que van a respetar la voluntad del pueblo puertorriqueño. Quisiera un dólar por cada vez que oí esa frase de un congresista o senador americano. Creo que nos toca a nosotros exigir que se haga eso, que el Congreso diga ‘mire, estas son las alternativas’. Lo ha dicho Casa Blanca, pero estamos sujetos a los poderes del Congreso. 

¿Cree que el futuro de la Isla está más cerca o más distante de Estados Unidos?

(Pausapor 20 segundos.) Está buena esa… Es difícil, es difícil ver cómo esto va a evolucionar en esta etapa. Va a depender mucho de lo que ocurra en los próximos meses, tal vez en los próximos años. Creo que lo más probable va a ser más acercamiento (a Estados Unidos). Esta es mi opinión de lo que yo creo, no necesariamente lo que yo quiero. Y para no ser mono, desgraciadamente lo que yo quisiera no hay suficientes personas para apoyarlo.

¿Y qué es lo que usted quisiera?

Ese es otro tema.

Todos sabemos cuál es la que no tiene suficiente gente.

Tú y yo sabemos cuáles son. Lo que yo creo es que va a haber más incorporación. Va a ser  cada vez más difícil desenmarañar. Pero va a depender de nosotros y cómo reaccionamos, qué queremos hacer. Hay momentos en que tienes que hacer las cosas por ti mismo y no depender de otros. Nosotros llevamos muchos años de espectadores y no de protagonistas. Tenemos que ser protagonistas. 

Rafael Hernández Colón dijo una vez que Puerto Rico estaba ingobernable. ¿A usted le parece?

Teniendo casi 200 agencias distintas, es muy difícil. Te lo puedo decir desde el punto de vista nuestro. Tenemos una organización de 8,500 personas, con un talento que, sin ánimo de alardear, es mayor del que tiene todo el gobierno o cualquier otra organización en este país. Es difícil correr una organización de 8,500 personas. 

Los gerentes del Banco Popular, ¿los nombran porque son amigos de alguien o porque pasan unos exámenes y tienen unos talentos?

Los nombran por su capacidad.

¿Cree que eso pasa en el gobierno?

Sé que eso no pasa en el gobierno.

¿Cómo se resuelve ese problema?

Quitando la influencia política lo más posible, enfocando en medir servicios. Las agencias están para dar servicios, no para dar empleos. Mientras se conciba que las agencias son un botín político, para tu dar empleos a los que te ayudaron a ser electos, estamos fritos. Eso va a tener que cambiar.

Lo noto ligeramente frustrado con Puerto Rico.

Yo soy una persona optimista por naturaleza y aquí estoy y, créeme, que alternativas siempre hay. Estoy frustrado porque somos capaces de hacerlo tanto mejor y me molesta ver cómo estamos. Si yo no tuviera el convencimiento de que lo podemos hacer mucho mejor pues entonces no me sentiría frustrado. 

¿Nunca ha pensado en una carrera política?

Cuando me hablan de eso o pienso en eso, me recuesto hasta que se me pasa. Sería un error horroroso de mi parte. Mucha gente me ha hablado. Pero es que no lo sabría hacer.

¿No sabría administrar el Gobierno?

Administrarlo sí. No sabría el proceso de ser electo. No sabría manejarlo.

¿No podría bailar en una tarima?

Más que bailar en una tarima, es el otro bailao el que me molesta. El decir cosas que tú sabes que no son correctas, porque te dicen ‘si no dices esto no vas a ganar’. Eso yo no lo podría hacer porque tengo un espejo en casa y hay un señor al otro lado que me mira todas las mañanas y si le da coraje conmigo no puedo seguir.


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